La responsabilidad de las autoridades en caso de accidentes fortuitos en las calles

Hay 'falla en el servicio' cuando un vehículo queda aplastado bajo un poste o se rompe al paso de una alcantarilla destapada. Y si hay víctimas, con mayor razón. Responsabilidad de las autoridades.

Redacción Motor

09:20 p.m. 18 de noviembre del 2011

Cada poste, alcantarilla, bolardo, sumidero o andén tiene su doliente y cada doliente, la responsabilidad de mantener estos elementos al día para que cumplan su función y no causen perjuicios a conductores y transeúntes.

En el caso de Bogotá, el primer responsable de un accidente, como la caída de un árbol sobre un vehículo, es la Alcaldía Local a la que pertenece el parque o andén que lo mantenía en pie. Es allí a donde debe acudir la víctima para pedir que se investigue lo que pasó y se le indemnice.

Pero todo tiene su largo y su ancho: una vez denunciado el hecho, esa alcaldía debe citar un comité que determine de quién es el 'palo' que provocó el hecho y le traslada la competencia a esa entidad nacional, distrital o privada para que responda y trate el tema como cualquier accidente de tránsito, en donde hay un responsable y una víctima.

Una alcantarilla puede pertenecer a la Empresa de Acueducto, a la ETB o a Codensa; un árbol puede estar al cuidado del Jardín Botánico o la Secretaría de Ambiente; un poste puede ser de luz o de televisión por cable, el 'sietecueros' ubicado en un antejardín fue sembrado propietario de la casa... identificado el doliente, se realiza una investigación donde se tienen en cuenta todas las evidencias que recopilaron en el sitio la Policía y entidades especializadas, el día del accidente.

"Lo primero con que se cuenta es con un informe de la Policía, en donde lo clasifica y registra todo lo que intervino para que el hecho sucediera -explica Alfonso Soto, abogado especializado en tránsito-. Ese informe lo llevan a reparto de la Secretaría de Tránsito (si no hay heridos), a la Fiscalía Local (si hay heridos) o a la Fiscalía Seccional (si hay muertos)".

Una vez aclarados los hechos, la ley 640 del 2001 obliga a conciliar antes de demandar, y si no se logra un acuerdo, el afectado puede alegar 'reparación directa', para lo cual existen reglas estrictas y hasta montos calculados para proceder a la indemnización (ver: 'La vida sí tiene precio').

Todo lo anterior es aplicable para el conductor que transita por una carretera y es víctima de la negligencia de los encargados de su mantenimiento. Si el accidente lo provoca la mala señalización en una vía concesionada, se debe acudir al Instituto Nacional de Concesiones (Inco) el cual, a su vez, está obligado a notificar del hecho a la concesión y obligarla a asumir la responsabilidad que le corresponde.

Si se trata de una vía nacional, es el Invías el que debe poner la cara; si es una carretera veredal, el municipio a la que pertenece. En fin, todo esto es aplicable a cualquier vía pública de la ciudad o del país, lo único que cambia es la persona jurídica responsable del hecho.

El carro es lo de menos
Si los accidentes provocan daños serios en los vehículos, aunque no en los ocupantes,  hay responsabilidad civil extracontractual, que se debe tasar teniendo en cuenta la valoración que haga del vehículo el concesionario en cuestión.
Eso sí, las entidades oficiales son más eficientes cuando hay heridos o muertos en un accidente provocado por negligencia, pues, en principio, los vehículos están asegurados.

Pasos para 'arreglar por las buenas'
El Código de Procedimiento Penal contempla cinco instancias para la conciliación.
Indemnización integral. Es un acuerdo escrito entre las partes, ojalá avalado ante notario, que indica la cuantía y la forma de pago de una indemnización total.
El desistimiento. En pequeñas lesiones, en donde no caben enfermedad ni incapacidad para trabajar, se puede negociar esta figura, que debe ir firmada por los dos y avalada por un fiscal o un juez.
Las conciliaciones. Las cámaras de comercio, las universidades y otras organizaciones no gubernamentales tienen centros de conciliación en donde se emiten unas actas que hacen tránsito a cosa juzgada.
Admitir la culpabilidad. Si el conductor se declara culpable, el juicio se abrevia y le rebajan la pena a la mitad. Eso sí, queda la condena, cuya consecuencia es no poder conducir automotores durante determinado tiempo.
Principio de oportunidad. Es a lo que el código llama 'pena natural': en este caso, el legislador dice que si por su imprudencia, por ejemplo, se murió su mujer, o su hijo quedó con una lesión permanente, no necesita más pena, pues la vida ya lo castigó.

La vida sí tiene precio
El Ministerio de la Protección Social tiene tasadas las partes del cuerpo para la indemnización. Una oreja, el dedo meñique, la nariz... todo vale ante la ley.

Cualquier accidente con heridos o muertos lleva a un proceso penal, implica la intervención obligatoria de la policía judicial y no admite conciliación en el sitio, salvo que el conductor resulte con heridas muy leves (lesiones de menos de 30 días de incapacidad y sin secuelas).

A través de fotos, videos, mediciones, declaraciones de testigos, muestras de sangre, posición de vehículos y personas, entre varias otras evidencias, se puede saber, por ejemplo, por dónde iba el vehículo y a qué velocidad, si el árbol le cayó encima o si, por el contrario, éste cayó por una colisión previa del mismo carro.

De resultar culpable el árbol, la alcantarilla o el poste, y si el conductor o su acompañante fallecen por la negligencia de entidades estatales a cargo de estos elementos, su 'vida' se le calcula teniendo en cuenta el sueldo que tenía, el número de veces anuales que lo recibía y lo que les faltaba para pensionarse.

Así, por ejemplo, una víctima de 46 años que ganaba tres millones de pesos mensuales cuesta, de entrada, 741 millones, según lo que contempla la ley: 3'000.000 (sueldo mensual) x 13 (número de sueldos anuales, incluidas las dos primas legales) x 19 (años que le faltaban para pensionarse). 

Caso distinto son lo perjuicios emocionales o el daño moral ocasionado a los deudos: no 'vale' lo mismo una persona soltera que un padre, cuya familia dependía económicamente de él. Esa indemnización se tasa en sueldo mínimos legales mensuales y tiene que ver con muchos factores de afectación emocional por culpa de la negligencia de la entidad responsable.

Y, ¿los habitantes de la calle?
La valoración parte de un salario mínimo legal mensual porque no son personas comprobadamente productivas. A partir de allí se calcula la indemnización a sus familiares.

Las lesiones que contempla la ley
Incapacidad para trabajar. Se trata de una enfermedad que se genere como consecuencia del accidente.
Deformidad. Tiene tres subdivisiones, de acuerdo con la gravedad de la secuela: física transitoria, física permanente y deformidad del rostro.
Perturbación funcional. Se da cuando la persona pierde la funcionalidad de un órgano o miembro y puede ser transitoria o permanente.
Perturbación psíquica. También puede ser transitoria o permanente.
Pérdida anatómica funcional de un órgano o miembro. 

Las ventajas del 'todo riesgo'
Con este cubrimiento, el seguro tiene en cuenta hechos no asociados a los accidentes de tránsito, desde un rayón malintencionado hasta daños por inundación.

Una cobertura importante de los seguros de automóviles es la conocida como 'todo riesgo', la cual -aunque tiene restricciones respecto de ciertos hechos que están relacionadas en la póliza-, prevé circunstancias que no están asociadas necesariamente a los accidentes de tránsito pero que sí les causan daños graves a los vehículos.

El granizo, la inundación en un sótano, la caída de elementos de construcción, los actos malintencionados de terceros (pinturas, rayones, rotura de vidrios,) o la caída de aeronaves son cubiertas mediante el seguro 'todo riesgo', así no estén relacionados con la conducción del vehículo.

Lo cierto es que casi todos los daños causados al vehículo se generan por hecho súbito, accidental e imprevisto, ajeno al asegurado. Eso sí, se debe tener en cuenta que no todas las pólizas son 'todo riesgo' pues, al adquirirla, el asegurado puede cubrir su vehículo, exclusivamente, contra daños totales y eventos de responsabilidad civil. Esto hace que los daños parciales, cualquiera que éstos sean, no estén cubiertos.

Esas pólizas son más económicas y una alternativa que se ofrece al asegurado dentro del menú de opciones que puede encontrar en el mercado.

Fuente: Fasecolda

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