Se presenta un buen momento para la industria de las motos en Colombia

Las ventas del primer semestre del 2014 ya superaran las 320 mil unidades y siguen llegando al país más ensambladoras.

Redacción Motor

07:26 p.m. 11 de julio del 2014

El fin de semana pasado, en la zona franca de Villa Rica, Cauca, se dio el primer paso para la construcción de la nueva planta en Colombia de la compañía india Hero MotoCorp Ltd., uno de los fabricantes de motocicletas más grandes de la industria. Con una inversión cercana a los 35 millones de dólares, se estima que allí se producirán unas 78 mil unidades cada año.

Y hace menos de un mes, en Cartagena, inició operaciones la nueva planta de Auteco, en donde se ensamblarán modelos de las marcas Bajaj, Kymco, Kawasaki y KTM, que hacen parte del portafolio de Auteco, marca que ya cuenta con otra planta en Itagüí.

Contrario a lo que sucede con la industria automotriz, que parece no pasar por un buen momento tras el cierre de la Compañía Colombiana Automotriz, CCA, y la fuerte caída de las exportaciones, su similar de las motos no se detiene. Y no solo por el aumento constante de las ventas, sino por las buenas perspectivas de exportación.

En el primer punto, las ventas van hacia arriba y seguramente superarán el número de unidades vendidas el año pasado (626.883). En el primer semestre de 2014, según cifras del Registro Único Nacional de Tránsito, Runt, ya han salido de vitrinas 326.539 motocicletas, de las cuales 320.110 son motos de menos de 200 cm3, es decir, las más apetecidas como medio de transporte y trabajo (ver infografía).

También es importante destacar el crecimiento de la venta de motos de alta cilindrada (más de 500 cm3), más si se tiene en cuenta que en el mercado nacional el precio de estas oscila entre los 15 y los 80 millones de pesos.

Lo cierto es que el futuro es tan alentador que se estima que en poco tiempo las motos triplicarán el número de autos particulares, y que en 2020 el número de esos aparatos de dos ruedas puede superar los 10 millones en las calles. Todo un desafío en movilidad y seguridad vial para el gobierno, que parece indiferente a esta realidad.

Pero esa es sola una parte del negocio. Las ensambladoras, las ya existentes y las nuevas, le están apostando a Colombia como epicentro de sus operaciones para Latinoamérica. Esa es una de las razones por las cuales Auteco abrió su segunda planta en Cartagena pues a futuro su objetivo es expandir sus operaciones a los mercados de la región.

Por esa misma razón, Colombia, a través de Auteco, se convirtió en el tercer país del mundo en ensamblar la reputada marca austriaca KTM, después de India y Malasia, con los modelos Duke 200 y Duke 390. Hero MotoCorp también vio ese potencial. Su objetivo es expandir, antes del 2020, su negocio a 50 mercados del mundo (ya está en 19). Y para atacar el mercado latinoamericano, Colombia será el primer país en tener una planta ensambladora de esa marca, que ya cuenta con tres más en la India.

En la actualidad, nuestro país ocupa el segundo lugar en América Latina, después de Brasil, en producción y consumo de motocicletas. Colombia, además, es el país que más variedad, diversificación e inversión del hemisferio tiene en la industria.

Aquí están las reconocidas marcas japonesas desde hace años (Fanalca-Honda, Incolmotos-Yamaha, Suzuki Motor de Colombia y Auteco) con plantas en distintas ciudades que generan un promedio de seis mil empleos directos. De las motos ensambladas en Colombia, mínimo el 17 por ciento de sus piezas y partes son fabricadas por proveedores nacionales.

Y también está una legión de marcas provenientes de China, Taiwan, Corea e India, entre otros países, que se han posicionado con mucha fuerza. Entre estas figuran Jincheng de Colombia S.A., ensambladora de motos Jincheng y motocarros Forza 200 y de ZK-8 y ZK3; ensambladora Jialing, Corbeta, armadora de las populares motocicletas AKT. Ayco y UM, ensambladora de esa marca china que recientemente amplió su planta en Madrid, Cundinamarca, con capacidad para montar 50 mil motos al año y los motocarros Piaggio.

Hasta finales de los años 80, las motos, al menos las que llegaban a Colombia, eran japonesas (Yamaha, Honda, Suzuki y Kawsaki). Tímidamente se veía una que otra Ducati, Vespa o Aprilia, y la muy estadounidense Harley-Davidson, que tampoco eran muchas.

Años antes, Auteco ya había incursionado en el ensamblaje con las populares Lambretta y marcó un hito con Kawasaki cuando empezó a ensamblar por esos años la G7-100 (Korrecaminos), la KV 100 (Kabra) y la KE 175 (Koyote).

También Yamaha hizo historia con modelos como la Furia, RS y RX 100, 115 y 135 y las apetecidas DT 100, 125 y 175.

Hoy, las europeas tienen más presencia y están todas las marcas más reconocidas del mundo, pero por las cosas de la globalización, los costos de producción, los salarios y muchas cosas más, las motos provienen de lugares inimaginables del mundo, especialmente las de bajo cilindraje. Y eso pasa en todos lados.

¿Quién se iba a imaginar que existiera una muy austriaca KTM made in Colombia?

Por el lado de las japonesas, el asunto no es diferente. Muchos de sus modelos provienen de países como India, Taiwán, Corea, Tailandia y China, uno de los grandes fabricantes.

En esto también inciden las necesidades específicas de cada mercado, el terreno, el clima y, sobre todo, la legislación de cada país, especialmente en aspectos ambientales. Por estas razones, la procedencia de la moto dista mucho del país original de la marca.

Hay varios casos. Por ejemplo, Piaggio, la marca de origen italiano, usa a la marca china UM como ensambladora de sus motocarros. Auteco tiene en su portafolio a Bajaj, fabricante de las motos de origen indio Pulsar, Discover, Boxer y Platino; a Kymco de Taiwán y KTM de Austria.

Las ensambladoras colombianas también hacen parte de esa amplia industria. Aquí se fabrican o ensamblan gran parte de los modelos que ruedan por las calles, y en ocasiones es tanta la demanda que algunas se ven obligadas a importar modelos que técnicamente se conocen como CBU (Completely Built Unit) o Unidad Completamente Ensamblada.

Es así como motos populares como la Yamaha FZ16 también se fabrican en la India, lo mismo que la Honda Unicorn. En China se hacen las Honda Invicta y Wave, y las Suzuki EN125 y GN125. De Brasil vienen las Yamaha YBR125, Honda Cargo y la Titan 150, así como las Honda NXR 250 y la CBX 250. Y en Argentina, Yamaha produce la YBR 125 y FZ 16.

China es el surtidor de muchas marcas presentes en Colombia. Corbeta, ensambladora de las populares AKT, es una de ellas. Y también ensambla las scooter SYM de origen taiwanés y las TVS de India.

El gigante asiático cuenta, además, con fabricantes de motos y modelos ‘genéricos’, económicos y ‘guerreritos’ como los llaman sus usuarios, que muchas empresas importan y ‘bautizan’ de la forma que más les convenga en su estrategia comercial.

Para tener en cuenta

Es muy importante que al momento de adquirir una motocicleta tenga en cuenta aspectos como la marca, su origen, servicio posventa, mantenimiento y repuestos. Algunos inversionistas importan motocicletas, por lo general de origen chino, en donde abundan las fábricas, aquí les ponen la marca y las comercializan sin ningún tipo de respaldo o garantía. Algunas son copias de motos de marcas reconocidas.

En cambio, a las ensambladoras y marcas homologadas, el Gobierno les exige un componente de partes nacionales, repuestos para un tiempo determinado de la marca y otras responsabilidades con el usuario.

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