Semáforos: un negocio de 2 mil millones de dólares con 'copialina'

Todo apunta a que el reciente problema de los semáforos de Bogotá tiene bastantes ceros 'extra' e involucra al país entero. Un proceso costoso que nació entre opiniones divididas.

Redacción Motor

05:00 a.m. 13 de noviembre del 2009

Desde cuando EL TIEMPO y el representante Simón Gaviria descubrieron que la licitación abierta por la Secretaría de Movilidad de Bogotá para la modernización de la Semaforización de la zona central de Bogotá, tenía 37 párrafos copiados de un PROCESO de Panamá, se ha desencadenado una larga lista de dudas sobre qué hay detrás de este largo negocio, que a Bogotá por ahora le costaría 215 mil millones de pesos, pero que en realidad es de carácter nacional y puede llegar a valer 2 mil millones de dólares.

Para entender todo este enredo es necesario conocer lo que pasa con el sistema de semáforos actual de Bogotá, quiénes son los verdaderos autores de todo este problema y cuáles son sus intenciones. Además, hay que saber qué son los protocolos, cuáles existen, cuál será el que seguirá el país y lo que opinan algunos expertos en la materia.

Bogotá cuenta con tres centrales de monitoreo de semáforos, cada una con dos enormes computadores y un mapa de la capital lleno de bombillos. Cada bombillo representa una intersección semafórica o un semáforo.

Cuando una de esas luces se apaga, significa que hay un problema. De todas las redes semafóricas, sólo el 48 por ciento cuenta con un sistema de control remoto, es decir únicamente ese porcentaje tiene solución a algunos de los problemas corrigiendo su programación desde la central.

Si el daño es de otra índole o en algunos de los semáforos del resto de la ciudad, se requiere contratar una camioneta del Distrito, que se dirige al lugar con los técnicos y verifican cuál fue el problema. Luego, piden otra camioneta que asista para corregir la falla. Sólo estos dos procesos le cuestan al Distrito cerca de un millón de pesos en transporte, sin contar con las piezas de recambio.

Hace un año Bogotá vivió una crisis debido a que la Secretaría de Movilidad dejó vencer el contrato de mantenimiento y los semáforos estuvieron más de seis meses sin atención a tal punto que colapsaron muchísimas intersecciones neurálgicas. Esto obligó a contratar de de emergencia a la ETB. Con este lío van más de mil millones de pesos invertidos en reparaciones, se hizo evidente el grave problema de atraso en el sistema de semaforización de la capital y le costó el puesto al entonces Secretario de movilidad
Luis Bernardo Villegas.

Todos ponen, ¿todos ganan?
Evidenciado el problema y la urgente necesidad de modernizar el sistema de semáforos de Bogotá, todas las entidades que pueden opinar, lo hicieron. Y allí es donde comenzó todo el enredo que recientemente salió a la luz pública, tras encontrar una 'copialina' de los pliegos de la Secretaría de Movilidad.

Pero estos pliegos y la licitación tienen una raíz aún más compleja y extraña.

Para comenzar, la primera entidad en involucrarse fue el Departamento Nacional de Planeación a través de Pedro Luis Jiménez, coordinador de la gerencia de infraestructura de la Dirección de Infraestructura y Energía Sostenible. Resulta que el DPN tiene un programa llamado 'Ciudades Amables', que desde el 2006 cofinancia el 70 por ciento de las obras públicas de los municipios, incluido los sistemas de tránsito.

'Ciudades amables' cuenta con 2 mil millones de dólares destinados para la cofinanciación de proyectos en las ciudades que tengan que ver con tráfico (señales, demarcaciónes, campañas educativas, etc) y semáforos.

Jiménez dio el primer paso y dijo que el DPN aconsejaba que, entre los proyectos de movilidad del todo el país, se debe buscar "la integración de los subsistemas". Es decir, es necesario hacer una homologación de los sistemas de tráfico de Colombia y la comunicación debe ser homogénea entre los programas que los computadores que los monitorearán.

Los expertos aseguran que -tecnológicamente- esto no trae ningún beneficio, pues, por ejemplo, lo que pasa con el tránsito de Cúcuta nada tiene qué ver con el de Medellín y en cambio la inversión para lograr esa unificación es muy alta.

Bogotá no hace parte de 'Ciudades Amables', pero sí debe atender las exigencias y sugerencias del DPN casi al pie de la letra pues las decisiones de la capital ejercen un efecto dominó en las demás ciudades.

Segunda opinión de Planeación
Los mismos encargados del tema en el DPN, contrataron una primera consultoría que determinaría cuál protocolo debe seguir Bogotá para su modernización. El protocolo es la forma como se manejan y organizan los datos de los semáforos, la central y la información de los demás sistemas de tráfico y trámites afines (ver recuadro 'Protocolos').

Este mismo protocolo de comunicaciones sería el utilizado por el resto del país, para tener un mismo sistema homologado en las entidades que integran el sistema de tránsito. Es decir, procesos como el Runt deben regirse por este mismo protocolo, pero si los protocolos no coinciden y si no tienen mecanismos de migración hacia otros idiomas de programación esto significaría gastar otra millonaria suma, en el caso de Bogotá.

La primera consultoría, que contaba con expertos como Manuel Salazar, muy reconocido en el tema de tránsito y transporte, dice que a pesar de la "complejidad que implica desarrollar un Protocolo Nacional para el tema de Control de tráfico, y dada la urgencia por mejorar la situación de los sistemas existentes, es conveniente exigir sistemas con protocolos 'abiertos' existentes, como parte de las especificaciones técnicas del sistema de control de manejo centralizado y de los controladores de semáforos".

Pero después de un larga investigación y estudios, sugirió como conclusión utilizar "la adquisición del protocolo OCIT (Open Comunicaction Interface for Rad Trafic Control Systems) porque -además de cumplir con todos los requerimientos- "es mejor", según el cuadro comparativo que realizaron.

Sin embargo, el DPN no aceptó ese resultado y pidió una nueva consultoría, que fue realizada por Martha Estévez, quien saca un documento no muy amplio ni específico que tiene como resultado que se debe utilizar el protocolo NTCIP (Nacional Transport Comunication ITS Protocol), sin dejar claras las razones.

Lo cierto es que la Secretaría de Movilidad adoptó este segundo resultado, realizó la licitación (o mejor, la copió), y listo... Hasta cuando representante Simón Gaviria y EL TIEMPO se percataron de la copia, hicieron una denuncia pública y el proceso se estancó para hacer las debidas averiguaciones y correcciones si corresponden.

Mientras tanto se realizará el próximo 20 de noviembre una audiencia pública convocada por La Contraloría General a través de su delegado Cesar Torrente, para debatir el protocolo más conveniente.

EL SISTEMA IDEAL
La idea, en cuanto a sistema de semáforos, es tener una central digital de control y administración del tráfico, lo cual significa que todas las intersecciones estarían controladas y administradas por una central inteligente.

Para ser más exactos, los problemas en los semáforos tendrán soluciones digitales desde un sitio unificado (aunque la consultoría de Estévez propone nuevamente dividir Bogotá en tres zonas aparte). Esto no sólo hace más efectivo el sistema, sino le ahorraría una buena platica a la ciudad.

Además de dar solución a los daños y coordinación de semáforos, servirá para "administrar el tráfico", es decir que con olas verdes o con rojos más largos, desviarán a los conductores por otras vías para evitar trancones y por medio de pantallas les informarán sobre obras o atascamientos en algunas rutas.

LOS SISTEMAS INTELIGENTES DE TRANSPORTE (ITS)
De fondo, el proyecto tiene muy buenas intenciones y pretende llegar a la implementación de Sistemas Inteligentes de Transporte (ITS).

El ITS, conocido mundialmente en el tema de tránsito, se compone de un grupo de soluciones tecnológicas que mejoran la operación y seguridad del transporte rural y urbano. Ese sistema debe controlar el funcionamiento de los equipos y la comunicación entre centrales.

"El caos vehicular es una tema que están afrontando varias ciudades del mundo; aquellas que han podido darle solución con la tecnología disponible, han desarrollado ITS, incluidos caza-infractores automáticos, detectores de velocidad, gestión de información para el usuario en tiempo real y semáforos coordinados", precisó el director del DNP, Esteban Piedrahíta.

El problema es que homologar todos los subsistemas de tránsito, le va a salir muy costoso al país, según los expertos consultados.

LO ÚLTIMO QUE SE CONOCE DEL TEMA
El pasado martes 10 de noviembre se realizó una audiencia pública, durante dos horas y media, con el Secretario de Movilidad, Fernando Álvarez, el contralor, Miguel Ángel Moralesrussi, y 250 personas más interesadas en el tema.

Como conclusión el Secretario pidió disculpas por la copia, reveló que se abrió una investigación para esclarecer este asunto y negó tener algún interés en favorecer alguna multinacional en la licitación. Y aunque no estaba dispuesto a detener por mucho tiempo más el proceso, la cantidad de preguntas y cuestionamientos de la audiencia dejaron mal parada la licitación y continúa suspendida.

Por ahora se espera la nueva audiencia pública para definir el protocolo,  y un grupo de concejales y congresistas esperan que se haga 'borrón y cuenta nueva' en todo el proceso.

PROTOCOLOS SUGERIDOS POR PLANEACIÓN NACIONAL
De acuerdo con los últimos comunicados de Planeación Nacional, el departamento sugiere a Bogotá asumir en orden prioritario los siguientes tres protocolos (este será el tema a debatir el próximo 20 de noviembre con la Contraloría General:

NTCIP (Nacional Transport Comunication ITS Protocol) desarrollado por Estados Unidos,  "es un conjunto de protocolos de comunicación y definición estar de datos, que han sido diseñados para acomodarse a las diferentes necesidades de varios sistemas y usuarios de la arquitectura ITS (Sistemas Inteligentes de Transporte)", explica el informe entregado por la primera consultoría de Planeación Nacional. De acuerdo con lo expertos este protocolo esta diseñado específicamente para el control y respuesta de para autopistas y arquitectura como la americana.

OCIT (Open Comunicaction Interface for Rad Trafic Control Systems) "diseñado por Alemania, Suiza y Austria como reacción a las exigencias de los clientes de sistemas de control semafórico para que en los centros de control y sistemas de administración de transporte (ITS) se pudieran tener equipos de varios proveedores. -explica el mismo primer informe - La meta es lograr mediante la estandarización de los protocolos de comunicación, la operación de los diferentes elementos del sistema a traves de interfaces OCIT".

UTMC (Urban Traffic Management Control) creado en el Reino Unido con el fin de hacer algo muy parecido a lo que se hizo en Estados Unidos "con el objeto de especificar un marco de trabajo de estándares aplicables al manejo y control del tráfico urbano, que permitiera reducir los costos y hacer un sistema flexible para manejar el tráfico en áreas urbanas".

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