¿Qué tan riesgoso es circular en un 'veinteañero'?

La idoneidad del taller dice mucho sobre la calidad de las reparaciones. Eso aplica para vehículos viejos como para carros nuevos muy 'recorridos'.

Redacción Motor

08:17 p.m. 16 de septiembre del 2011

¿Un vehículo al cual le cambiaron varias latas después de un accidente debería seguir circulando? ¿Y si el motor presenta fugas de compresión en alguno de sus cilindros se le debe dar la extrema unción? ¿Es propio andar un carro cuyo chasís ha sido enderezado en frío y con los reglajes adecuados?

Todo depende de qué tan 'pata brava' sea el dueño, condición que se manifiesta en el kilometraje y el estado general de ciertas áreas que no se suelen mirar con detenimiento, pero que ponen al descubierto lo que se trata de cubrir con 'maquillaje'. 

Todo es relativo en vehículo matriculado, bien sea 2011 o 1991, por eso es importante mantener al día las partes más sensibles y realizarle los mantenimientos preventivos y correctivos en sitios idóneos. A continuación, algunos sistemas críticos.

La lata. A un carro 'bien trabajado' le realizaron un alistamiento óptimo de la lata y le aplicaron una base de calidad, que es desde donde se 'agarra' el color.  Ese trabajo consiste en quitarle a la pieza los sobrantes de pintura, aplicarle una impresión fosfatante y luego una 'pasta' de poliuretano, antes de echar color.

Los bordes excesivamente pelados de las puertas, la pintura 'saltada' sin razón aparente, el óxido en guardabarros y bordes de ventanas, malos terminados en las esquinas y boceles con rastros de color dejan al descubierto un vehículo maltratado.

Los vidrios. Uno de mala calidad pierde todas sus características de seguridad, pues su función no solo es dejar ver sino apoyar la estructura del vehículo, en el caso de los panorámicos delantero y trasero. Los de las ventanas no son laminados como los panorámicos, sino templados, deben sentirse flexibles, no rígidos. Esa cualidad les permite desmoronarse en un choque.

La estructura.  Es el conjunto carrocería-chasís  dañado es un problema serio de seguridad porque es casi imposible de devolverle su estado original. Y si se trata de arreglar calentándola hasta que pierda sus propiedades, lo que queda es un esqueleto 'enclenque', que no protegerá jamás a los ocupantes del vejh¿ciulo en casod e un choque severo.

La cabina. Si el vehículo circula con tapizados rotos, asientos mareados, milleré cuarteado, tapetes rasgados se genera una vida a bordo de mala calidad y, por lo tanto, incide en los riegos de generar un accidente. Un conductor que circula en un vehículo bien armado, silencioso, con buena temperatura interior y sin olores extraños y distractores visuales es mucho más apto para circular.

La electricidad. Si usted no es experto, lo mejor es evitar 'engallar' su vehículo con  plantas, radios, parlantes y alarmas que requieren alterar el sistema eléctrico. En su electricidad y su electrónica, mientras más original sea el carro, más confiable.

La suspensión es crítica
Cuando las tijeras, las rótulas y las terminales de la suspensión están en mal estado, se oyen golpeteos en los huecos, la dirección vibra más de lo normal en los rizados y las llantas presentan desgastes irregulares porque el carro no está 'bien parado' en el piso. Esas piezas vienen selladas y toca cambiarlas cuando se dañan.

En cuanto a los resortes y amortiguadores, son los encargados de recibir el golpe del hueco y suavizarlo para que no se transmita a la cabina. Un resorte en mal estado se nota cuando el vehículo se bambolea de un lado a otro, mientras que un amortiguador dañado presenta fugas de aceite y rebota en exceso cuando se impulsa la carrocería hacia abajo.

El motor es fácil de reparar
Reparar un motor es cambiarle piezas, mientras que la anillada no es más que un remedio transitorio, es prolongar lo inevitable... y si el remedio no se aplica bien, es más el daño que el beneficio para él.

Por eso es importante tener claro en dónde repararlo y seguir al pie de la letra el mantenimiento desde la reparación: la calidad de vida de la máquina es directamente proporcional al buen o mal trato que le hayan dado durante sus primeros años de vida.

Lo que si debe vetarse

Cinturones de seguridad raídos.
Accesorios plásticos cuarteados y mal pintados.
Puertas descuadradas.
Luces y stops en mal estado.
Alfombra podrida o rota.
Cromados oxidados.
Asientos descuadrados o salidos de los rieles.
Malos olores en la cabina.
Línea de la carrocería descuadrada.
Mal estado de las bases de los parales de las puertas.
Vidrios de diferentes marcas.
Soportes de la batería oxidados o podridos.
Llantas de distintas marcas y estados.
Rines golpeados.
Motor excesivamente contaminante.

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