La presencia de un segundo color en el carro debe registrarse

Sin importar la superficie que ocupen, vehículos que tengan dos o más colores en su carrocería deben plasmarlo en la licencia de tránsito.

Redacción Motor

05:58 a.m. 15 de mayo del 2015

Vacíos y normas vagas en el Código Nacional de Tránsito (CNT) dan pie a confusiones donde el ciudadano siempre lleva las de perder, y una de ellas está relacionada con el color de los vehículos y la forma en que aparece en la licencia de tránsito.

Indagando con la Policía de Tránsito, esta sección estableció que una supuesta norma que dicta que si el segundo color de un vehículo no supera el 30 por ciento de su carrocería, no debería registrarse en la licencia de tránsito, no existe. En ninguno de los artículos del CNT se menciona algo siquiera parecido. ¿Mito urbano? Eso parece.

El pasado viernes 8 de mayo Fernando Rángel conducía su Skoda Fabia entre Briceño y Sopó, cuando fue uno de los ‘elegidos’ para detenerse en un retén de la policía de carreteras. “Al pasar los papeles el policía de inmediato me dijo que el vehículo quedaba inmovilizado y argumentó que la infracción que había cometido era haber cambiado el color del carro sin haberlo informado a la autoridad de tránsito”.

Su carro, que entre las opciones de personalización ofrecidas al momento de la compra incluye tener el techo de un color distinto a la carrocería, fue entregado de esa forma al adquirirlo nuevo. Sin embargo, por el mencionado vacío en las normas y desconocimiento de los ciudadanos, que siempre llevamos las de perder, solo se registró el color predominante (rojo) en la licencia.

¿Consecuencia? El vehículo fue trasladado a los patios de Sopó mientras se realiza la engorrosa tarea del trámite de “Cambio de color”, se cancela el valor del comparendo (sanción B. 07 con multa equivalente a ocho salarios mínimos legales vigentes) y se soluciona la situación en la oficina de tránsito de La Calera.

Otra persona consultada, quien pidió no revelar su identidad, también ha sido detenida en retenes por la misma situación. Su vehículo, un Chevrolet Camaro 2013 rojo, fue personalizado con una línea negra a lo largo del capó, lo cual según la policía altera sus características originales y por lo tanto viola las normas.

Estos casos reflejan la arbitrariedad de los agentes de tránsito en eventos derivados de vacíos en las normas, como este, pues el propietario del Camaro corrió con mayor fortuna y no fue multado ni inmovilizado. Además, se debe tener en cuenta que los policías de tránsito se rigen por el Manual de Infracciones (resolución 3027 de 2010 del Ministerio de transporte).

Para evitar este tipo de confusiones, lo mejor es curarse en salud, no tentar a la suerte (ni el humor del agente) y en caso que su vehículo tenga un segundo color, realice el respectivo trámite de “Cambio de color” en una oficina de tránsito. Al menos no habrá tanto dinero ni tiempo involucrado como en la vuelta de pagar la multa y los demás costos que conlleva la inmovilización.

Lo cierto es que en el obsoleto Código de Tránsito (Ley 769 de 2002) son más que evidentes artículos tan escuetos como este de sancionar las modificaciones de las características originales de los vehículos, que sin ahondar mucho dan pie para confusiones y, como ya mencionamos, el ciudadano en vez de tener un documento que regule, reglamente y garantice su seguridad (artículo 1), tiene uno que al parecer solo busca reprenderlo.


Tenga en cuenta las normas

Los supuestos cambios de color obedecen a la sanción B. 07 del Manual de infracciones: “Cualquier modificación o cambio en las características que identifican un vehículo automotor, está supeditado obligatoriamente a la autorización previa del organismo de tránsito correspondiente, la cual quedará reflejada en la respectiva licencia de tránsito. Dichas características en el vehículo incluyen cambios, modificaciones o alteraciones en el color, carrocería, números del motor o chasis”.

En el caso de vidrios polarizados, la sanción B. 10 aclara que no se necesitarán permisos especiales para “Vidrios para parabrisas laminados, algunos ventíleles y puertas delanteras, cuya transmisión luminosa sea superior o igual al setenta por ciento (70%). Vidrios laterales traseros cuya transmisión luminosa sea superior o igual al cincuenta y cinco por ciento (55%) y, vidrios cuartos traseros y de la quinta puerta, cuya transmisión luminosa sea superior al catorce por ciento (14%)”.

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