Pilas: el 'Dama' les hace trampa a los bogotanos: Carta de la semana

Pilas: el 'Dama' les hace trampa a los bogotanos: Carta de la semana

Redacción Motor

05:00 a.m. 11 de diciembre del 2009

Quiero contarles una situación que afronté hace algunos días con unos 'representantes de la Ley'.

Poseo un automóvil Renault 9 Modelo 85, el cual me he preocupado de mantener en excelentes condiciones de funcionamiento. La semana pasada fui detenido por el agente Jaime Salazar Vanegas, con placa No. 64609, en un retén provisional ubicado en la calle 72 abajo de la Carrera 91. Me solicitaron los documentos, ante lo cual presenté cédula, licencia de conducir, licencia de tránsito, Soat y certificado de revisión técnico-mecánica, todos actualizados.
 
Se me acercó un funcionario del Dama (que en el comparendo figura como Javier Sanabria) y me dijo que dejara el motor en marcha y que me ubicara aproximadamente a 10 metros detrás del carro, lo cual hice.

Inmediatamente abrió la puerta y sin subir al automóvil comenzó a acelerarlo. Calculo, por el sonido del motor, a más de 4000 RPM, hasta que comenzó a salir humo negro por el exosto.

Luego, una funcionaria hizo la misma operación. Me dijeron que el carro estaba contaminando y me expidieron el respectivo comparendo. Debo resaltar que, aunque tenían un vehículo que supuestamente está equipado con los instrumentos necesarios para efectuar técnicamente las pruebas correspondientes, no las efectuaron.
 
Como yo había sincronizado el carro hace aproximadamente un mes, me dirigí de inmediato al taller para hacer el reclamo por la supuestamente mala sincronización. Allí le colocaron una máquina de analizar gases y el resultado fue 1,29. Además, quitaron las bujías y verificaron que todas tenían color marrón.
 
En el taller me dijeron que cualquier vehículo que se acelere de esa forma, estando detenido, arroja humo negro, que los del Dama me habían engañado, que yo podía ir a la Secretaría de la Movilidad e impugnar el comparendo.
 
Me dirigí a la calle 13 entre carreras 37 y 38, y tan pronto entré, pensé que toda la población de Bogotá estaba allí, quejándose de las arbitrariedades que cometen los funcionarios de esa entidad.

Después de esperar hasta el agotamiento para la tal impugnación, logré que un funcionario me diera su "opinión personal" acerca de mi situación: me dijo que tal vez yo tenía la razón pero que era improbable que ganara porque mi testigo era mi esposa. Que el agente firmaba bajo la gravedad del juramento y el 'técnico' del Dama 'es un profesional acreditado'; que era mi palabra contra la de ellos.

Me aconsejó hacer un curso para obtener una rebaja del 25 por ciento, equivalente a 60 mil pesos, y lo hice. Este fin de semana me enteré de otra persona que cayó en la misma trampa, razón por la cual considero que se debe hacer pública esta práctica para que otros ciudadanos no sean víctimas en estas personas.
Javier Villa Farfán

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