Subirían tarifas de cursos y exámenes de conducción en Colombia

Mientras el gobierno busca recaudar más recursos, las reformas anunciadas para hacer más exigentes los requisitos de expedición de licencias están archivadas.

Redacción Motor

05:42 a.m. 20 de marzo del 2015

A finales de febrero, EL TIEMPO reveló cómo en el Plan de Desarrollo se les daría aval a los alcaldes para implementar en sus municipios cobros por estacionamiento (sobretasa a los parqueaderos) y cobros por congestión por el derecho a circular por determinadas zonas de ciudades con más de 300.000 habitantes.

A estos ‘impuestos’ camuflados en el Plan, que afectan el bolsillo de los propietarios de vehículos, se suman otros que salieron durante las sesiones extras, periodo en el cual no se aprobó ni un solo artículo.

Esta semana arrancaron las sesiones ordinarias, pero el Plan se creció con cerca de 1.500 proposiciones nuevas de los congresistas. El artículo 29 autoriza al Ministerio de Transporte a aumentar las tarifas en los cursos de los centros de enseñanza automovilística, los centros de reconocimiento y evaluación de conductores (los que expiden los certificados médicos y de aptitud), los que realizan la prueba teórico práctica y los centros de diagnóstico automotor que hacen la revisión técnico mecánica.

Si el Congreso le da luz verde, el Ministerio de Transporte dispondrá de un plazo no mayor a 90 días para fijar “las condiciones, características de seguridad y el rango de precios al usuario”. (Ver A mayor riesgo más costo).

Más allá de si esto se aprueba o no, llama la atención que el gobierno, por una parte, está empeñado en conseguir más recursos, pero por otra, no plantea soluciones a problemáticas tan graves como la facilidad con la que se expiden las licencias de conducción en Colombia (Ver Las cifras de las licencias).

Las irregularidades en materia de licenciamiento de conductores y motociclistas son bien conocidas. Hace poco menos de un mes, la Superintendencia de Puertos y Transporte anunció que investigará a 104 Centros de Reconocimiento de Conductores (CRC) porque habrían tramitado de manera irregular los certificados de 84.589 ciudadanos quienes solicitaron la expedición o renovación de su licencia de conducción entre el primero de julio de 2014 y el 31 de enero de 2015.

Aunque este, al parecer, es un problema de procedimiento (pues los CRC no validaron en el sistema de control y vigilancia más de 80 mil certificados de aptitud física, mental y de coordinación motriz), el punto es que el Gobierno ha prometido en varias oportunidades una reforma para hacer más exigentes los requisitos, pero no ha pasado nada.

El año anterior, cuando los colombianos se vieron obligados a cambiar su licencia de conducción, quedó en evidencia la forma alegre como se hacen los exámenes de aptitud física, mental y de coordinación motriz. 120 mil pesos era el costo de estas pruebas que distan mucho de los exigentes requisitos que se ven en otras latitudes.

Y si de la enseñanza se trata, con unas cuantas horas de ‘teoría’ y otras de práctica por calles y avenidas, cualquier persona puede obtener su licencia sin que ninguna entidad ponga a prueba o examine sus conocimientos y experiencia.

El caso de las motos es más dramático. Los motociclistas son los protagonistas de primer orden en la accidentalidad cada año, tanto en número de muertos como heridos. Las licencias las entregan con la moto a personas que fácilmente se pueden subir de una vez a máquinas de 500 cm3 o más sin nunca haber conducido un aparato de estos. En otros países, pasar de la categoría A1 a la A2 solo se puede hacer después de cierto tiempo y tras acreditar experiencia como motociclista.

El año pasado, el Ministerio de Transporte anunció que estaba trabajando en una ‘profunda reforma’ tanto a las escuelas de conducción como a los requisitos para obtener la licencia. Hoy la realidad indica que escuelas, centros de reconocimiento de conductores y de diagnóstico automotor podrán cobrar más sin hacer un mayor esfuerzo ni asumir mayores responsabilidades.

Supuestamente la reforma entraría a funcionar este año, lo mismo que la Agencia Nacional de Seguridad Vial, pero lo cierto es que como otras tantas iniciativas, siguen engavetadas en algún escritorio del Ministerio de Transporte. (Ver ‘Lo que prometió el gobierno’).

Lo que prometió el gobierno

Olvidada quedó la iniciativa que buscaba, entre otros aspectos, que los nuevos conductores deberían aprobar dos exigentes pruebas, una teórica y otra práctica, que incluye examen de maniobras en un circuito cerrado y otro en vías abiertas.

Estas pruebas también se les exigirían a quienes ya tienen una licencia de conducción en su poder. Algo clave de este proyecto era que las escuelas de conducción se dedicarían solamente a enseñar, y el Sena u otras instituciones educativas debidamente acreditadas certificarían la idoneidad del conductor.

Las pruebas teóricas consistían en un cuestionario de 100 preguntas de un universo de 500, de las cuales el aspirante debía responder correctamente mínimo 60, de lo contrario reprobaría el examen. La prueba práctica también era muy exigente, pero además la reforma les exigía a las escuelas escenarios o pistas cerradas para impartir sus clases y evitar así el peligro de una persona inexperta al mando de un vehículo en plena calle.

Así se fijarían las nuevas tarifas

Para que las ‘alzas’ queden en firme, si el Congreso las aprueba, el Ministerio de Transporte dispondrá de un plazo de 90 días para fijar “las condiciones, características de seguridad y el rango de precios al usuario”. El valor se fijaría en salarios mínimos diarios vigentes, previo un estudio de costos directos e indirectos considerando las particularidades, infraestructura y requerimientos de cada servicio para la fijación de la tarifa.

Para calcular las tarifas, en el caso de la revisión técnico mecánica se tendrán en cuenta criterios “como edad, tipo de licencia, clase de vehículo, servicio u otros que permitan estimar el riesgo de accidente, tomados con base en las estadísticas oficiales sobre fallecidos y lesionados. Los factores serán crecientes o decrecientes en función de la mayor o menor participación en accidentes”.

Las cifras de las licencias

En Colombia, según datos del Registro Único de Tránsito, Runt, hay 9.226.528 personas habilitadas para conducir.

El año pasado los colombianos tuvieron que cambiar su licencia de conducción por la del nuevo formato.

2.714.787 personas pagaron por el derecho a obtener los certificados expedidos por los centros de reconocimiento y evaluación de conductores (exámenes médicos y de aptitud física, mental y de coordinación motriz). Su valor oscilaba entre los 110 y 120 mil pesos.

En promedio, en Bogotá, un curso de conducción para auto particular cuesta 650.000 pesos, para motocicletas en la categoría A2, el costo oscila entre los 380 y 450.000 pesos. En el 2014, 910.103 personas pasaron por las aulas de los centros de enseñanza.

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