En Semana Santa habrá puestos de vigilancia en la ciudad equipados con radares para castigar a quienes manejen con exceso de velocidad

La accidentalidad asociada con el exceso de velocidad está disparada en Bogotá, a pesar del uso de nuevas tecnologías. Las autoridades reforzarán controles durante la Semana Santa en Bogotá y en las zonas rurales.

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

MANUEL ORDUZ
ESPECIAL PARA EL TIEMPO

El incremento de muertes por accidentes de tránsito asociados al exceso de acelerador, durante el primer trimestre del 2007, fue del 161 por ciento; hubo 718 lesionados más y aumentaron de 177 a 259 los choques simples con respecto al mismo periodo del 2006.

Estas son tan solo algunas de las cifras que demuestran que la violación al límite de velocidad sigue ¿disparada¿.

¿Son tres las causas que inciden en un accidente: el conductor, el estado del vehículo y las condiciones de la vía ¿recuerda el comandante de la Policía Metropolitana de Tránsito de Bogotá, coronel Omar González¿. Sin embargo, las investigaciones adelantadas por los diferentes organismos de control de tránsito nos indican que más del 90 por ciento de los eventos se originan en comportamientos de riesgo asumidos por los conductores¿.

Dentro de estos comportamientos, el exceso de velocidad, sumado a la impericia, está dentro de los primeros lugares, simplemente porque la mayoría de ellos no reconoce el riesgo mientras va manejando.

¿Es importante que los conductores sean conscientes de que la seguridad es activa al momento en que atienden las normas de tránsito, o pasiva, cuando no las atienden¿, continúa González.

Según los estudios que maneja su entidad, la avenida Ciudad de Quito, entre calles 19 y 20; la Caracas, entre las calles 27 y 28 sur; y la avenida Boyacá con La Esperanza, son puntos especialmente neurálgicos a la hora de los accidentes por exceso de velocidad. 

Así mismo, entre las 6 y las 8 de la mañana, y entre las 3 y las 5 de la tarde, los conductores suelen ¿apretar la chancleta¿ más de la cuenta y provocar el mayor número de comparendos, si no de accidentes de tránsito.

Prueba impresa
Por su parte, la Policía de Carreteras calcula que esta Semana Santa la movilización de vehículos por los corredores viales de Cundinamarca sufrirá un incremento del 8 por ciento.

En cifras redondas significa que saldrán del departamento más de 600 mil e ingresarán más de 400 mil carros. En total, recorrerán nuestras carreteras alrededor de 3¿744.000 automotores También se tienen en cuenta las motos, los camiones y los buses), según cálculos de la entidad.

De ahí que el uso de los 57 radares que poseen las autoridades nacionales será imperativo durante los próximos siete días, especialmente para controlar a quienes insisten en emular a Juan Pablo Montoya, así las condiciones de las carreteras y, por supuesto, sus habilidades de conducción, estén lejos de garantizarles un viaje seguro.

La Policía de Tránsito de Bogotá y la de Carreteras manejan dos tipos de estos ¿cazainfractores¿: el primero funciona con el efecto dopler, una onda de frecuencia de radio K ó KA, que viaja hasta el vehículo al que se le ¿dispara¿, lo registra y se devuelve de inmediato.

¿El radar manda la señal y mide cuánto dura en regresar al aparato de nuevo. Así calcula la velocidad con un margen de error de, máximo, 2 kilómetros por hora ¿explica Andrés Saravia Restrepo, gerente de Saravia Bravo Ltda., proveedor de estos equipos¿.
Luego, una impresora saca un tiquete en el que quedan registrados el número del radar, el del comparendo, la fecha, la hora y la velocidad en que transitaba el infractor¿.

Ese tiquete debería bastar para convencer al viajero de que el velocímetro iba más arriba de lo normal, pero, aún así, él acude a todo tipo de artimañas para pedir mayores pruebas, pues ¿mi carro marcaba 80, ese radar debe estar dañado¿¿.

Quietos pa¿ la foto
Previendo esta situación, la Policía de Tránsito y la de Carreteras poseen un segundo radar más sofisticado, que funciona ya no a través de ondas de radiofrecuencia, sino de rayo láser. Por si fuera poco, tiene incorporada una cámara fotográfica digital que ¿congela¿ al infractor en fracciones de segundo.

Basta con que el uniformado presione el radar para que la cámara se active y deje registrada en su memoria la imagen del carro con una cuadrícula que representa al rayo láser, la velocidad en que transitaba al momento de obturar, la fecha y la hora de la infracción.

 ¿Como suele suceder en nuestro medio, la regla de oro del infractor es negarlo todo; la segunda posición es, ¿demuéstreme que yo iba a exceso de velocidad¿ y la tercera es enfrentarse verbalmente al policía. Esto cambió radicalmente cuando se decidió implementar la fotografía en los controles de velocidad¿, asegura el coronel González.

Según Saravia, los fabricantes de estos equipos desarrollaron el radar con cámara, exclusivamente, para nuestros países, pues en otros más desarrollados, como Estados Unidos o los europeos, no se cuestiona a la autoridad como acá y los conductores asumen las normas de tránsito mucho más seriamente.

¿Nosotros le pedimos a la firma norteamericana que representamos, que nos desarrollara unos radares con cámara, con la advertencia de que no fueran demasiado costos para nuestro medio, y nos fabricaron estos, que han sido muy efectivos para poner en cintura a los infractores¿, añade el proveedor.

Aunque podría hacerlo, la policía no imprime la foto en el lugar, sino la guarda en la memoria de la cámara. Terminado el operativo, la foto es almacenada en un software para tenerla como prueba (según lo autorizado por el Código Nacional de Tránsito en su artículo 129), en caso de una apelación.

¿No se debe olvidar que el comparendo no es una multa: es una orden para ¿comparecer¿ ante las autoridad, que es la que toma la decisión de hacer o no efectiva la sanción. Por eso se puede apelar si el infractor no está de acuerdo con la decisión del uniformado¿, aclara el comandante de tránsito de Bogotá.

No bajarán la guardia
Según el coronel González, no por el hecho de que Bogotá se ¿desocupe¿ durante la Semana Mayor, la Policía Metropolitana de Tránsito bajará la guardia en sus operativos.

¿Los conductores aprovechan las vías desocupadas para incrementar la velocidad y nos obligan a ser más severos con los controles ¿advierte¿. Y si a eso le sumamos que se aumenta el consumo de alcohol, no bajaremos la guardia durante los días santos¿.

Tanto en carretera, como en la ciudad, los operativos de control son muy sencillos: un policía experto en manejo de radares se coloca al lado de la vía o sobre un puente peatonal y le dispara al vehículo que va demasiado rápido.

Obtenida la imagen, les avisa por radio a sus colegas (que previamente han montado un retén, 800 metros adelante), que el vehículo de placas tal y color tal va a exceso de velocidad. Los uniformados detienen al infractor y, de acuerdo con la gravedad del hecho, le imponen o no un comparendo.

¿El límite de velocidad en avenidas es de 60 kilómetros por hora, pero nosotros somos flexibles hasta 65 ó 70 y detenemos al conductor para amonestarlo verbalmente ¿explica González¿.
Pero si es reincidente o va a 80, 90, 100 ó más kilómetros por hora, no se salva del comparendo, que equivale a 15 salarios mínimos diarios legales vigentes, es decir, a 216.840 pesos¿.

Según el coronel, cuando la gente sabe que hay un radar permanente en una vía, trata de transitarla con mayor precaución.
¿Alguna vez hicimos un ejercicio pedagógico que consistió en colocar un uniformado con un secador de pelo a la orilla de una avenida, apuntando hacia los vehículos. Todos los conductores disminuyeron la velocidad de inmediato¿, recuerda con humor.
Antirradares: no se engañe

Dada la efectividad de los radares en todo el mundo, algunos fabricantes han creado un ¿antídoto¿ que se está haciendo popular en Colombia, pues no existe reglamentación alguna que lo prohíba: el detector de radares o antirradar.

Se trata de un aparato que puede costar entre 20 (de mala calidad) y 400 dólares, cuya función es detectar las ondas K y KA de los radares de la policía y avisarles a los conductores que se aproxima un retén.

¿Estos aparatos cogen más fácilmente las ondas K, pero no las KA, que son las que hoy emiten la mayoría de los radares que funcionan en el mundo. Cuando siente esa onda, pita o enciende una luz, alertando al infractor. Sin embargo, para los nuevos radares con láser, de nada sirven¿, advierte Andrés Saravia.

Efectivamente, la tecnología avanzada de los radares con cámara, sumada a un ¿botón¿ especial que los bloquea a gusto del uniformado para que los antirradares no lo detecten, hacen cada vez sea más complicado violar los límites de velocidad.

¿En algunos estados de Estados Unidos están prohibidos, pero en la mayoría de los países se venden sin problema ¿explica Saravia¿. A nosotros nos han llamado varias personas para que los distribuyamos en Colombia, pero hacerlo sería lo mismo que vender nuestros alcoholímetros con botella de aguardiente¿.

Para el comandante de la Policía Metropolitana de Tránsito de Bogotá, el uso de estos aparatos no tiene sentido, en la medida en que quien se engaña es el mismo conductor, que no ve el peligro al que se expone cuando espicha el acelerador.

¿La función de los operativos de la Policía de Tránsito de cualquier lugar del país es proteger la vida de los conductores y sus familias.
Por eso yo les pregunto a los infractores: ¿el detector de radar les sirve para evitar un accidente? Yo creo que no. Nosotros, en cambio, estamos para enseñarles a reconocer el riesgo al que someten a sus familias cuando no respetan las normas de tránsito¿, concluye González.


Confiabilidad de los radares
Como cualquier computador, el radar tiene varios modos para programarse, es decir, para que, antes de arrancar el operativo, el uniformado lo calibre de acuerdo con la zona en que se encuentre el retén.

Calibrada la velocidad, se hace una prueba y se corrigen las fallas que puedan presentarse. Para carretera, la calibración es de 80 kilómetros por hora y para la ciudad, de 60, salvo aquellas zonas que admiten límites menores (barrios, escuelas, caseríos, hospitales, puentes¿).

Cumplido el operativo, se guarda la información de los infractores en la central de la policía y se revisa el radar de nuevo para verificar que llegó funcionando bien. Al otro día, arranca el proceso de nuevo.


Accidentalidad en Bogotá por exceso de velocidad

Gravedad 2006 2007 Dif.  %
Accidente con muertos 18 47 29 161
Accidente con lesionados 205 923 718 350
Choques simples 177  259 82 46
Total 400 1.299 829 207

** Fuente: Policía Metropolitana de Tránsito de Bogotá


Sitios concurrentes de accidentalidad por exceso de velocidad

  • NQS, entre calles 19 y 20.
  • Avenida Caracas, entre calles 27 y 28 sur.
  • Avenida Boyacá con avenida La Esperanza.
  • Avenida Boyacá, entre calles 13 y 14.
  • NQS, entre calles 45 y 46.
  • NQS, entre calles 39A y 40.
  • Avenida 1º de Mayo, entre carreras 50 y 51.
  • Avenida 1º de Mayo, entre carreras 18 y 19.
  • Avenida de las Américas, entre carreras 82 y 83.
  • Avenida Caracas, entre calles 51 y 52 sur.

** Fuente: Policía Metropolitana de Tránsito de Bogotá


Esto dice el Código de Tránsito

*Artículo 74. ¿Reducción de velocidad. Los conductores deben reducir la velocidad a treinta (30) kilómetros por hora en los siguientes casos:

En lugares de concentración de personas y en zonas residenciales.

En las zonas escolares.

Cuando se reduzcan las condiciones de visibilidad.

Cuando las señales de tránsito así lo ordenen.

En proximidad a una intersección¿.

*Artículo 106. ¿Límites de velocidad en zonas urbanas públicas. En vías urbanas, las velocidades máximas serán de sesenta (60) kilómetros por hora, excepto cuando las autoridades competentes, por medio de señales, indiquen velocidades distintas¿.

 *Artículo 107. ¿Límites de velocidad en zonas rurales. La velocidad máxima permitida en zonas rurales será de ochenta (80) kilómetros por hora. En los trayectos de las autopistas y vías arterias en que las especificaciones de diseño y las condiciones así lo permitan, las autoridades podrán autorizar velocidades máximas hasta de (100) kilómetros por hora, por medio de señales adecuadas¿.

*Artículo 129, parágrafo 2. ¿Las ayudas tecnológicas, como cámaras de video y equipos electrónicos de lectura que permitan con precisión la identificación del vehículo o del conductor, serán válidos como prueba de ocurrencia de una infracción de tránsito y, por lo tanto, darán lugar a la imposición de un comparendo.

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