Más perjudicados que movilizados: 'Pico y placa' todo el día

Más que apoyar la propuesta del alcalde, sectores políticos, gremiales y la ciudadanía le están proponiendo otras alternativas menos nocivas al mandatario.

Redacción Motor

05:00 a.m. 30 de enero del 2009

¡Desmovilícense ya! Así, como lo dice una cuña radial dirigida a los delincuentes, sin ningún tipo de consulta ni concertación y con una encuesta a 900 personas como argumento, el alcalde Samuel Moreno, de un plumazo, echó por tierra un compromiso de campaña con sus electores al aumentar las restricción del Pico y Placa. Los cálculos indican que cada día más de 500 mil bogotanos no podrán usar sus carros.
 
El anuncio cayó tan mal en un amplio sector de la ciudadanía, que miles de lectores, como pocas veces ha ocurrido, que los foros en Internet de eltiempo.com y la redacción de Vehículos se coparon con cartas y mensajes de rechazo a la nueva medida. Y ni hablar de los grupos que se crearon en Facebook que no solo desaprueban la decisión del Alcalde sino que están promoviendo la revocatoria de su mandato.
 
Ni siquiera los ex alcaldes Enrique Peñalosa, que implantó el Pico y Placa en el 98 o Mockus, que lo amplió una hora más e incluyó al servicio público durante su segunda administración, apoyan la decisión de Moreno, y por el contrario, la descalifican por lo contraproducente que puede resultar.
 
Además de la protesta de los bogotanos, gremios como Fenalco, Acopi, Fendipetróleo, y Asopartes, de inmediato se dieron a la tarea de hacer cuentas y examinar con lupa el impacto de la medida en el comercio, las finazas de la ciudad y los perjuicios sociales.
 
Fenalco publicó ayer en EL TIEMPO una extensa carta al Alcalde exponiendo sus consideraciones, mientras que Fendipetróleo, el gremio que agrupa a la mayoría de estaciones de servicio, ultimaba los detalles de una misiva en la que expone sus argumentos en contra del Pico y Placa durante todo el día.
 
A dirigentes gremiales como Francisco de Paula Ochoa, presidente de Fenalco Bogotá, no solo les parece 'mortal' para el comercio la decisión de Moreno, sino que cuestiona el hecho de que esta no haya sido concertada.
 
"Sacar el 40 por ciento de los carros en una época crítica como la que estamos empezando a vivir es mortal para el comercio que sale mal librado. No se puede restringir la libertad ni la iniciativa de trabajo", dijo Ochoa.
 
Además, consideró que medidas como el Pico y Placa todo el día son provisionales. "El tema central es que no hay estructura vial y estamos atrasados, hay otras alternativas como jornadas laborales nocturnas, cambiar horarios de entrada y salida de las empresas y colegios, hay muchas cosas que se pueden hacer".
 
La medida no solo afecta el comercio y a los ciudadanos. Tienen un efecto bumerán sobre las finanzas de la ciudad. Según cálculos de Fendipetróleo, el Distrito dejaría de recibir cada año 352 mil millones de pesos por concepto de sobretasa a la gasolina e impuesto global.
 
La disminución en el consumo de gasolina, que viene cayendo desde el año 2002, según Francisco de Paula Ochoa, presidente de esa agremiación, llevaría a que muchos propietarios de estaciones de servicio prescindan de al menos uno de sus empleados en cada turno. En Bogotá hay más de 400 establecimientos de este tipo, lo que representaría la pérdida de al menos 1.200 empleos.
 
Según Tulio Zuloaga, presidente de Asopartes, ese sector dejaría de vender  400 millones de dólares y el Distrito recibiría menos impuestos. "El sector nuestro genera el 35 por ciento de los impuestos de Bogotá. Muchos sectores se verán perjudicados pues se perderán dos días en los cuales muchos negocios dependen del vehículo".
 
De acuerdo con el dirigente gremial, y con base en estudios hechos por Aspartes, en Bogotá, por cada vehículo, son dos puestos de trabajo y cada automotor aporta  7 millones de pesos promedio al año a las finanzas de la ciudad.
 
Sin solución al trancón
La polémica sobre el Pico y Placa todo el día es muy amplia, y si bien hay quienes la respaldan dadas las actuales condiciones de 'inmovilidad' en que está Bogotá, lo cierto es que, según expertos, no soluciona el trancón.
 
El pasado miércoles, en el Concejo de Bogotá se prendió el debate. Allí, muchos de los ediles, más que apoyarla, lo que hicieron fue hacerle varias contrapropuestas a la administración. Lo cierto es que al cierre de esta edición el Alcalde no había firmado el decreto, y en el mismo debate, el secretario de Movilidad Fernando Sánchez Torres tomó atenta nota de las propuestas de los concejales. (Ver Otras alternativas de solución).
 
Por su parte, el representante a la Cámara del Polo Democrático, el partido del Alcalde se pronunció enérgicamente en su contra y se declaró en oposición al Mandatario.
 
"Siento vergüenza de campaña con lo que ha pasado. Espero que lo del Metro no se convierta en un centímetro. El gran negocio lo harán los dueños del servicio público, pues en algo se movilizarán los bogotanos (...) Pido excusas a los miles de dueños de carros particulares  que votaron por Samuel, convencidos de la promesa de no maltratarlos más", dijo Navas Talero.
 
Los expertos señalan, y con razón, que aumentar el Pico y Placa no soluciona el problema de movilidad en las horas pico, por el contrario, se agravará el trancón y la contaminación con la entrada de más vehículos de servicio público.
 
Además se ha comprobado en  las jornadas del Día sin Carro que los niveles de contaminación aumentan con la sola circulación de buses y busetas. En otras palabras, salen de las calles 10 automóviles con tecnología moderna de pocas emisiones y costosos catalizadores, para darles paso a vetustos y contaminantes buses.
 
Especialistas consultados esta semana por EL TIEMPO dijeron que el impacto ambiental de la restricción será mínimo, porque no bajará el peor contaminante ambiental que tiene la ciudad y que es uno de los causantes de las enfermedades respiratorias agudas en los niños: el material particulado (PM10) compuesto por polvo, hollín y humo.
 
Estas partículas contaminantes son expulsadas por los buses, busetas y camiones que usan Acpm, el combustible generador de esos contaminantes.  "La medida no tuvo mayor variación para este servicio de transporte público, por tanto, no se puede esperar una mayor disminución  de la contaminación ambiental por PM10, que es el que precisamente afecta más la salud", dijo uno de los expertos.
 
De otra parte, como ya sucedió en México, la restricción llevaría a muchos  a comprar un segundo o tercer automóvil, más viejo, más barato y más contaminante para eludir la restricción. (Ver alternativas a la restricción).
 
Pero no es solo por eso. Las opciones que el Alcalde les está dando a los bogotanos son ineficientes. El sistema TransMilenio con sus usuarios actuales ya tiene problemas de congestión, demoras e inseguridad. ¿Tiene TM la capacidad  de transportar más pasajeros de los actuales? Además este servicio es de acercamiento y no cubre toda la ciudad.
 
Y el servicio público es un caos. Durante años los transportadores en Bogotá solo se han ocupado de su negocio. Nada indica que a partir de ahora los conductores van a mantener los buses aseados y en buen estado, a manejar decentemente y respetar a los usuarios y las señales de tránsito.
 
El Alcalde habló de una 'gerencia en vía' para la carrera séptima con delimitación y señalización de paraderos, ubicación de más de un centenar de orientadores pedagógicos y monitoreo del comportamiento del tráfico.
 
Pero, se preguntan muchos lectores: ¿Qué va  a pasar en las grandes avenidas, la Autonorte, la  Boyacá, la 68, en la carrera 15, o la 13? ¿Seguirá imperando el caos en donde los buses y busetas son los amos de la vía ante la mirada impasible de la Policía de Tránsito?
 
Otra gran duda que expresaron los lectores fue la duración de la medida, que supuestamente será por dos años mientras se ejecutan las obras. El temor no es infundado, pues en la mente de la ciudadanía está la demora en la intervención de solo unas pocas cuadras en la calle 106, la avenida 116 y la 170, que no son obras de gran magnitud. 
 
Además de los inconvenientes arriba mencionados, hay que tener en cuenta que no todo el mundo tiene capacidad para pagar un servicio de taxi; muchos se preguntan qué van a hacer las personas que vienen en plan de negocios o turismo a la capital, o por ejemplo, quienes hacen de tránsito del sur al norte del país o viceversa, o hacia el Meta, y necesariamente tienen que pasar por Bogotá.
 
Así, tal como está planteada la medida, presenta más dificultades que mejoras en la movilidad de la ciudad. Por ahora lo que se ve venir son demandas. "Estamos estudiando con nuestros abogados esta posibilidad y si cabe, lo haremos", dijo Zuloaga.
 
Sobre este punto, el ex secretario de Gobierno durante la administración Peñalosa, Héctor Riveros, le dijo a EL TIEMPO que en su momento ellos tuvieron temores por la aplicación de la norma porque una demanda o una acción de tutela reclamando el derecho al trabajo podrían tumbar la medida.
 
"Hay un riesgo, de que la persona que logre probar que usa el vehículo como instrumento de trabajo y de ahí perciba sus ingresos, eventualmente obtenga el fallo favorable de un juez", explicó Riveros.
 
Finalmente, el ex funcionario sostuvo que si bien el Estado puede poner restricciones a los ciudadanos, estas no pueden ser desproporcionadas ni que terminen negándoles el ejercicio de sus derechos.
 
 
OTRAS ALTERNATIVAS DE SOLUCIÓN
Imponer la restricción del Pico y Placa durante todo el día a los autos particulares encendió una fuerte polémica que ha dado para todo tipo de contrapropuestas de solución, tanto de expertos, el Concejo de Bogota y obviamente, la ciudadanía.
 
Ampliar la restricción en una hora en la mañana y en la tarde, es decir, de 6 a 10 de la mañana y de 4 a 8 de la noche. Además, pasar de cuatro a seis dígitos por día.

Que las empresas públicas y privadas, colegios y universidades modifiquen sus horarios, que estos sean escalonados para que empleados y estudiantes entren y salgan en horarios distintos.

Que las empresas contemplen la posibilidad de que algunos de sus empleados puedan trabajar desde sus casas aprovechando las nuevas tecnologías en comunicaciones. Esto, además les ahorraría costos como energía, agua, y elementos de aseo, entre otros beneficios.

Cumplir con el Plan Maestro de Movilidad y que la Alcaldía implemente las 'zonas amarillas' para los taxis. Así se evita que estos deambulen todo el día por la ciudad, contribuyendo a la congestión.

Que la restricción sea por zonas y sectores en donde se están ejecutando las obras.

Congelar por dos años el impuesto de vehículos como un alivio a los propietarios de carros particulares.

Ampliar las jornadas de atención en supermercados, grandes cadenas de almacenes y bancos hasta la media noche, o que se creen jornadas nocturnas.

Declarar una emergencia para que la Administración Distrital pueda acelerar y hacer rápido el trámite de contratación de obras menores, como reparcheo de calles.

Implementar turnos nocturnos en los frentes de obra de la ciudad.
Que los camiones repartidores de productos como gaseosas, cerveza, gas, etc., cumplan su labor en horarios nocturnos. O restringir su ingreso a zonas neurálgicas de la ciudad en horas del día.

Crear corredores especiales para el tráfico pesado y de carga.
Que la Policía de Tránsito haga cumplir las normas y en vez de solo 'echar pito' se dedique a patrullar las grandes avenidas, sacando y sancionando a los conductores que no respetan los carriles, a los mal estacionados, o a los que obstruyen con su lentitud el flujo del tráfico.

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