Estas son las principales precauciones que se deben observar cuando se maneja mientras llueve

Cuando hay mal tiempo, es importante viajar despacio, pero también tener claro qué hacer en caso de caer en un charco o quedar envuelto en la niebla.

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

Resbaladizo, imprevisible y peligroso. Así se vuelve el pavimento cuando se somete a la lluvia y al granizo que azotan por estos días las calles de las ciudades y las carreteras.

Por eso una de las primeras recomendaciones para los viajeros es conducir con especial cuidado (ni muy rápido, ni demasiado lento), cumpliendo todas las normas básicas de circulación.

¿Al manejar bajo la lluvia se deben tomar precauciones adicionales a las habituales porque se disminuye notablemente la visibilidad ¿dice una investigación del Centro de Experimentación y Seguridad Vial, Cesvi Colombia-. Es necesario encender las luces y los limpiaparabrisas para ver y ser vistos¿. 

Esto no significa encender las luces de parqueo de forma permanente o viajar ¿a paso de tortuga¿ y orillado: actitudes como esas podrían confundir a quienes circulan en cualquiera de los dos sentidos, pues creerán que su carro está parqueado y se le pueden ¿venir encima¿ sin querer.

Igual sucede si usted conduce muy inseguro y asustado con el clima. En ese caso, lo mejor es detenerse en un sitio seguro (una estación de gasolina o un restaurante) y resguardarse hasta que amaine la lluvia: un conductor nervioso es tan peligroso como uno imprudente.  

Aumenta el peligro
Carreteras muy transitadas y expuestas a los desperdicios de camiones y tractomulas suelen guardar tierra, aceites, greda, pequeñas piedras y hasta gasolina, que con la lluvia se extienden en la calzada y la vuelven más resbalosa.

¿Esta situación hace que sea más insegura la conducción. Por ello se debe dejar mayor distancia de seguridad entre los vehículos que viajan adelante y vigilar constantemente, a través de los espejos, aquellos que vienen atrás¿, continúa el documento de Cesvi.  

Una segunda causa de accidentes son los depósitos de agua que se forman en las ondulaciones de la carretera y que producen lo que los expertos llaman el ¿hidroplaneo¿ o falta de adherencia al piso.

Aún estando las llantas en perfectas condiciones, esa adherencia disminuye un 50 por ciento, de ahí la importancia de revisar que los cauchos están en óptimas condiciones antes de salir a carretera.

¿La pérdida de adherencia hace que el vehículo derrape sin control (¿). En ese caso, lo mejor es no frenar ni girar el volante, como tratando de mejorar la trayectoria, sino reducir paulatinamente la velocidad, levantando el pie del acelerador¿, recomienda Cesvi.  


¿POR QUÉ SE APAGA EL CARRO?
Aunque los motores son cada vez menos propensos a apagarse con el agua, puede ocurrir que usted ¿se quede¿ en la mitad de un charco. Esto sucede por una de dos cosas:

Porque se moja el sistema eléctrico. En este caso, no intente prenderlo, pues se puede descargar la batería. Lo mejor es bajarse, abrir el capó, tratar de secar los conectores con un trapo seco y esperar a que salga el agua por completo. Una vez se haya secado el motor, intente prenderlo.

Porque el agua penetra por el escape. Puede ocasionar un daño grave (golpe hidráulico); de ahí que lo mejor sea pasar los charcos con el pie en el acelerador (aunque despacio) para que el escape expulse el agua que intente colarse.

EL FRENADO DISMINUYE
Aunque es cada vez más raro ver un vehículo varado en la mitad de un charco, a todos se les disminuye su capacidad de frenado cuando el agua se cuela entre el disco y las pastillas, pues la fricción entre ambos se hace menos eficiente.

Para evitarlo, la recomendación es pasar el charco con el pie izquierdo presionando ligeramente el pedal del freno. Esto reduce el espacio entre pastillas y disco y evita que el agua penetre con facilidad.


SI EL CARRO DERRAPA¿
Conserve la calma para poder controlarlo.
Evite frenar bruscamente.
Si el derrape es leve, trate de corregir suavemente en ambos sentidos con el timón (nada de frenos ni acelerador).
Si el derrape es fuerte, gire le timón hacia la misma dirección en que están derrapando las ruedas traseras. Al enderezar, gire de nuevo hacia el sentido contrario, hasta enderezarlo por completo.
Maneje siempre con las dos manos en el timón en posición de reloj de 9:15 o 10:10.

Fuente: Cesvi Colombia.


LAS LLANTAS SON CLAVE
Tenerlas alineadas e infladas correctamente evita que el vehículo se vaya de lado en caso de un giro inesperado o una frenada brusca.
El labrado hace que el agua salga del centro hacia afuera de las llantas y, por lo tanto, evita que el carro ¿flote¿.
Si están lisas, el agua se queda en toda la superficie y el carro derrapa con gran facilidad.


ANTES DE ARRANCAR¿
Revise que las plumillas no estén duras, rotas o cuarteadas. De ser así, compre unas nuevas en un sitio reconocido.

Asegúrese de que el líquido del limpiaparabrisas esté en el nivel adecuado. Si lo utiliza mucho durante el trayecto, revíselo de nuevo cuando pare a tanquear.

Mande alinear la dirección, cerciórese de que los niveles de aire estén bien y mida el labrado de las llantas. Si ya están muy lisas, cámbielas.

Si se siente inseguro, deje que otro más experimentado maneje. No conduzca demasiado lento porque se puede convertir en un obstáculo peligroso para los demás.


LA VISIBILIDAD TAMBIÉN DISMINUYE
El campo visual es crítico cuando la temperatura baja y peor aún si llueve. Para ver bien por dónde va, tenga en cuenta lo siguiente:
Guíese por las líneas pintadas de la carretera, especialmente las de la mitad (amarillas), que son las encargadas de demarcar cada uno de los carriles.
Las señales verticales son reflectivas. Téngalas en cuenta para guiarse.
Abra su ventana para nivelar la temperatura de la cabina y evitar empañamientos.
Si ya está empañado, utilice el desempañador o, mejor aún, el aire acondicionado del carro. En caso extremo, limpie con papel periódico, jamás con trapos o bayetillas.
Circule siempre con las luces encendidas. 

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