El sol y el calor son dos agentes que pueden llegar a ser nocivos para la estética del carro

Se debe tener especial cuidado con el exterior e interior del vehículo, especialmente con la pintura y los acabados en plástico y cuero. Conozca qué dicen los expertos al respecto.

Redacción Motor

10:06 p.m. 07 de febrero del 2014

La pintura, el interior del habitáculo y las llantas requieren cuidados cuando el astro rey ilumina demasiado. Expertos recomiendan cuidados puntuales.

En estos días de temperaturas extremas, no sobra tomar ciertas precauciones para que el vehículo circule ‘por la sombrita’ y no se dañe con los cambios bruscos de temperatura, como los que está sufriendo el país por estos días.

La pintura

La radiación ultravioleta, el calor y en general los agentes climáticos derivados de los mismos afectan en cierta medida las pinturas de los vehículos y logran con el tiempo que esta capa, que debería brillar, vaya perdiendo su resplandor y se convierta en una cubierta opaca y de mal aspecto. Sin embargo, las pinturas actuales no se ‘marean’ fácilmente con los rayos del sol por los tratamientos que se les realizan a las láminas (cataforesis, anticorrosivos, etc.), pero muy especialmente porque la base de la mayoría de las pinturas actuales son resinas poliéster que necesitan una capa adicional de barniz.

Ese barniz, bien sea poliuretano utilizado en repintado u horneable, empleado especialmente por las ensambladoras, es el que se encarga de la protección de la pintura, ya que está químicamente formulado con aditivos y filtros de luz que impiden el paso de los rayos UV y evitan el matizado o pérdida de brillo.

Esto significa también que existen colores más sensibles que otros a los rayos solares, especialmente los rojos y los blancos ya que por la forma de obtención del pigmento y porque absorben y reflejan un alto porcentaje de la luz, los hace más susceptibles que otros al sol.

El calor puede afectar todos los procesos de lavado, pulido y abrillantado, por ello deben llevarse a cabo lejos de la luz solar, debido a que el sol calienta la chapa y acelera el secado de los productos utilizados, que terminan por manchar la pintura.

La cabina

El sol directo afecta el interior de los vehículos, especialmente los vinilos y los cueros, cuando no son de calidad o no se les hace el mantenimiento adecuado.

En el caso del cuero, las curtiembres de calidad hacen pruebas de simulacro con luces intensas que le apuntan al material durante semanas. También lo introducen en especies de ‘estufas’ para medir su grado de envejecimiento.

El millaré es especialmente crítico porque, por su posición en la cabina, recibe el sol de manera directa. Por eso los materiales de ese accesorio deben responder a estrictas normas de calidad, pues es la única manera de que empresas serias les puedan dar garantía de uso a los clientes. Un cuero expuesto al sol ‘sin compasión’ sufre decoloración, además del cuarteado, que se da también por el uso continuo del asiento. Es necesario hidratarlo, bien sea con crema humectante o con agua y jabón, jamás con abrasivos.

Las llantas

Los compuestos que las protegen del ozono y de luz ultravioleta son los que se degradan principalmente en una llanta y esa degradación depende de los cuidados que se le dé. La vida útil depende de la presión de aire de trabajo, la temperatura de operación (a mayor temperatura, mayor degradación), la correcta pisada de la banda (alineación), el estado de las vías y los pavimentos.

Mantenga el cuero hidratado

Utilice cada tres o cuatro meses una crema hidratante de cara o manos, especialmente en zonas expuestas permanentemente al sol, para que el cuero no pierda su elasticidad y suavidad original.

Frote la superficie con la crema y un trapo limpio y retírela después con otro trapo limpio y seco.

No lo limpie con elementos de limpieza abrasivos, disolventes o siliconas. Contienen amoníaco, enemigo letal del cuero.

Fuente: Imapar

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