Así es la prueba de aptitud que ahora deben realizar las personas que sacan la licencia por primera vez

Como seguimiento al tema de los centros de reconocimiento de conductores, EL TIEMPO hizo el examen que toman aquellos que van a sacar el pase.

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

GIOVANNI AVENDAÑO
REDACTOR DE MOTOR.COM.CO

Mediante una evaluación de aptitud física, mental y de coordinación motriz, los Centros de Reconocimiento de Conductores (CRC) entregan un certificado sin el cual no es posible sacar una licencia por primera vez, refrendarla o cambiar su categoría. A continuación, una mirada a la prueba con la que se mide la capacidad para estar detrás del volante.

Ya empieza a circular entre la gente el rumor de que la prueba que realizan en los Centros de Reconocimiento de Conductores es de un elevado grado de dificultad y que sólo los más capacitados (que se cree, son muy pocos) obtienen un certificado con el que se les aprueba como aptos para conducir sin o con algunas restricciones.

Por esto muchos conductores de servicio público que necesitan refrendar su licencia de tránsito (que se vence cada tres años) o quienes tienen que sacarla por primera vez o hacer una recategorización lo piensan dos veces antes de acercarse a un centro evaluador para cumplir con este requisito.

Para determinar qué parte de verdad le cabe a este mito, EL TIEMPO se acercó a una sede CRC para someterse a la prueba, que en un par de años será obligatoria para todos los colombianos que deseen manejar un vehículo.

Concentrado pero tranquilo
Primero hay que perderle el miedo a la evaluación, ya que ante todo se debe estar tranquilo y relajado para presentarla, porque de lo contrario es mejor volver otro día.

Este es uno de los prerrequisitos que le informan a los usuarios antes de ser evaluados. Por esta misma razón se debe haber dormido bien y no haber ingerido licor la noche anterior.

En caso de que usted crea que puede presentarla, aún con el peso de alguna de estas circunstancias, cualquiera de los cuatro profesionales de la salud que lo atenderán durante el proceso podrán decidir si es mejor aplazarla, sin ninguna anotación para su certificado y sin perder el dinero pagado.

Por eso, el primer requisito es no estar nervioso. Si está dispuesto, debe proceder a llenar una encuesta con cerca de 30 preguntas acerca de su historia clínica y luego ver un video de dos minutos en el que le cuentan en qué consiste el examen.

Una vez haya respondido todas las preguntas, puede pagar el valor de la prueba, que es de 60.000 pesos, tras lo cual le toman una fotografía y digitalizan las huellas dactilares de sus dedos índices para incluir estos identificadores personales en el certificado que le entregarán al final del procedimiento y que está hecho en papel de seguridad, con el fin de evitar cualquier falsificación.

En menos de un minuto ingresan sus datos al sistema y luego el usuario pasa al primer consultorio ¿que es el de fonoaudiología¿ con una hoja en la que se van registrando sus puntajes en cada etapa.

En este lugar un fonoaudiólogo lo interroga acerca de los posibles problemas auditivos y luego lo invita a entrar en una reducida cámara sellada que aísla cualquier sonido externo.

El examinado debe ponerse unos audífonos y el profesional le da indicaciones a través de un micrófono. ¿En qué consiste este paso? Simplemente en señalar, presionando una tecla ubicada en la izquierda o la derecha (una por cada oído), por cuál de los dos escucha varios sonidos de diferentes agudezas y decibeles, para determinar si tiene deficiencias en este sentido.

En el campo médico a esto se le denomina una prueba de audiometría. Este es un examen al que no mucha agente acude durante su vida y que en algunos casos sorprende al usuario al mostrarle que a pesar de lo que cree, no escucha bien.

Terminada esta parte, el fonoaudiólogo incluye sus comentarios en la hoja y certifica si hay algún tipo de restricción. Luego se pasa al examen de optometría.

Mire bien
La prueba de ojos tiene el trámite de cualquier evaluación de agudeza visual y de amplitud del campo de visión, sólo que se realiza frente a una máquina con forma de binóculos futuristas y a la que no hay forma de hacerle trampa, ni mucho menos permite un esfuerzo para tratar de adivinar lo que se está viendo.

Por esto se recomienda llevar a la prueba las gafas o lentes de contacto que se tengan formulados o de lo contrario el optómetra aplazará la prueba y le asignará una nueva fecha para que pueda volver y continuar con el examen, sin costo adicional.

La tercera etapa del proceso es tal vez la más complicada, comparada con las dos anteriores. En esta el evaluador es un sicólogo, quien constata el estado mental de la persona a través de unas breves preguntas.

Luego procede a medir la coordinación motriz del paciente frente a un computador especialmente configurado, ya que posee un teclado con dos perillas y dos botones ubicados en ambos extremos, y un par de pedales que reposan sobre el suelo.

Este paso se divide en cinco etapas conformadas de la siguiente forma:

Atención: frente a la pantalla del computador aparecen dos figuras y se escuchan dos tonos, uno grave y otro agudo, siempre en un orden fijo. Por cada uno de estos estímulos hay que oprimir el botón izquierdo, o el derecho, o el pedal izquierdo o el derecho, respectivamente.

Aquí se trata de medir si en condiciones repetitivas ¿por ejemplo durante el manejo prolongado¿ el conductor responde rápida y efectivamente, o si se demora en reaccionar (aquí no se usan las perillas).

Concentración: frente a la pantalla aparecen cuatro figuras, y ante dos de ellas no se debe tener ningún tipo de reacción, para las otras dos y para los mismos tonos (agudo y grave) funciona el procedimiento anterior, con la diferencia de que las figuras y los tonos surgen de forma aleatoria, es decir, en desorden.
Aquí se mide el tiempo de respuesta; el nivel de concentración para esta prueba debe ser alto ya que es un poco más demorada que la anterior y tiene mayor velocidad.

Reflejos:
se pone a prueba únicamente la velocidad de los reflejos. En la pantalla aparece un círculo verde y uno rojo. Por convenciones, ante el verde se acelera y ante el rojo se frena, para inmediatamente volver a acelerar. La diferencia con el manejo es que esta operación sólo se realiza con el pie derecho mientras alterna sobre los dos pedales.

Anticipación de la velocidad: en esta etapa aparece en la pantalla una bolita que circula a diferentes velocidades de un extremo a otro de la pantalla y que, hacia el final de su recorrido, pasa detrás de un gran cubo.

El objetivo de esta etapa es que el examinado determine el momento justo en el que aparecerá la bolita tras pasar detrás de ese obstáculo. La prueba mide la capacidad de cálculo que tiene la persona frente a la aproximación de otros objetos (vehículos) en movimiento.

Coordinación: en esta etapa sólo se usan las perillas y se emplean las dos al mismo tiempo. Se trata de conducir dos esferas por dos senderos de recorridos y curvas diferentes, sin tocar los bordes. Se pone en práctica la habilidad motriz para manejar ambas manos simultáneamente.

Terminado el periplo frente al sicólogo, este entrega el resultado y si el usuario aprueba, sigue a un examen médico. Lo más interesante de este último paso es que el médico evalúa las apreciaciones de los anteriores profesionales y luego de una revisión de rutina firma y aprueba, finalmente, al examinado.

Con la certificación en la mano ya se puede acudir, máximo dentro de los dos meses siguientes, a cualquier oficina de tránsito o Sett a realizar el trámite correspondiente a la licencia con la tranquilidad de ser una persona apta para conducir un vehículo.

MÁS DIFÍCIL PARA SERVICIO PÚBLICO
Para los conductores de servicio público esta prueba es ligeramente más rigurosa, es decir, cada error para ellos vale un poco más que para un conductor de vehículo particular, sin que por ello varíe el funcionamiento de cada una de las etapas. La tecnología y la aplicación de procedimientos fueron tomadas de modelos en España.

Pero si aún no se convence de que no es tan sencilla la cosa, ahí va una razón más para no tenerle miedo a esta prueba: de las 20 mil personas que se le han medido al examen solo el 2 por ciento ha resultado no aptas para conducir.

CAMPAÑA DE PREVENCIÓN
Los centros de reconocimiento de conductores apoyan las campañas del Ministerio de Transporte y del Fondo de prevención vial para disminuir los índices de accidentalidad y tiene como objetivo primario que, a través de sus evaluaciones, los conductores tomen conciencia de sus propias deficiencias al momento de conducir, como una forma de ayudar a evitar accidentes.
 

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