El 'revolcón a la movilidad' en Bogotá aún está por verse

Cámaras 'cazainfracores', semáforos inteligentes, campañas pedagógicas y restricciones a vehículos pesados, entre otras medidas, para resolver el trancón en Bogotá solo se quedaron en anuncios.

Redacción Motor

05:00 a.m. 03 de octubre del 2008

El 23 de febrero pasado, el secretario de Movilidad de Bogotá, Luis Bernardo Villegas, concedió una entrevista a la sección Vehículos en la que anunció un 'revolcón' en la movilidad de la ciudad. El funcionario habló en ese entonces de un paquete de medidas y de una inversión cercana a los 200 millones de dólares para agilizar el tránsito y atenuar los trancones.
 
Sin embargo, pasaron los meses y poco se ha visto. En julio, Villegas, en otra entrevista a este, diario dijo que en agosto se empezarían a ver los resultados, pero ya se acabó septiembre y la ciudad sigue con los mismos problemas... y con tendencia a agravarse.
 
Los bogotanos cada día se quejan con más vehemencia de la 'inmovilidad' en la capital del país, mientras las autoridades solo parecen ocuparse del Metro y el TransMilenio. El primero, en veremos, y el segundo con problemas de inseguridad, de sobrecupo y demoras en el servicio.
 
Las medidas anunciadas por Villegas iban desde la compra de equipos (cámaras y dispositivos 'cazainfractores'), hasta unas muy sencillas y de fácil ejecución como limitar el tráfico pesado por las principales avenidas, o prohibir la distribución de productos (gaseosas, cerveza, gas), en horas del día.
 
A cambio de esas medidas, lo que hay hoy en Bogotá es un verdadero caos, desorden en el tránsito, carros parados al lado de la vía con luces intermitentes encendidas, porque sus conductores creen que eso les da derecho a estacionar en cualquier parte; volquetas regando escombros por toda la ciudad, y muchas otras más violaciones a las normas de tránsito ante el ojo impasible de las autoridades de tránsito.
 
A continuación presentamos las soluciones anunciadas por Villegas y cuál es su estado en la actualidad.
 
CÁMARAS Y DISPOSITIVOS ELECTRÓNICOS 'CAZAINFRACTORES'
Estos dispositivos tenían como objeto controlar a los conductores infractores mediante equipos instalados en distintos puntos de la ciudad. Villegas dijo en febrero que en principio serían unas 400 cámaras que se instalarían progresivamente en un año, y que aspiraba que las primeras estuvieran funcionando el primero de julio. En dos años, las cámaras serían 600 en total. El funcionario sostuvo que, además de castigar a los infractores, esos equipos facilitarían "que la Policía se dedique más a la regulación del tráfico porque el control lo tenemos asegurado por las cámaras".
 
Lo cierto es que hoy no hay una sola cámara funcionando, pues la Alcaldía declaró desierta la licitación para la compra de equipos, al parecer, por presuntas irregularidades en el proceso cuando ya los organismos de control le estaban respirando en la nuca a la Administración Distrital.

SEMÁFOROS INTELIGENTES
Las cámaras y dispositivos 'cazainfractores', junto a los semáforos 'inteligentes' eran en materia de movilidad las puntas de lanza para solucionar el caos del tránsito en Bogotá. Los semáforos 'inteligentes' funcionan en otras ciudades del mundo. Aparte de que vienen con bombillos LED (Ligth Emission Diode), que pueden durar unos diez años, tienen la particularidad de poder intercomunicarse entre sí y cambiar de rojo a verde o viceversa, de acuerdo con los flujos de tráfico para generar 'olas verdes', es decir, priorizar el paso según el número de carros.
 
Lo que se dijo en su momento es que "había una licitación anunciada" y que en la primera semana de marzo se colgarían los pliegos. Lo que ha ocurrido es que en agosto el contralor de Bogotá, Miguel Ángel Morales, hizo un recorrido por la ciudad y encontró fallas en el 40 por ciento de los semáforos vehiculares y peatonales. A unos les servían los bombillos y otros no estaban sincronizados, o estaban fuera de servicio.
 
Aunque los semáforos fueron reparados ante la queja del Contralor, lo cierto es que el cambio progresivo de los semáforos está muy embolatado. Ver entrevistas de febrero y julio aquí.

VEHÍCULOS DE CARGA, MAQUINARIA Y REPARTIDORES
Para enfrentar el caos vehicular, el Secretario de Movilidad anunció en febrero restricciones para la circulación de maquinaria pesada y de carga por las principales avenidas de Bogotá. Dijo que estos vehículos "tendrán un horario especial, así como los carros repartidores, que no podrán parquearse en las vías arterias y avenidas a distribuir sus productos. Lo ideal es que se haga en la noche". Villegas dijo que, además del horario, para los vehículos de carga y maquinaria pesada se crearían unos corredores especiales.
 
Esto no ha ocurrido, por el contrario, los automotores se apoderaron de los mal llamados 'carriles rápidos' de las principales avenidas. En la Autopista Norte es común ver a cualquier hora del día pesados camiones circulando al lado de los automóviles. Muchas veces tres camiones se apoderan de todos los carriles, interfiriendo el flujo del tráfico.
 
Así mismo, los conductores de camiones repartidores no tienen ningún problema en ocupar la calzada para la entrega de sus mercancías obstaculizando el paso de otros vehículos. Con las volquetas sucede lo mismo. En las mañanas por la carrera séptima, de norte a sur, por citar un caso, circulan a altas velocidades por el carril izquierdo. Muchas no llevan la obligatoria carpa para evitar que la carga caiga sobre la calzada o encima de otros carros, o en el peor de los casos, lo que llevan es un tapete o una tela para despistar a las autoridades. Mientras esto ocurre, al lado de la vía los policías las ven pasar como si nada.
 
CAMPAÑA PEDAGÓGICA
La idea del Villegas era recuperar o volver a poner en práctica la pedagogía ciudadana que se inició en la alcaldía de Antanas Mockus para buscar un mejor comportamiento de conductores y peatones en las calles de Bogotá. "En marzo vamos a anunciar el proceso de apertura de una licitación para organizar toda la campaña pedagógica del Distrito. Queremos  hacer un llamado a los conductores y crear conciencia en los bogotanos, en una tesis según la cual todos somos 'secretarios de movilidad'. La movilidad no se resuelve cambiando al Secretario, se resuelve con un buen comportamiento en las calles, respetando las normas y los derechos de los demás", dijo en ese entonces Villegas.
 
Supuestamente la campaña se iniciaría haciendo énfasis en elementos pequeños "para mejorar la movilidad entre un 20 a un 30 por ciento, de acuerdo con estudios hechos por la Secretaría. "Esos pequeños elementos son: el taponamiento de las intersecciones, el parqueo en vías, las estrelladas menores, y las varadas por causas inicuas como una pinchada o quedarse sin gasolina, entre otras". Todavía no se sabe que pasó con esa campaña.
 
RACIONALIZACIÓN DEL TRANSPORTE PÚBLICO
Sobre este tema, el secretario de Movilidad Bogotá también hizo importantes anuncios: dijo que en abril se conocería un estudio para saber cuántos buses sobran en Bogotá; y que habría una reorganización total del transporte público. De 600 rutas, se pasaría a 82.

"Si hay que enfrentarse a los transportadores, al que sea, hay que hacerlo", dijo Villegas en ese entonces. Hoy, si bien ya se inició el censo de los taxis, los buses siguen rodando por las calles a pesar de que en avenidas como la NQS ya opera el TransMilenio. La Carrera Séptima fue 'tomada' por estos vehículos, al igual que una gran cantidad de rutas. Lo peor, los buses circulan en horas 'valle' con menos de diez pasajeros. Paran en cualquier parte y violan todas las normas de tránsito.
 
BAHÍAS DE ESTACIONAMIENTO
Aunque este tema no se trató con el secretario de Movilidad, el problema de las bahías de estacionamiento sigue sin resolverse. Un proyecto de acuerdo aprobado por el Concejo de Bogotá en diciembre de 2007, permitió reabrir las bahías de parqueo, pero aún la norma no ha sido reglamentada por la administración Distrital.

Durante ya casi ocho años se ha prohibido estacionar en las bahías. Según inventario de la Secretaría de Movilidad, en Bogotá hay 5.067 de ellas habilitados para parquear, pero están cerradas desde junio del año 2000, cuando el Programa de Ordenamiento Territorial (POT), prohibió parquear en estos lugares. Y siguen cerradas  a pesar de que en septiembre de 2006, la Corte Constitucional ratificó la definición de bahía de estacionamiento y dejó en manos de las autoridades municipales la posibilidad de que éstas existan o no, en diferentes zonas de las ciudades.
 
Sobre el futuro de estos espacios en Bogotá, lo que se sabe es que en el Concejo de Bogotá se radicó un proyecto de acuerdo que la Alcaldía de Bogotá espera se apruebe lo más pronto posible, pues esa iniciativa le pone precio al uso de las bahías de estacionamiento, es decir, habrá que pagar por parquear. Mientras tanto, seguirán las cadenas, la prohibición y los conductores estacionando en la vía, causando más trancones.

CARLOS CAMACHO MARÍN
REDACCIÓN VEHÍCULOS

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