Padres de discapacitados, preocupados por Pico y Placa

En Bogotá hay 346 mil personas en esta situación. Los padres de niños discapacitados y adultos con limitación física desean que Samuel Moreno, les de claridad sobre cómo se van a movilizar.

Redacción Motor

05:00 a.m. 30 de enero del 2009

ALFREDO LAVERDE
REDACCIÓN EL TIEMPO

Los padres de niños discapacitados y familiares de adultos con limitación física desean que el alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, les de claridad sobre cómo ellos se van a movilizar cuando la nueva medida de Pico y Placa sea todo el día.

Algunos dejan a sus hijos en los colegios o en sus terapias y después regresan a recogerlos; otros los llevan a instituciones especiales fuera de la ciudad e igualmente tiempo después vuelven. Sin embargo, la medida los deja atados a un solo viaje.

"Podemos transportarlos una vez, pero después tendríamos que dejar el carro allí. No podemos esperarlos, tenemos que trabajar; habría que coger flota desde las afueras de la ciudad y luego bus, prácticamente nos quita toda posibilidad de laborar; a veces, tenemos urgencias con ellos; hay que ir a comprar una droga y no se puede usar una persona en esas condiciones para ir a comprar un medicamento", explica un padre de familia.

Para ellos, la medida ataca a las familias que tienen hijos o parientes con situación de discapacidad, ya que cuando se presentó la tragedia, en algunos casos no tenían vehículo y lo adquirieron como un paliativo a la delicada situación.

Las inquietudes fueron presentadas por varios padres de familia que tienen hijos en el Instituto Rooselvelt y Teletón, incluso varios terapeutas, que cargan elementos en sus carros para las terapias que se deben hacer en las hogares de las personas que no pueden ir a los centros asistenciales, también tienen el problema, ya que deberán cancelarle a sus pacientes.

Para ellos, esos instrumentos no se pueden cargar en un TransMilenio o en un bus, ya que se dañarían y dejarlos sin asistencia sería retrasar su rehabilitación. No es simplemente un problema laboral, sino cuestión de calidad de vida y de salud.

En Bogotá, según el Dane, hay aproximadamente 346 mil personas en situación de discapacidad y entre los niños los principales problemas son la parálisis cerebral, las afecciones de médula espinal, las secuelas de trauma medular y el Guillain Barre. En los adultos, traumas craneoencefálicos, las enfermedades degenerativas como la esclerosis múltiple y los eventos vasculares.

Así mismo, los accidentes de tránsito y la violencia callejera, los robos con arma blanca y revólver dejan, por lo menos cada fin de semana, dos o tres personas en silla de ruedas, sin alguna pierna o sin volver a caminar.

Por su arquitectura, la capital no es una ciudad amable con la población que tiene estos problemas. Incluso, en los últimos años, los andenes son más altos, se incrementaron el número de bolardos, las rampas no cumplen las especificaciones mínimas, los pocos ascensores de las estaciones de TransMilenio no sirven y hasta las teatros y restaurantes no facilita el acceso para ellos, ahora se suma a este nuevo inconveniente que esperan sea solucionado pronto por el Alcalde de Bogotá. 

En Cundinamarca, de los cerca de dos millones de habitantes, por lo menos 45 mil tienen algún grado de discapacidad y un gran porcentaje tiene que asistir a clínicas y hospitales de la capital. 

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