Recordando el Citroën CX, una nave de otro mundo

Definido como un sedán de cuatro puertas y considerado por muchos como el último Citroën "de verdad", el CX fue lanzado en el Salón de París de 1974 como reemplazo del DS.

Redacción Motor

08:09 p.m. 26 de septiembre del 2014

Como buen Citroën de antaño, el CX no era solo el más cómodo y lujoso, sino uno que sabía resaltar producto de una alargada carrocería que gracias a la suspensión hidroneumática (cuyo líquido también alimentaba la dirección hidráulica y los frenos) podía variar la altura en cuatro niveles distintos.

El panorámico era barrido por una sola plumilla, mientras que atrás resaltaban las ruedas traseras cubiertas por la carrocería y el vidrio cóncavo para evitar que la tierra se acumulara y obstruyera la vista.

En 1978 llegó a Colombia en versiones CX Reflex (station wagon) y 2400 Pallas, reemplazado en 1981 por el CX Athena; también llegó el GTi con motor inyectado de 2.4 litros y 128 caballos de potencia del cual, al parecer, solo se vendieron siete unidades en nuestro país.

El interior es lo más cercano a una nave espacial y uno de sus principales atractivos: el enorme timón es de un solo radio, el velocímetro y tacómetro son una especie de rollos que giran para mostrar su información, sistema similar al del nivel de gasolina y temperatura del motor, y a cada lado del tablero están dispuestos en paneles los mandos para las luces, el pito, las direccionales y el limpiaparabrisas.

En la consola central están el radio y las salidas de ventilación, pues sus mandos y la palanca de ajuste del nivel de la suspensión se encuentran junto al freno de mano. Las manijas de las puertas tienen la forma de un gatillo, una solución ergonómica y lógica.

Por el cierre de importaciones en 1983 se dejó de vender en Colombia, pero se produjo hasta 1991. Su reemplazo fue el XM.

DATO
En enero de 1982, el modelo básico era el Athena con un precio de 2’190,000 pesos y el más equipado el GTi, de 2’665,000 pesos.

Zona Comercial
report_error_form_error
Reporte enviado

¿Encontraste un error?

Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.