Prueba extrema para la Nissan Navara

Más de mil kilómetros de pruebas con este vehículo de trabajo confirman que la competencia es dura. Los usuarios tienen de dónde escoger.

Redacción Motor

05:00 a.m. 17 de octubre del 2008

Desde canteras hasta pistas extremas de lodo y cuesta, pasando por largos trayectos en autopistas nacionales y extranjeras, en toda suerte de regímenes de climas, velocidades y altitudes, la Nissan Navara, en sus motorizaciones Diesel y gasolina y con caja mecánica y manual, pasó la prueba sobrada.

Llama la atención la preocupación de los fabricantes por incorporar en vehículos de trabajo el confort y los elementos de seguridad que anteriormente estaban reservados a las berlinas familiares y a los autos de lujo.

Es de la única manera en que alguien podría hacer un viaje de Bogotá a la costa Caribe en una pick-up, algo que hace unos años era un atentado contra la comodidad, los riñones y la capacidad del cuerpo en general.

Si bien estas camionetas de doble cabina y platón no cuentan con la suficiente comodidad en las sillas de atrás como para viajes extremadamente extensos - dependiendo del tamaño y la edad de los viajeros de atrás- el aire acondicionado, la buena calidad del sistema de sonido y la suavidad del andar hacen llevadero cualquier trayecto. Incluso, la insonorización de la cabina en las que traen motor Diesel es óptima.

En cuanto a la seguridad, los airbag frontales y laterales, más la carrocería, que cuenta con todos los estándares para choques laterales y de frente, hacen que este monstruo sea una 'dama' con los ocupantes.

¿A quién se le hubiera ocurrido que uno pudiera andar a 160 o 170 kph en una pick-up con toda tranquilidad?, (obviamente, no en Colombia, para no quebrar la velocidad límite de 80 kph).

Pues eso y más lo ofrece una camioneta como la Navara, que dicho sea de paso, es la más voluminosa de ese segmento, pues es más ancha y más larga que competidoras como la Chevrolet D-Max y la BT-50 de Mazda.

Y una vez en el lodo, se comporta como pez en el agua, y hablamos de piscinas de barro profundas, en las que el carro se hunde hasta el centro de la llanta.

En cuanto a las subidas, bastan 1.800 o 2.000 rpm para escalar una pared de 40 grados de elevación.

Y si va de bajada, el sistema de control de cuesta, que se activa con un botón, le permite al carro rodar a la velocidad justa -menos de 25 kph- para que no sea necesario aplicar el freno, acción 'venenosa' si baja una pendiente resbalosa por acción de la arena, el lodo o el agua.

La Navara es una opción que vale la pena tener en cuenta, si su presupuesto lo permite. Compare, mire, sienta y maneje antes de comprar.

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