Retro: Jeep Willys, un miembro más de la familia colombiana

Luego de haberse probado y comprobado en la línea de fuego durante la Segunda Guerra Mundial, este vehículo comenzó a ensamblarse para el servicio civil el 18 de julio de 1945.

Redacción Motor

05:38 a.m. 27 de febrero del 2015

Con algunos cambios estéticos y la opción de 12 tonos de pintura que lo adecuaban para el nuevo uso, este campero estaba listo para su nueva vida.

Las primeras unidades en llegar al país en 1946 fueron algunos ‘veteranos de guerra’ que habían sido reparados, aunque más adelante en ese mismo año la compañía Interamericana comenzó a importar los primeros CJ-2A, denominación de la primera versión civil del Willys. Su motor a gasolina era de cuatro cilindros, 2.199 cm3 y 63 caballos de potencia.

Si bien la recepción inicial por parte de los colombianos no fue muy abierta, este pequeño todo-terreno no tardó en demostrar sus capacidades para encontrar cada vez más propietarios que necesitaban un auto que pudiera transitar por cualquier terreno, transportar carga y personas, o ser usado para tirar todo tipo de cargas.

Para 1953 el Willys recibió una nueva actualización, pasando a llamarse CJ-3B. Ahora incorporaba un parabrisas de una sola pieza, parrilla con ocho ranuras, una trompa más alta y un motor que a pesar de mantener la cilindrada del modelo anterior, aumentaba la potencia hasta los 73 caballos.

En 1954 arribó el reemplazo del CJ-3B, el CJ-5, aunque el primero continuó en producción. El ensamble de ambos se dio en la planta de Leonidas Lara e Hijos, en Bogotá, con partes traídas de Toledo, Ohio (Estados Unidos). Al pasar a formar parte del grupo Kaiser en 1962, Willys expandió su portafolio con los Wagoneer y Gladiator, que también se ensamblaron en Bogotá.

De cualquier forma, el CJ-3B sería el que pasaría a convertirse en un ícono y en un hijo adoptivo de Colombia. No solo cargó el café que sigue poniendo a nuestro país en el mapa, llevó a sus dueños a sitios donde otros no pudieron y transportó más carga que cualquier otro, sino que lo sigue haciendo todos los días y sin descanso por los bellos paisajes de nuestra zona cafetera.

Zona Comercial
report_error_form_error
Reporte enviado

¿Encontraste un error?

Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.