¿Cuándo soltarles el carro a los hijos?, estudios aconsejan

Los expertos explican cuáles son realmente las condiciones y actitudes que deben tener en cuenta los padres antes de prestarles el carro a los hijos.

Redacción Motor

05:00 a.m. 27 de marzo del 2009

De acuerdo con el Código Nacional de Tránsito, capítulo II, artículo 19, la edad mínima para recibir por primera vez la licencia de conducción es de 16 años. Esta licencia solo  les permite manejar carros de transporte particular y debe ser recategorizada a los 18 años, pues tiene varias limitaciones.

El problema es que, aunque para obtener la licencia de tránsito se requiere pasar un curso de capacitación bastante exigente, esto no indica que el conductor 'niño' esté completamente capacitado para transitar libremente por las calles de la ciudad, ni mucho menos para que sus padres estén tranquilos.

Por eso, entendiendo los miedos de los adultos al soltarle el carro a un adolescente sin experiencia y con la intención de ayudar a los asustados e indecisos padres de familia sobre cuándo soltarle el carro a los hijos, los expertos del Centro de Experimentación y Seguridad Vial de Colombia (Cesvi) realizaron un estudio con el que definieron cuáles son las aptitudes de los conductores, de acuerdo con la edad, cómo se distingue un conductor maduro y en qué se basa la experiencia de un buen conductor.

Como conclusión del estudio, los investigadores coinciden en que no se puede considerar a nadie como 'experto' hasta que no haya estado frente al volante, por lo menos 100 mil kilómetros. Es decir, solo se puede soltar el carro cuando se haya acumulado experiencia en escuelas especializadas.

La madurez

Como todo en la vida, la madurez de un conductor se va desarrollando con el tiempo, con el número de veces que una persona maneja en su vida y con el grado de responsabilidad que adquiere frente al volante.

Madurez es el estado en que la persona aprende a tomar decisiones, tiene comportamientos coherentes y responsables y conoce y evita correr riesgos y accidentes.

"La madurez se adquiere cuando un conductor determina a partir de situaciones de riesgo, nuevas formas positivas al conducir -asegura el documento de Cesvi-. Dicha connotación encierra muchas características y circunstancias que, aplicadas a la conducción, están ligadas definitivamente con la edad y la experiencia.

La edad

Es la que define la experiencia, capacidad y aptitudes del conductor. Para llevar a cabo el estudio de Cesvi, los conductores fueron divididos en tres grupos, definiendo en cada uno sus aptitudes y características como 'preconductores', 'jóvenes' y 'adultos'.

Los 'preconductores' son los adolescentes que están entre 16 y 17años y psicológicamente se caracterizan por ser inmaduros y de poca experiencia. Se considera que en esta etapa no han desarrollado en su totalidad los reflejos ni la capacidad de reacción.

Son llamados 'jóvenes' los conductores que se encuentran entre los 18 y 24 años. Este grupo es considerado como el que tiene las mejores cualidades de tipo psicológico y físico para conducir. Es muy raro que las personas que están en este rango de edad padezcan alguna enfermedad que perturbe una buena conducción "como por ejemplo la disminución de la visión o la audición, y por otra parte algunas cualidades psicológicas, como excelente capacidad de anticipación o una buena coordinación 'bimanual' (volante, cambios, etc.)", explica Cesvi.

Finalmente, están los 'adultos', quienes tienen más años de experiencia manejando, la cual los hace responsables y cuidadosos porque ya han pasado por la etapa de conductores 'locos', pero a quienes con el paso del tiempo se les van disminuyendo sus cualidades físicas. Muchas veces, estos conductores caen en el exceso de confianza, que es contraproducente.

La experiencia

La experiencia en los conductores no puede relacionarse con la definición de experiencia en el resto de la vida cotidiana, pues el perfil de un buen conductor joven no necesariamente lo hace una persona que ha aprendido o conocido por si mismo los riesgos que puede correr al volante.

En otras palabras, el conductor no necesita haberse estrellado para adquirir experiencia sobre como reaccionar.

Para explicar en qué consiste la experiencia de un conductor, los expertos diferencian dos definiciones que las personas tienden a confundir: no es lo mismo hablar de reflejos, que hablar de tiempo de reacción.

El tiempo de reacción es -literalmente- el tiempo que se demora el cuerpo humano en responder a una situación. Esta respuesta no es necesariamente la correcta.

Los reflejos, por su parte, "son el resultado de la experiencia consolidada, la cual permite que la situación de riesgo que se percibe se confronte con conocimientos acumulados y las experiencias del conductor, y en consecuencia éste pueda adoptar la decisión correcta". Se requieren años, mucha madurez y haber vivido diferentes situaciones para adquirirlos.

Por ejemplo, en un 'joven', la velocidad promedio de reacción es de tres cuartos de segundo, lo cual es muy rápido. Pero no necesariamente esa rapidez lo lleva a tomar la decisión correcta.

En cambio un conductor 'adulto' puede tardarse en reaccionar hasta un segundo, pero se toma el tiempo necesario en calcular los detalles y las consecuencias de su reacción. Por eso el mejor conductor es que se puedan combinar las características de estos dos diferentes grupos de conductores.

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