Así su revisión técnico-mecánica esté al día, no descuide el motor de su vehículo

El hecho de tener los papeles del carro al día no lo exime de hacerle una revisión periódica al motor. Evítese comparendos y multas por un simple descuido. Consejos para prevenir posibles daños.

Redacción Motor

08:11 p.m. 27 de enero del 2012

No por haber ajustado el motor para la revisión técnico mecánica significa que va a durar así durante los dos años que tiene vigencia el certificado para los vehículos con más años, especialmente aquellos que se mueven con carburador, los más susceptibles a 'descuadrarse' con el uso diario.

Por eso el Código Nacional de Tránsito permite a las autoridades ambientales cotejar -a través de retenes de control de emisiones- si, a pesar del aval de los centros de diagnóstico automotor, los vehículos están rodando sin contaminar.

En este punto no sobra aclarar de nuevo que, para realizar ese control, los retenes están obligados a utilizar equipos especializados de medición y darle al usuario 15 días, a través de una boleta de citación, para acudir de nuevo a un CDA con el fin de dejar su vehículo al día: por ningún lado la norma permite enviar un carro 'sospechoso' a los patios, como recurrentemente está sucediendo.

Lo ideal en este punto es que la conciencia ambiental parta del conductor y, por lo tanto, que sea él mismo quien mantenga su vehículo al día. Esto no solo le permite pasar invicto en los retenes, sin 'dar papaya', sino, muy importante para él, alarga la vida del motor de su carro y alivia su billetera.

Pero como los trancones son nuestro pan de cada día, lo mínimo recomendable para circular limpio es seguir las recomendaciones del fabricante en cuanto los cambios de aceite y filtros, e incluso adelantarse a los tiempos sugeridos si el carro solo ve la calle en horas pico, pues, aun quieto o circulando a 'dos por hora', el motor sigue girando al menos a 900 revoluciones por minuto mientras gasta gasolina y aceite, y esos lapsos de tiempo son difíciles de medir.

Un motor por fuera de reglaje, o bien recibe menos o bien más gasolina de la que necesita y, por lo tanto, la mezcla aire/combustible (combustión) no es la óptima para que trabaje bien. Esto significa, en términos prácticos, pistoneos, malos olores, pérdida de fuerza y recalentamientos, entre varios otros síntomas.

Si le sobra combustible...
*Emite un olor intenso a gasolina en la cabina y por fuera de ella.
*Ensucia rápidamente las bujías (estas piezas están diseñadas para durar toda la vida del vehículo).
*Se presenta exceso de humo negro en las mañanas.
*Deja gotas de gasolina en el garaje.

Si le falta combustible...
*Se recalienta demasiado y se pueden dañar, al menos, los empaques de la culata.
*Produce detonaciones y puede romper los pistones, especialmente cuando se viaja, por ejemplo, desde una altura como la de Bogotá hasta otra como la de Girardot.
*Pierde potencia y requiere apretar el pedal para moverlo, luego gasta más gasolina y acelera el desgaste del motor.
*Se dificulta prenderlo en las mañanas.

Los motores viejos
Los carburadores ya dejaron de fabricarse, por lo tanto son viejos. Por su tecnología, son fijos en la mezcla, es decir, no son 'inteligentes' como el sistema de inyección de los motores modernos, luego requieren más atención porque 'se descuadran' más fácilmente.

En términos prácticos significa que no se ajustan a las condiciones de manejo del conductor ni a los cambios de altura y son muy propensos a colar partículas contaminantes, ensuciar el filtro y contaminar el motor. Lo recomendable es carburarlos, al menos cada año.

Los motores nuevos
Los sistemas de inyección modernos son 'inteligentes' porque los gobierna un sensor llamado MAP (manifold absolute pressure o 'sensor diferencial de presión') que se encarga de empobrecer la mezcla de combustible para mayor economía o de enriquecerla y retrasar la sincronización del encendido para evitar el pistoneo.
Esto no significa que no deba revisarse su reglaje. Todo lo contrario: esas acciones del MAP se adaptan a la conducción, pero de todas maneras la máquina requiere afinación para evitar desgastes prematuros.

El catalizador
Este elemento nuevo y ya obligatorio en todos los vehículos de última generación se instala en el tubo de salida del escape y tiene como misión filtrar los gases contaminantes (monóxido de carbono, hidrocarburos, óxidos de nitrógeno y plomo) que produce el motor del carro para que no vaguen hacia la atmósfera.
Con o sin este elemento, la mejor forma de medir si la 'digestión' del vehículo está bien es introduciendo un sensor de oxígeno en el escalpe, que mide los parámetros mínimos y máximos con que se debe rodar. Lo ideal es revisar el sistema cada 50 mil kilómetros para verificar el correcto estado de los anclajes, la tubería y los 'tarros'.

Tips para cuidar la vida del motor
Llévelo a las revoluciones que recomienda el fabricante: ni muy forzado, ni muy lento.
Revise mangueras de vez en cuando: el agua del radiador es clave para la vida de cualquier motor.
Revise la presión del aceite. Si no es normal, llévelo a revisión.
Si el motor falla, apáguelo de inmediato. Andarlo una cuadra significa, al menos, 900 revoluciones por cada minuto. Eso basta para fundirlo.

Para el cambio de aceite...
Asegúrese de que sea el recomendado por el fabricante.
Cambie el filtro, no permita que se lo 'limpien' con compresor de aire para reutilizarlo. Al 'soplarlo', el papel se puede romper y absorber agua del compresor, que luego se cuela al motor.
Asegúrese de que, luego del recambio, el filtro quede bien sellado en el espacio destinado para él.
No permita que le unten teflón al tapón de salida del aceite para que 'quede bien atornillado'. Esos ungüentos terminan por dañar la rosca.
No crea que por verse limpio, el aceite no toca cambiarlo. Todo lo contrario: si sale negro es porque está trabajando bien.
Jamás utilice aceite de segunda.

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