Retro: Volvo Serie 200, ícono cuadriculado que fue presentado en 1974

Una generación compuesta por modelos sedán, station-wagon y cupé, con motores de cuatro o seis cilindros, tanto gasolina como diésel, y varios niveles de equipamiento.

Redacción Motor

06:15 p.m. 20 de febrero del 2015

Sus novedades fueron precedidas por sus avances en seguridad, incluyendo grandes zonas de deformación programada, tanto adelante como atrás, principales responsables de haberle dado el calificativo de indestructible. En sus últimos años de producción también llegó a equipar una bolsa de aire para el conductor y frenos con ABS.

Los modelos de la Serie 240 recibían un motor carburado de cuatro cilindros, 1.986 cm3 y 82 caballos de potencia, aunque en algunos mercados el bloque más sencillo era de 2.127 cm3 y 97 caballos. También se ofrecía una versión inyectada de este último, con 123 caballos.

Por su parte, los modelos 264 recibían un V6 en aluminio de 2.664 cm3 con 140 caballos de potencia y una versión turbo con 182 caballos. En todos los casos la tracción era trasera y la transmisión de serie era una manual de cuatro velocidades, aunque se podía optar por una automática de tres o, en los 260, por una manual de cinco.

A lo largo de su vida comercial recibió varias actualizaciones estéticas, mecánicas y de equipamiento, aunque la forma cuadrada por la que se caracterizó nunca se vio alterada y a pesar de sus detractores, en los últimos años se ha generado una especie de culto por esta serie, especialmente en su versión station-wagon y más aún si equipa el motor turbo.

Lastimosamente, los colombianos partícipes de dicha reverencia no la tendrán fácil encontrando su “unicornio”, pues por aquella época fueron pocas las unidades que entraron al país, ya fuera por vía diplomática o a través de Chaid Neme Hermanos. Sin embargo, ocasionalmente se encuentran algunos modelos interesantes, como el cupé 262C diseñado por Bertone.

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