Ponga los cinco sentidos a la hora de conducir

Cada quién conoce su carro y sabe, al oído, al tacto o a la vista, cuándo está fallando.

Redacción Motor

09:29 p.m. 07 de octubre del 2011

A los carros hay que saber oírlos, olerlos, tocarlos y verlos, y aprender a identificar en ellos los cambios repentinos de 'humor'. Sólo así es posible reconocer que "a este le está pasando algo" y darle la atención que necesita.

Como ve, oye, siente y huele, no hay que acudir a 'cuanto mecánico' para aprender a reconocer cuándo su carro le está pidiendo más atención.

En principio, basta utilizar los cinco sentidos para identificar los problemas básicos. Fallas a la vista El salpullido, por ejemplo, les da a los carros cuando presentan puntos café oscuro en las piezas metálicas, especialmente guardabarros y parachoques: es señal de que 'se lo está tragando el óxido', mientras que los ejes chuecos demuestran problemas en suspensión y dirección

. El desgaste disparejo en una llanta es señal de que la dirección no está alineada. Si, al verlas a ras de piso, nota que una o varias lucen desparramadas, necesitan aire.

La incontinencia aparece con charcos de aceite y gasolina en el garaje los cuales pueden ser señal de que su motor está pidiendo atención o que las mangueras acusan el desgaste propio de la edad. 

 Afine el oído, los chirridos

Los más frecuentes son el exceso de carga en el baúl, los materiales plásticos del tablero y las puertas que se expanden y contraen con los cambios de temperatura, elementos flojos dentro de la cabina o una puerta que se desajustó.  Las vibraciones. El protector del cárter que se soltó, el exhosto suelto está golpeando con la carrocería y el soporte del alternador desajustado. Los golpeteos mecánicos. Las exhostadas, que aparecen cuando la mezcla aire-gasolina es muy rica; el pistoneo o las detonaciones que suelen asomar por mal manejo; el cascabeleo, que aparece en 'tierra caliente' por la presión atmosférica y el 'zapateo' de la suspensión, que es tanto más fuerte cuanto más grande se al pieza dañada, son los ruidos más frecuentes.

Entre gustos no hay disgustos 

El gusto es el que el usuario se da cuando compra el carro de sus sueños. Es en ese momento cuando usted siente que el carro le 'casa' bien, como la chaqueta que le hace el sastre a la medida o el vestido de baño al borde de la piscina, que, bien puesto, se convierte en su mejor cómplice.

  Aprenda a 'oler' su vehículo 

Caucho quemado: las llantas, la correa y los frenos lo generan.  Plástico quemado: ojo, lo más seguro es que sean los cables eléctricos.  Gasolina: si es un olor penetrante, hay un escape en alguna manguera; si es a gasolina quemada, puede ser aceite o líquido de frenos.  Ácido: indica que en el radiador hay fuga. Huevo duro: el catalizador puede soltar un olor a 'podrido', especialmente en sitios cerrados o en tráfico pesado. Humo: El olor a 'exhosto' suele colarse cuando el tubo del sistema de escape tiene alguna fisura.

Maneje con mucho tacto 

Si el timón se pone duro es porque una llanta delantera se pinchó; si no se queda quieto sobre su eje, anda desalineado y si golpea las manos con cada hueco, los bujes están mal. Dureza de  clutch  y acelerador es signo de fallas , y si el pie vibra al frenar o el pedal se va largo, es hora de revisar.

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