La seguridad de los automóviles parece no ser una prioridad

Latin NCAP busca concienciar a fabricantes, gobiernos y consumidores para mejorar la seguridad de los autos.

Redacción Motor

05:02 a.m. 22 de agosto del 2014

Las más recientes pruebas de choque realizadas por Latin NCAP muestran que a pesar de algunos avances en la seguridad de los vehículos que se venden en América Latina y el Caribe, aún hay muchos vacíos que deben superarse, principalmente que gobiernos y consumidores exijan a los fabricantes automotores más seguros.

Para comenzar con algunas cifras, de los 46 vehículos probados hasta el momento por Latin NCAP en el laboratorio del Automóvil Club de Alemania (ADAC), solo cinco han recibido la máxima calificación de cinco estrellas en la protección para adultos. Ninguno ha logrado cinco estrellas en la protección de niños y 40 han obtenido tres o menos estrellas en este último apartado.

Según Alejandro Furas, director Técnico de Global NCAP, quien estuvo de visita esta semana en Bogotá, el principal problema para que esto ocurra es la falta de reglamentación por parte de los gobiernos, los cuales deberían acoger las normas técnicas de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre la seguridad en vehículos. Si bien la presencia de elementos como las bolsas de aire es fundamental, lo más importante es que en caso de un choque el desempeño de la estructura pueda garantizar la supervivencia de los ocupantes.

Esta ha sido la tarea que Latin NCAP ha venido realizando desde el 2010. Por un lado, las pruebas de choque tienen como objetivo mostrar a los respectivos fabricantes la protección que ofrecen sus vehículos a sus ocupantes y, cuando aplique, cómo podrían mejorar o qué tendrían que revisar.

Otra labor de Latin NCAP ha sido poner a disposición de los consumidores de la región estas evaluaciones totalmente imparciales e independientes sobre la seguridad de los vehículos que se les venden. Así, los consumidores tienen la posibilidad de saber qué tan seguro o inseguro es el vehículo que quieren comprar y poder tomar una decisión inteligente. Podría llegar a pensarse que los más seguros serán únicamente los más caros, pero basta con mirar las cinco estrellas en protección de adultos y cuatro en protección de niños logradas por el Volkswagen up! (proveniente de Brasil) equipado con dos bolsas de aire, y compararlas con las cuatro estrellas para adultos y una para niños logradas por el Chevrolet Malibú dotado con diez bolsas de aire.

Este es un gran ejemplo de cómo una estructura estable, con una deformación programada y que logra mantener intacto el habitáculo de los pasajeros en caso de un choque, resulta siendo más segura que una cabina inestable a pesar de equipar un mayor número de bolsas de aire.

Otro ejemplo es la diferencia generacional de un vehículo ofrecido en diferentes mercados, con los avances que esto supone.

Latin NCAP resalta el caso del Renault Clio Mío (o Campus, como se le conoce en Colombia): este vehículo año-modelo 2000 para el mercado europeo no solo se vende en nuestro continente como último modelo a un precio equivalente a 10.077 euros, sino que la carencia total de equipamiento de seguridad y prácticamente nula resistencia estructural le valieron cero estrellas en las pruebas de Latin NCAP.

Mientras tanto, el realmente nuevo Renault Clio que se vende Europa, equipado con seis bolsas de aire, frenos con ABS y control de estabilidad, en su versión más básica y a un precio equivalente a 9.500 euros, tiene una calificación de cinco estrellas en las pruebas de Euro NCAP. Si bien las pruebas de choque frontal realizadas por Euro NCAP y Latin NCAP son las mismas, el primero otorga cinco estrellas luego de haber realizado también pruebas de impacto lateral, de poste, latigazo cervical y de peatones.

Al ser un negocio no sorprende que la cantidad en la venta de vehículos sea lo más importante, pero el beneficio al consumidor no debería estar tan relegado como lo muestran aspectos tan peligrosos como la falta de un equipo de seguridad decente y una estructura capaz de absorber la energía de un impacto. Los consumidores tampoco deberían mostrarse tan alejados o indiferentes a la seguridad, pues es su vida la que está en riesgo.

Desde sus exigencias, los consumidores, y en especial los gobiernos, son quienes más deberían velar para que los fabricantes mejoren la seguridad de sus vehículos, convirtiéndola en norma mínima.

Conozca los resultados de las últimas pruebas

Objetivos a cumplir

Cuando los gobiernos de cada país acojan las normas de las Naciones Unidas, requiriendo a las marcas vender únicamente vehículos que cumplan con exigencias mínimas, empezarán a darse avances importantes.

La carrera de los fabricantes debería ser por ofrecer el modelo más seguro posible desde la versión más básica y a un precio asequible para una cantidad considerable de la población, no el más barato del mercado.

Casi humanos

Cada maniquí de pruebas, cuyo precio promedio es de 350.000 euros, cuenta con al menos 35 sensores a lo largo de su cuerpo para medir las fuerzas experimentadas durante el impacto en la cabeza, cuello, brazos, pecho, parte superior de la pierna, parte inferior de la pierna, y pies y tobillos. Para las pruebas, en cada puesto delantero del vehículo a probar se ubica uno de estos maniquíes, que simula una persona de 1.75 m de altura y 77 kg de peso y atrás se sienta uno que hace las veces de un niño de 18 meses y otro de tres años, cada uno en una silla especial para niños.

Zona Comercial
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