Sube de temperatura el malestar por Pico y Placa

Empresarios y comerciantes alertan sobre el inminente despido de trabajadores por el efecto de la medida. Protestas en el 7 de Agosto, campanazo de alerta.

Redacción Motor

05:00 a.m. 20 de febrero del 2009

 Solo ha pasado una semana desde que empezó a regir de manera oficial el Pico y Placa durante dos días en Bogotá, y ya empieza a sentirse el malestar y a calentarse el ambiente en un amplio sector de ciudadanos que viven de su carro o lo necesitan, y del comercio en general, que se sienten afectados por la medida. 

Prueba de ello son los enfrentamientos que se registraron el pasado jueves en el sector del barrio Siete de Agosto, el sitio de mayor concentración de autopartistas de la ciudad.   

Allí, un gran número de comerciantes, mecánicos, repuesteros y voceleros, entre otros, iniciaron una protesta que terminó en una gresca con la Policía, porque dicen, las ventas y el trabajo se les han reducido en un 80 por ciento con el Pico y Placa todo el día. 

Aunque el secretario de Movilidad, Fernando Álvarez, sostuvo que los protestantes "disfrazaron todo con ese tema de coyuntura" porque se oponen a los controles al espacio público", Tulio Zuloaga, presidente de Asopartes, dijo que estos incidentes son un campanazo de alerta para el Alcalde y la Administración.  

Campanazo de alerta

 "Nosotros lamentamos y rechazamos estos hechos violentos. No es la forma de pedir las cosas, pero es un campanazo de alerta para el Alcalde que puede  generar cadenas de rechazo y protestas que esperamos no sean violentas. Hay mucha gente que trabaja con el vehículo, de modo que hay preocupación y mortificación en la ciudadanía. El Alcalde se equivocó, hay muchas fórmulas de solución a la movilidad y él escogió la más fácil", dijo Zuloaga. 

El dirigente gremial, tras insistir en que las vías de hecho "desdicen mucho  del sector automotor", reiteró que su gremio rechaza la ampliación del Pico y Placa, y contrario a lo que dijo el Secretario de Movilidad, aseguró que la protesta en el Siete de Agosto surgió como un rechazo a la medida. 

"El sector de repuestos vende en Bogotá 13 mil millones de pesos diarios, de ellos, el 20 por ciento en el Siete de Agosto. El Pico y Placa afectó las ventas y en la parte de empleo se calcula que 200 mil personas tendrían problemas laborales", explicó Zuloaga. 

Sobre el problema laboral, el representante a la Cámara Nicolás Uribe sostuvo que "en una situación de recesión económica de dimensiones globales, lo primero que debe hacer el Estado es tomar medidas para garantizar los puestos de trabajo de los ciudadanos, con el objeto de no profundizar las consecuencias de la crisis. Desafortunadamente el Alcalde Moreno actúa en sentido contrario". 

Y agregó: "Su medida de pico y placa ampliado no sólo no resuelve los problemas de movilidad de la ciudad, sino que tiene un perverso efecto en el empleo, principalmente del empleo de los más pobres. Las pérdidas en empleo serán incalculables en un momento muy difícil de la economía". 

Problemas en otros sectores

En las estaciones de servicio ya están considerando la posibilidad de suprimir un turno, lo que representa en Bogotá unos 400 empleos, y el mismo problema se les está presentando a las escuelas de conducción. 

En Bogotá hay 183 escuelas con un parque automotor aproximado de 1.000 carros. Ricardo Linares, miembro de la Asociación Colombiana de Escuelas de Enseñanza Automivilística, Acea, y propietario una academia, dice que la situación es crítica. 

"Cada vehículo tiene dos instructores. Con la aplicación del Pico y Placa todo el día vamos a la quiebra y tendremos que despedir gran parte del personal. Si ponemos en la balanza el perjuicio social y económico que causa la medida, versus el posible mejoramiento en la movilidad, es nulo, máxime cuando nuestro gremio, por lo general, utiliza vías secundarias (barrios), para dictar las clases prácticas", explicó Linares. 

Estos casos y cifras del impacto socio-económico de la media serán presentadas el próximo martes en el Congreso de la República por Fenalco y Asopartes (Ver nota anexa Comienza batalla jurídica...). 

Los problemas del día a día 

A la redacción de Vehículos y la Revista Motor llegan cada día un gran número de mensajes (quejas) de los lectores afectados por los problemas del Pico y Placa. 

Por ejemplo, en varios de ellos los lectores cuentan que tienen que salir corriendo con sus familias a las cinco de la mañana y dejar los niños durmiendo en los colegios. Otros se quejan por la falta de buses, que son insuficientes en la hora pico. 

Las grúas no pueden trabajar todos los días, a otros se les está encareciendo la vida diaria por el pago de taxis. Los talleres están perdiendo plata y clientes porque quienes llevaban su carro para pequeñas reparaciones no alcanzan a recogerlo el mismo día. Ahora toca dejarlo 3 días y los talleres no tienen tanto espacio para guardarlos. 

Muchas empresas están dejando de atender clientes porque sus vendedores o representantes comerciales no alcanzan a hacer las visitas en tres días, y les resulta costoso alquilar otros vehículos o que sus empelados se desplacen en taxis. 

 Comienza batalla jurídica para tumbar pico y placa todo el día

El martes en el Congreso los gremios presentarán informes y estudios sobre el impacto socio-económico de la restricción.

 

Desde distintos frentes, los bogotanos preparan todo un arsenal jurídico para echar atrás el decreto 033 del 5 de febrero pasado, por medio del cual el Alcalde Samuel Moreno impuso el pico y placa dos días a la semana en la capital del país. 

Los gremios de la producción, grupos de ciudadanos y dirigentes políticos se están moviendo en contra de la medida, que a su juicio, causa graves traumatismos a la ciudadanía y pérdidas a la economía y al comercio de Bogotá. 

Por eso, y esta es una de las primeras acciones de los gremios, el próximo martes se realizará en el Salón Elíptico del Capitolio Nacional un debate a la decisión de las autoridades distritales. 

En ese escenario, gremios como Fenalco y Asopartes, presentarán informes y estudios sobre el impacto socio económico de la medida del Pico y Placa. Con base en dichos estudios, es probable que en los próximos días se instauren nuevas demandas de nulidad. 

"Queremos explicarle a la ciudadanía cuales son las implicaciones, no solo en nuestro sector, sino en centros comerciales, grandes superficies, estaciones de servicio", explicó Tulio Zuloaga, presidente de Asopartes. 

Agregó que el problema no es solo APRA los bogotanos sino para la ciudad. "Se va a crear una dificultad social y a incidir en recaudo al Distrito. El comercio puede dejar de vender 400 millones de dólares y de ellos, 120 millones van a las arcas del Distrito". 

Entre el arsenal jurídico hay varios de derechos de petición exigiéndoles a la Alcaldía y a la Secretaría de Movilidad los documentos y estudios que sustentan la determinación de ampliar dicha medida restrictiva. 

Además, está en trámite una demanda interpuesta ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca por el representante a la Cámara de Bogotá Nicolás Uribe Rueda, quien pidió también la suspensión provisional de la medida como una forma de protección cautelar de los derechos de los ciudadanos. 

El congresista demandó por presunta inconstitucionalidad los decretos que ampliaron la restricción a los vehículos particulares, pues considera que no sólo violan derechos fundamentales de los ciudadanos, sino que desconoce la voluntad popular de los bogotanos, quienes en la consulta popular realizada en el 2000, decidieron que cada año habría un día sin carro en Bogotá.

Tal como está hoy el Pico y Placa los bogotanos no tienen un Día sin Carro, como lo aceptaron en la consulta, sino más de tres meses al año sin carro. 

En aproximadamente 20 días se espera que el Tribunal Administrativo de Cundinamarca haga un primer pronunciamiento, aunque es muy difícil que se acepte la suspensión provisional del Pico y Placa. En todo caso, este proceso podría tardar en las instancias judiciales unos dos o 3 años. 

Por esta razón, dice Uribe, será clave el trámite en el Congreso de la República de un proyecto de ley de su autoría que les impide a los alcaldes imponer restricciones a los automóviles particulares durante más de siete horas al día. Si no se presenta ningún tropiezo, esta iniciativa debe estar aprobada antes del 20 de julio próximo.

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