Premio Nobel de Química dice que los biocombustibles no tienen ningún sentido

Hartmut Michel ganó el Nobel en 1988 y afirma en un estudio que el cultivo de biocombustibles es un modo extremadamente ineficiente y contraproducente de utilizar la superficie cultivable del planeta.

Redacción Motor

04:15 p.m. 05 de diciembre del 2012

Hartmut Michel ganó el Premio Nobel de Química en 1988 (junto con Johann Deisenhofer y Robert Huber) por determinar la estructura tridimensional de las proteínas que hacen posible la fotosíntesis en las plantas. Y precisamente, basa su conocimiento en la optimización que las plantas hacen de la energía para concluir que los biocombustibles no pueden ser considerados como alternativas para el futuro.

Para Michel, los vegetales empleados como depósito de energía, es decir, biocombustibles, no tienen sentido y así lo dejó consignado en un breve artículo llamado "The nonsense of biofuels" (el sinsentido de los biocombustibles).

Allí explica detalladamente por qué todos los biocombustibles no tienen viabilidad en el futuro y por qué el cultivo de cualquier vegetal para producirlos es un modo extremadamente ineficiente y contraproducente de utilizar la superficie cultivable de nuestro planeta.

Según explica Michel, los pigmentos fotosintéticos de las plantas sólo pueden absorber un 47 por ciento de de la energía lumínica y además, precisa, con un 20 por ciento de la radiación lumínica del sol las plantas ya están saturadas, lo que deja fuera por sí solo el 80 por ciento de la capacidad que se puede absorber de esta fuente. Y esa es sólo el primer escalón de su ineficiencia energética.

A partir de aquí, por las reacciones químicas que forman parte del proceso completo de la fotosíntesis, sólo un 11,8% de la energía recibida puede ser almacenada y de este restante, por diversos factores como la oscuridad y la cantidad de agua, queda una eficiencia máxima de la fotosíntesis en un 4,5 por ciento, lo que en teoría sería su máximo límite, muy bajo por demás frente a otras alternativas.

Sin embargo, ese 4.5 por ciento es muy optimista frente a lo que ocurre en la realidad, pues la observaciones empíricas sitúan esta eficiencia alrededor del 1 por ciento, incluso en plantas de crecimiento muy rápido.

A estos factor, Michel calcula el porcentaje de energía solar que llega a almacenarse en diferentes biocombustibles por cada hectárea plantada. Por lo que, en sus cuentas el bioetanol se queda por debajo del 0,2 por ciento de eficiencia por héctarea y el biogas se aproxima al 0,3.

A esta bajísima eficiencia se le suma que más de la mitad de la energía obtenida finalmente de los biocombustibles se utilizó antes en algún momento de su producción, como en la fabricación de fertilizantes, pesticidas, maquinaria agrícola y transporte. Esto significa que la producción y posterior utilización de biocombustibles no es ni siquiera neutral en materia de emisiones de CO2.

Para finalizar, concluye que los cultivos de biocombustibles están deforestando importantes pulmones verdes del planeta y compiten con la comida de los más necesitados.

La alternativa es la movilidad eléctrica

Michel cree en la movilidad eléctrica a partir de la energía solar recogida con páneles.

Para el Nobel, las actuales células fotovoltaicas pueden convertir en energía útil más del 15% de la radiación solar, y almacenarla en baterías prácticamente sin pérdidas. Esto es 150 veces mejor que lo que se logra con los biocombustibles.

En un carro eléctrico, más del 80 por ciento de esa energía almacenada puede transformarse en movimiento efectivo, mientras que un motor de combustión tan sólo es capaz de llevar a las ruedas alrededor de un 20 por ciento de la energía que consume.

Ambos hechos tomados conjuntamente dan como resultado que la cadena de células fotovoltaicas/baterías/motor eléctrico resulta ser 600 veces más eficiente que la combinación de biomasa/biocombustibles/motor de combustión.

DATOS
La luz verde, la ultravioleta y la infrarroja son inútiles para las hojas de las plantas.

En palabras de Hartmut Michel: "En conjunto, la producción de biocombustibles constituye una forma extremadamente ineficiente de utilizar la tierra. Esta afirmación es también válida para la producción de bioetanol a partir de caña de azúcar en Brasil."

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