Subaru 'Campera': recordando a una camioneta trochera de diario

Acceder a un vehículo doble-propósito parecería ser una opción posible solo desde hace algunos años gracias a una oferta automotriz compuesta por cada vez más segmentos y nichos.

Redacción Motor

06:57 p.m. 03 de octubre del 2014

Pero a finales de los años 70 y principios de los 80, quien quisiera un vehículo ‘trochero’ sin comprometer las comodidades para el día a día, ya tenía una alternativa muy interesante: el Subaru Leone.

Conocido en algunos mercados, el colombiano incluido, con la designación de su versión (DL, GL, GLF, entre otros), el Leone estaba disponible en carrocería sedán cuatro puertas, cupé, hatchback y wagon. Aunque las cuatro versiones fueron vendidas en nuestro país, la última fue la que gozó de mayor difusión gracias a su versatilidad.

Fue introducida en 1979, correspondía a la segunda generación del Leone, que había sido lanzado ese mismo año y si bien gracias a su configuración mecánica pudo aprovechar las ventajas arancelarias y tributarias que existían en ese momento para camperos, seguía siendo un vehículo de lujo al que podían acceder solo algunos.

Contaba con un motor de cuatro cilindros horizontalmente opuestos, 1.781 cm3, 82 caballos de potencia, transmisión manual de cuatro velocidades y un sistema de tracción que en condiciones normales enviaba la potencia al tren delantero pero que por medio de una palanca al interior podía conectar el trasero y el bajo.

Gracias a sus capacidades trocheras producto de este sistema fue que empezó a ser conocida como ‘Campera’, un nombre cuya popularidad se refleja en que sería adoptado incluso en publicidades de la época. “Campera Subaru 1800: sobrada en la trocha”, rezaba un aviso de septiembre de 1983.

Para que no quedaran dudas sobre sus capacidades, un comercial de televisión mostró a la Campera jalando una tractomula, hazaña lograda sin complicaciones y que en agosto de 1981 sería tratada de superar por este mismo periódico en el aeropuerto Eldorado al jalar un Boeing 727-100 de casi 50 toneladas.

La gran virtud de la Campera, sin embargo, residía en que su interior seguía siendo tan cómodo y equipado como se podría esperar de un buen automóvil, así que se podía tener en un solo vehículo un confortable transporte diario y un campero que llegara a donde se quisiera.

Esta segunda generación, que también incluyó el modelo Brat (un pick-up), dejó de ver nuestro país en 1983 por el cierre de importaciones, aunque seguiría vivo hasta 1989 cuando se reemplazó por la tercera generación, conocido oficialmente en Colombia como Leone.

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