Si va a pecar, que no sea en el carro: malos hábitos de conducción

Usar el Blackberry para 'chatear'. Maquillarse, fumar, almorzar mientras conduce o poner a todo volumen el radio atentan contra la santidad de la conducción. Algunos malos hábitos causan accidentes.

Redacción Motor

05:00 a.m. 31 de marzo del 2010

Reflexione. Muchos de los accidentes viales tienen que ver con la imprudencia; y muchas de las imprudencias con acciones que nacen dentro de la cabina del carro, las cuales poco o nada tienen que ver con la conducción.

La semana pasada hablamos sobre las fallas mecánicas y su relación con el error humano. Dijimos que, aun si los accidentes se producen por una llanta que se reventó o el freno que falló, al menos el 85 por ciento de esos casos tiene que ver directamente con su conductor, que fue laxo a la hora del mantenimiento: los mecanismos de seguridad de los vehículos están diseñados para no fallar.

Pero aun manejando el mejor y más moderno de los carros, hay acciones simples que dependen sólo del conductor, como detenerse cuando el semáforo pasa a rojo, entregar las llaves si ha tomado, respetar las normas de tránsito y, muy importante, concentrarse en la vía mientras conduce.

Si de esto último hubiera estadísticas, quizá sería la mayor causa de accidentalidad, o al menos es lo que se deduce por la cantidad de anécdotas que giran alrededor de "cuando estaba cambiando de emisora...", "mientras destapaba el paquete de papas...", "justo estaba colgando el teléfono".

¿Por qué acciones como esas son consideradas pecaminosas por las autoridades?

Fumar. No solo se trata del humo que vicia el aire dentro de la cabina, sino del peligro de tener fuego en las manos. En una frenada, el cigarrillo cae en los pantalones o en el asiento, el conductor empieza a saltar como un resorte para no quemarse... y descontrol total.

Al artículo 132 del Código Nacional de Tránsito prohíbe fumar en vehículos de servicio público: "El pasajero que sea sorprendido fumando en un vehículo de servicio público, será obligado a abandonar el automotor y deberá asistir a un curso de seguridad vial. Si se tratare del conductor, éste también deberá asistir a un curso de seguridad vial".

Chatear. Concentración es lo mínimo que le pide un vehículo a su conductor para que todos sus accesorios funcionen bien y se accionen en el momento justo.

Si el teléfono celular es, comprobadamente, uno de los distractores más grandes durante la conducción, qué decir del 'blackberry', que no solo requiere oído, sino ojos y manos para funcionar. Sobra decir la enorme irresponsabilidad que implica siquiera acercarse a un aparato de esos mientras conduce.

El Código Nacional de Tránsito sanciona con multa equivalente a 15 salarios mínimos legales diarios vigentes, entre otros, por "usar sistemas móviles de comunicación o teléfonos instalados en los vehículos al momento de conducir, exceptuando si éstos son utilizados con accesorios o equipos auxiliares que permitan tener las manos libres".

Comer. Nada como 'picar' el pan camino a la casa. Eso no tiene nada. Pero levantar un 'gatorade' de 500 mililitros cada 30 segundos o disfrutar una hamburguesa doble carne mientras trata de maniobrar el timón sí implica un riesgo muy alto.

En una mala maniobra, el mecato puede caer al piso, la botella rodar debajo del pedal del freno y la hamburguesa al lado del cigarrillo. Accidente fijo, amén del olor a cebolla y el 'enmelocote'.

Sintonizar el radio. No en vano los vehículos actuales traen los controles mínimos del equipo de sonido (volumen y cambio de estaciones) a lado y lado del timón: el radio es uno de los distractores más grandes durante la conducción, más si al conductor le gusta posar de DJ.

Según los Centros de Reconocimiento del Conductor (CRC), encargados de realizar los exámenes médicos a los conductores, "el 80 por ciento de las actividades al conducir dependen de la visión". Esto significa que, cada vez que los ojos se distraen buscando la emisora o la canción el iPod, el conductor está poniendo en altísimo riesgo la seguridad de su vehículo.

En cuanto a los oídos, los CRC miden si escucha con los umbrales y las frecuencias de sonido normales y, por supuesto, si alguno de sus oídos tiene deficiencias al escuchar, pues el conductor los necesita no solo para estar alerta de lo que sucede por fuera de la cabina, sino para detectar sonidos 'raros' del motor, la suspensión o cualquiera de los sistemas del carro.

Subir el radio a decibeles imposibles anula por completo la posibilidad de estar 'sintonizado' con su vehículo y su entorno, y pone en alto riesgo la seguridad.

Maquillarse. ¿Por qué no se terminará de arreglar en la casa, como lo hace uno? Es lo que se preguntan los hombres cuando ven a las mujeres -a muchísimas mujeres- untándose pintalabios o rociándose rubor en cada cambio de semáforo.

"A mí me golpeó una por detrás, en el round point del 15, mientras recogía un arete que se acababa de poner en el semáforo y que se le había caído al piso", nos contó un periodista de este diario.

Si es cierto, como ellas dicen, que pueden conducir sin problema mientras terminan de vestirse, estamos en mora de acabar con el mito de que los hombres son mejores frente al volante que las mujeres.

Usar tapetes ordinarios o plásticos. Los pies deben moverse muy bien en el área de los pedales y encontrar cada uno (acelerador, freno y clutch) sin mayores tropiezos. Un tapate ordinario tiende a enroscarse en las puntas, debajo de los pedales, e interrumpir su normal recorrido.

El plástico protector hace 'patinar' los pies en el piso y puede pegarse a la suela de los zapatos o, peor aún, a los pedales. En otras palabras, se convierte en un verdadero grillete que impide la movilización libre dentro del área.

Lo barato, pues, puede salir carísimo, de ahí que la recomendación es comprar tapetes que encajen con el área de los pedales y que sean de calidad.

SABÍA QUE...

*Según el Virgina Tech Transportation (Estados Unidos), "las personas que envían mensajes de texto o chatean por el móvil mientras conducen tienen 23 veces más probabilidades de tener un accidente que los que no se distraen".

*En promedio, esas personas se toman 4,6 segundos para escribir mensajes de texto o contestar en el chat, "más que suficientes para que ocurra un accidente".

*Hablar por el teléfono celular y conducir aumenta 1,3 veces la probabilidad de sufrir un accidente.

NO COMA NADA DE ESTO

Café o sopa caliente: puede salirse del vaso cuando pasa sobre un policía acostado o coge un hueco y obliga a brincar en el asiento para no quemarse.

Hamburguesas (un trozo de pizza, un perro caliente...): cualquier alimento 'desarmable' deja el carro como para despercudir y distrae demasiado mientras trata de ingerirlo.

Alitas y costillitas: las manos deben estar a lado y lado del volante, no en la boca, mientras se chupa los dedos.

Pollo frito: además de ser un factor distractor, las manos grasosas dejan el timón y la barra de cambios como jabón y hacen más difícil la conducción. 

Donas: morder una sin que salte el azúcar pulverizado y se derrame el relleno es prácticamente imposible.

Gaseosa: el gas se puede ir por la nariz, provocar estornudos e inducir movimientos involuntarios mientras conduce.

PECADOS COMUNES DURANTE EL VIAJE

*Guardar elementos clave, como el extintor y el botiquín, debajo de las maletas y la llanta de repuesto. Deben estar siempre a la mano, y no portarlos conlleva una sanción de 15 salarios mínimos legales diarios vigentes.

*Viajar con peluches, chaquetas o maletines recostados contra el vidrio trasero. Obstruyen la visibilidad. El Código Nacional de Tránsito contempla una sanción de cuatro salarios mínimos legales diarios vigentes por hacerlo.

*Pegar calcomanías en cualquiera de los vidrios del carro, más si obstruyen el campo visual. La multa es de ocho salarios mínimos legales diarios vigentes. 

*Cargar todo el barrio en el carro. Llevar más pasajeros de lo que autoriza la tarjeta de propiedad implica una multa de 15 salarios mínimos legales diarios vigentes.

report_error_form_error
Reporte enviado
¿Encontraste un error?
Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.