Seguros para carros, la utilidad vale más que la inversión

Las aseguradoras tienen en cuenta el precio del carro al momento del siniestro. Sin embargo, las pólizas se pueden renegociar al cabo del año de vigencia.

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

¿Una póliza es el medio más eficiente que tiene el propietario de un bien para recuperar su patrimonio. Si, al momento del siniestro, ese bien vale 27 millones de pesos y no los 30 millones que valía cuando fue asegurado, quiere decir que el patrimonio del tenedor es de 27 millones y no de 30¿. 

Así explica Carlos Varela, director de la Cámara de Automóviles de Fasecolda, la filosofía que rige la acción de asegurar un bien, la cual tiene que ver más con el interés personal del propietario de proteger su inversión en caso de un siniestro.  

Sin embargo, la volatilidad del mercado ha hecho que el valor de los vehículos sea visto más desde el punto de vista de la utilidad que de la inversión.

En otras palabras, quien compra carro nuevo, sabe en el fondo que ya no es un cheque al portador y lo mira más por el servicio que le prestará y no por la plata que se ganará cuando lo negocia.

Todo esto significa, en términos prácticos, que las aseguradoras no pueden responder por el valor inicial del vehículo porque su función no es enriquecer al tenedor, sino resarcirle en parte la pérdida patrimonial.

Lo anterior va ligado también a los fraudes, que alcanzan el 10 por ciento de lo desembolsado por esas compañías: ¿¿Se imagina que tuviéramos que pagar los 30 millones de pesos por los que se negoció la póliza y no los 27 millones que vale el carro? Todo el mundo se autorrobaría o lo botaría por un barranco porque es ¿mejor negocio¿ hacerlo¿, explica Varela. 

Obviamente, es deber moral de las aseguradoras informarles a sus clientes que pueden bajar su prima si así lo desean, lo que en la práctica rara vez se da porque las renovaciones suelen hacerse automáticamente y el asesor no le informa la novedad a su cliente.

Es impotente decir, sin embargo, que el contrato que se firma tiene vigencia de un año a partir de la toma o renovación de la póliza y que ésta no se puede renegociar antes de que éste culmine. 

Por eso es importante que el valor por el que asegure su carro sea lo más ¿aterrizado¿ posible. No olvide que, no importa el mes en curso en el cual sea robado, la compañía siempre pagará sobre el valor actualizado del mercado.

La responsabilidad civil

Un segundo aspecto que ha cambiado la manera de abordar los seguros para vehículo es la responsabilidad civil: con la volatilidad de los precios del mercado y el caos de ciudades y carreteras, el carro es cada vez menos importante frente a la vida de quienes se ven involucrados en un accidente.

Por eso las pólizas de responsabilidad civil van ¿pegadas¿ a las de robo o daños del bien (aún a las más pequeñas), pero no al revés. En otras palabras, usted puede cubrirse tan solo frente a daños, lesiones y muerte a terceros, pero no puede tomar un seguro para el carro que no tenga esa cobertura.

Las pólizas de responsabilidad civil incluyen unas cifras que equivalen al monto de cada una de las coberturas. Así, por ejemplo, si usted contrata una de 100/100/200, le cubre 100 millones de pesos para daños a bienes de terceros, 100 para lesiones de una persona y 200 millones para muerte de dos o más personas. 

Esos montos varían de acuerdo al tipo de vehículo, su valor, el riesgo que implica su uso y otros factores más y los escoge el tomador. 

Sin embargo,  las aseguradoras aconsejan siempre cubrirse lo más posible, pues los daños físicos y morales pueden llegar a cifras exorbitantes y porque el Soat tan solo responde por una suma equivalente a 500 salarios mínimos diarios vigentes, más 300 extra del Fosyga, en caso de que los gastos excedan el primer monto.

Pago a terceros

Tan solo dos eventualidades eximen al conductor de asumir responsabilidad civil en un siniestro: cuando ocurre un hecho fortuito, por ejemplo, un temblor que hizo desviar el vehículo por culpa excesiva de la víctima (un peatón que se cruza sin mirar, debajo de un puente peatonal).

La póliza de responsabilidad civil cubre daños patrimoniales y extramatrimoniales. Los primeros tienen que ver con el daño emergente (la plata que se pierde) y el lucro cesante (lo que la víctima deja de percibir por culpa del accidente), mientras que los segundos tiene que ver con daños morales y fisiológicos.

Un tercer cubrimiento las aseguradoras la tipifican las compañías como ¿vida en relación¿ y tiene que ver con el cambio de rumbo económico y sicológico de la víctima (por ejemplo, el niño que queda huérfano). 

Todo esto cuesta, y mucho, por eso el vehículo debe ser visto desde el punto de vista de su utilidad y no de la inversión. Frente a los daños permanentes y la muerte de una o varias personas, las ¿latas¿ pierden todo su valor.

La ley no admite enriquecimiento

El Código de Comercio demanda que los pagos por el bien asegurado se hagan dentro de los límites legales y de acuerdo con el valor comercial del bien al momento del siniestro.

Artículo 1088. ¿Respecto del asegurado, los seguros de daños serán contratos de mera indemnización y jamás podrán constituir para él fuente de enriquecimiento (¿)¿.

Artículo 1089. ¿Dentro de los límites indicados en el artículo 1079, la indemnización no excederá, en ningún caso, del valor real del interés asegurado en el momento del siniestro, ni del monto efectivo del perjuicio patrimonial sufrido por el asegurado o el beneficiario (¿)¿.

Artículo 1090. ¿Lo dispuesto en el artículo anterior no obsta para que las partes, al contratar el seguro, acuerden el pago de la indemnización por el valor de reposición o de reemplazo del bien asegurado, pero sujeto, si a ello hubiere lugar, al límite de la suma asegurada¿.

Esto cubre la póliza

Responsabilidad civil: pérdidas patrimoniales a las que se vería expuesto si resulta responsable por las lesiones personales o daños a bienes de terceros por causa de un accidente de tránsito.

Daños: pérdidas patrimoniales a las que se vería expuesto por los daños totales o parciales de su vehículo, en un accidente de tránsito.

Hurto: pérdidas patrimoniales a las que se vería expuesto por el hurto de su vehículo o partes del mismo.

Otras coberturas: servicio de grúa, carro taller, asistencia, hoteles, conductor elegido, asistencia jurídica, entre otros beneficios. 

¿Por qué el deducible?

Cuando al tenedor le pagan el bien, le descuentan un porcentaje, que se sitúa entre el 5 y el 15 por ciento. Esto lo hacen las aseguradoras por dos razones:

1. Para que al dueño del vehículo ¿le duela el bolsillo¿ con la pérdida. Eso evita que sea irresponsable con él y lo obliga a tomar acciones seguras, como dejarlo parqueado en sitios adecuados, no manejarlo en estado de embriaguez o no prestárselo a su hijo menor de edad.

2. Es el monto que la compañía toma para cubrir sus gastos administrativos. Por eso entre más bajo el deducible, más alta la póliza.

No todo es asegurable

Las compañías consideran algunos vehículos como de ¿alto riesgo¿ y por esa razón prefieren no ofrecerles seguro. Por ejemplo:
*Las motocicletas, más aún porque son conducidas por personas inexpertas y sin escuela.

*Los ¿viejitos¿ 15 años, en promedio), especialmente aquellas marcas o modelos que no tienen representación en nuestro país.

*Los carros blindados, por el trabajo que deben asumir.

*Los carros matriculados en otros países y los que fueron importados por personas naturales.

*Vehículos dedicados a transporte de elementos peligrosos.

*A los que no se les consiguen repuestos.


 

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