El sol, el agua y el barro afectan la vida útil de los vehículos

Consejos útiles para contrarrestar las embestidas de la madre naturaleza. Fenómenos directos como el ozono, el granizo o el salitre pueden afectar piezas mecánicas o dejar un carro inservible.

Redacción Motor

05:21 a.m. 02 de marzo del 2012

No solo los vehículos atacan el medio ambiente: el medio ambiente también ataca los vehículos y puede dañarlos, al punto de vararlos y hasta dejarles algunas de sus partes prácticamente inservibles.

Esas afrentas suelen ser directas (el ozono, el granizo, el salitre) o 'por interpuesta entidad responsable' (inundaciones, barro, polvo).
Eso sí, todas pueden afectar directamente una o varias piezas y generar daños que los dueños pagan con creces cuando deciden realizarles el mantenimiento o si caen en esos retenes ambientales que los decomisan porque "el humo está saliendo como muy negruzco".

¿Cómo ubicar al enemigo, identificarlo y atacarlo? O mejor, ¿cómo prevenir su presencia antes de que sea demasiado tarde? Cada acción tiene su solución. Aquí, algunos consejos:

El ozono

Es el enemigo número uno de llantas, cables de caucho y empaques de los vehículos porque los reseca y cuartea. Lo peor para su mantenimiento son productos que tengan ingredientes con base de petróleo y lo mejor son cremas humectantes sin ingredientes abrasivos que evitan la resequedad de las piezas. Nunca ponga las llantas a 'curar' al sol: las acaba.

El granizo

La caída de estos pequeños bloques de hielo es equivalente a una lluvia de pedradas que se ensañan especialmente con la carrocería. Lo malo es cuando se salta la pintura (no suele suceder, pues hoy latas y colores son de alta calidad). Al quedar la lata desnuda, el agua empieza a oxidarla y, consecuentemente, a podrirla. Lo único recomendable es arreglar el daño lo antes posible.

Los rayos del sol

En exceso dañan la tapicería y el millaré del vehículo, pues los vidrios hacen las veces de lupas que agravan el calentamiento por dentro y terminan por quebrar, resecar y decolorar todo a su paso. El cuero es el tapizado más resistente, pero su talón de Aquiles es el pigmento, que si es malo, empieza a marearse. Para su mantenimiento, lo más recomendable es agua y jabón, jamás cremas y productos con ingredientes abrasivos o siliconas.

El agua

Cuando 'entra a los cable' al pasar por los charcos, el vehículo se apaga porque se suspende el flujo de corriente. Secar con un trapo o esperar a que seque son las dos únicas recomendaciones cuando sucede.

También se cuela entre las pastillas y el disco o entre las bandas y las campanas de los frenos y merma su eficiencia al momento de aplicar el pedal. Lo mejor es, superado el charco, presionar el freno por unos segundos, mientras acelera, para secar.

El golpe hidráulico es lo peor que le puede suceder al vehículo en el invierno. El agua bloquea el motor y forma un 'muro de contención' que termina por torcer las bielas e, incluso, puede partir el bloque.

report_error_form_error
Reporte enviado
¿Encontraste un error?
Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.