Rally Dakar: ¿Qué mueve a quienes deciden afrontar este reto?

Tan variado, exigente, impredecible y riesgoso es este rally, que menos de la mitad de los competidores que toman la salida logran cruzar la meta.

Redacción Motor

06:50 p.m. 23 de enero del 2015

Daniel Otero Bravo
Redactor de EL TIEMPO

Quienes estuvieron pendientes del desarrollo y las más recientes noticias del Dakar no solo se maravillaban con los variados paisajes del sur del continente, sus extremos cambios climáticos y las incontables adversidades que presentaban a los competidores, sino con la tenacidad y decisión con que estos lo afrontaban.

La prueba no puede ser más extrema, algo que se hace evidente con tan solo mirar dos indeseadas condiciones opuestas que siempre están sobre la mesa: heridas de gravedad o incluso la muerte. Mientras que en la etapa 4 el motociclista polaco Michal Hernik fue hallado sin vida a causa de deshidratación, en la etapa 8 el catalán Gerard Farrès fue rescatado por el servicio médico, que le diagnosticó hipotermia.

Siendo conscientes de estos riesgos y de las incontables dificultades con las cuales ineludiblemente se encontrarán, ¿por qué, entonces, correr un Dakar? ¿Qué lleva a alguien a afrontar este reto? A su llegada luego de más de 9.000 kilómetros de intensa competencia, los colombianos Christian Cajicá, Juan Sebastián Toro y Daniel Pereira, navegante de Juan Manuel Linares, nos contaron su experiencia.

“Al que va le hace falta un tornillo”, resume Pereira. No cualquier persona es mental y físicamente capaz de afrontar situaciones como sentarse en un auto por cientos de kilómetros al día, bajo el sol desértico y sin posibilidad de abrir las ventanas. O de hacer lo mismo en una moto, expuesto a todas las inclemencias del clima y a un terreno que en cualquier momento puede separar violentamente al piloto de su máquina.

Algunos podrían definir esto como masoquismo, pero para Pereira es la máxima expresión del “gusto por los carros”. En el caso de Cajicá se trata de cumplir el sueño de participar en la élite de los deportes todo-terreno, de tomar parte en la competencia de la categoría más alta. Así como algunos pilotos se encaminan hacia la Fórmula 1, para otros el sueño a conquistar es el Dakar.

Y al igual que con cualquier categoría de este tipo, las claves del éxito residen en lo que no se ve, en las preparaciones previas que más allá de lo físico retan lo mental. Toro coincide y agrega que esa etapa pre Dakar es sin duda la más complicada. Además de concretar patrocinios y lograr recibir apoyo, todo el proceso de preparación es clave.

Con 14 días de continua exigencia excesiva por delante, el cuerpo debe estar acostumbrado a la moto, la mente lista a recibir la presión y el físico a resistir los embates de la aridez, las temperaturas bajo cero de la alta montaña y todo lo que hay en el medio.

Para Toro fue clave el trabajo previo en gimnasio en busca de la fuerza necesaria para poder controlar su moto, así como ejercicios cardiovasculares en bicicleta de ruta. Cajicá dice haber seguido una rutina similar, a la cual agrega crossfit, que consiste en ejercicios realizados de forma intensa y sin pausas.

A pesar de este agotador entrenamiento, el Dakar no dejará de sorprender y como bien dice Pereira “no es ni el 10 por ciento de lo que uno se imagina”. Las averías mecánicas siempre son una posibilidad y en su caso fueron cuatro las que debieron superar. La más complicada resultó en tener que ser remolcados por un camión de asistencia durante unos 300 kilómetros, a 100 km/h, a 50°C y estando dentro del auto sin poder abrir las ventanas debido al polvo y la tierra levantada por el camión.

Por situaciones como esta es que el reglamento de la organización es tan estricto con la seguridad general de los pilotos, exigiendo que en el caso de los vehículos cada tripulante lleve al menos 10 litros de agua. Linares y Pereira cargaban también suero en polvo para disolver, agua con electrolitos y un kit de barras energéticas entregado por los organizadores al inicio de cada etapa.

Cajicá y Toro también estaban debidamente equipados y así como sus chaquetas funcionan como “vallas publicitarias” para los patrocinadores que los han apoyado en esta titánica hazaña, la parte interna cuenta con una buena cantidad de bolsillos para guardar su comida. En los enlaces –recorridos no cronometrados entre cada una de las etapas– Cajicá solía parar en estaciones de servicio a comprar comidas energéticas adicionales.

Todo este realismo mágico de 14 días es también una mesa discusión con uno mismo. Al recorrer todos los días entre casi 400 y a veces casi 1.000 kilómetros, atravesando hermosos pero desolados y traicioneros paisajes, donde la única compañía es la moto o la cuatrimoto, por la cabeza pasa de todo.

Dice Toro que “tiene uno para pensar de sobra. Cosas profundísimas, cosas banales, qué voy a hacer cuando termine esto… Se me pasa toda la vida por la cabeza. Mi hijo, mi esposa”. En el caso de Cajicá la situación no es distinta y, además, para engañar el sueño producido por el cansancio acumulado, nunca faltaron las conversaciones consigo mismo y los momentos de canto al poner música en su iPod. Todo en voz alta, claro.

Las preparaciones, los excesos en prevenciones, los cuidados con la salud propia y de la máquina, los consejos de los expertos, el conocimiento mecánico y de navegación, la resistencia física y mental, y todas las capacidades necesarias para sobrevivir a la carrera más exigente del mundo nunca serán suficientes.

Como prueba final de ello solo basta mirar las estadísticas de este año. De los 168 motociclistas que tomaron la partida, 79 cruzaron la meta. 49 cuatrimotos arrancaron la carrera, pero solo 18 la terminaron. De los 144 automóviles que afrontaron el Dakar, 67 lo vencieron. Y mientras que 68 camiones pisaron la línea de salida, apenas 43 cruzaron la de llegada. Es decir, que de los 429 pilotos y tripulaciones que aceptaron el reto del Dakar, tan solo 207 lo vencieron.

Christian Cajicá dice que el proyecto Dakar se monta a varios años, y aunque apenas está llegando de la edición actual, el propósito de regresar está vigente. Daniel Pereira espera volver en un vehículo que lleva preparando tres años y Juan Sebastián Toro tampoco descarta volver.
El reto sigue vigente, el gusto por los carros es eterno y el sueño de competir en la máxima categoría todo-terreno del mundo nunca termina.

429 pilotos y tripulaciones

Fueron los que aceptaron el reto del Dakar. 14 días y algo más de 9.000 kilómetros después, solo 207 llegaron a cruzar la línea de meta.

El Dakar en Colombia

La topografía colombiana se esboza como el entorno perfecto para este rally raid, pues los desiertos, montañas, páramos, la salida de Bogotá al norte por la carrera séptima, son terrenos extremos que ofrecen todas las condiciones que caracterizan a esta competencia que cada año reta a los mejores pilotos del mundo en sus autos, motos, cuatrimotos y camiones.

Sin embargo, cada uno de estos escenarios está separado por una considerable distancia a través de primitivas carreteras que no darían abasto frente al numeroso convoy de más de 2.000 camiones que opera la logística del Dakar.

Hasta el momento han tenido lugar importantes conversaciones entre la organización, el gobierno nacional y entidades deportivas con miras a una ruta que también abarque Perú y Ecuador, pero además de la mencionada falta de infraestructura vial, carencias en temas de presupuestos y otras tantas variables y requisitos, hacen que la posibilidad de tener parte de esta carrera en Colombia no sea tan cercana como quisiéramos.

Los colombianos que aceptaron el reto

Aunque Christian Cajicá, Juan Sebastián Toro, y Juan Manuel Linares y Daniel Pereira, fueron los colombianos que lograron conquistar el Dakar este año, no fueron los únicos en emprender la hazaña. Por la línea de salida también pasaron en moto Juan Esteban Sarmiento y Mateo Moreno, y Mauricio Salazar como navegante del francés Philippe Kreisberber.

En la quinta etapa las dunas chilenas y las averías mecánicas forzaron a la tripulación colombo-francesa a abandonar la carrera. Al día siguiente, una fuerte caída en la etapa 6 obligó a Mateo Moreno a tomar la misma decisión, pues además de dañar su moto resultó con fractura de costillas. Finalmente, en la etapa 10, ‘Chilo’ Sarmiento también tuvo que despedirse de forma prematura luego de una caída.

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