Los talleres han evolucionado en el uso de la tecnología y están mejor entrenados

El escáner tiene grabadas en su memoria las referencias de los vehículos, incluido el año de fabricación y los diferentes mapas electrónicos, como los del motor, la caja y los sistemas de seguridad.

Redacción Motor

05:35 a.m. 23 de mayo del 2014

“Le estuve cacharreando hasta que le puse la chispa a punto” era una frase de taller muy común que hoy sonaría algo así como “el escáner mostró que el reglaje estaba mal”.

‘Revisión general’ se traduce en ‘barrido’; ‘gallo’ es ‘código de falla’; de ‘hacer pruebas’ se pasó a ‘graficar la señal’; ‘descarburado’ significa ‘fuera de parámetros’ y los mecánicos son ahora técnicos o ingenieros que no ‘consultan el manual del fabricante’, sino se ‘conectan en línea con la matriz’.

Son los cambios que surgen de la cada vez más sofisticada computadora que ya no admite realizar diagnósticos sin la intervención de un escáner con el mapa electrónico del modelo específico. Se trata de un sofisticado puerto que recibe la señal enviada por el carro para indicar cómo está cada uno de sus componentes.

Pero no por realizar un barrido de los computadores o a través del mapa interno del vehículo, el escáner diagnostica las fallas. Todo lo contrario: a mayor grado de sofisticación de esta herramienta más habilidad se requiere por parte de quien la utiliza.

Se las sabe todas

El escáner tiene grabadas en su memoria las referencias de los vehículos, incluido el año de fabricación, y diferentes mapas electrónicos, como los de motor, caja, sistema de inyección, etc. El técnico oprime la unidad que quiere revisar y el aparato empieza a mostrar una serie de códigos que corresponden a sus diferentes componentes.

Si uno de esos códigos está por fuera de los parámetros o reglajes, es cuando los actuadores (encargados de enviar la señal) le informan al computador que algo está mal. En ese momento, el técnico entra en acción para tratar de descubrir si es un daño presente o si apareció de pronto, si es electrónico, eléctrico o mecánico y si se puede corregir en el taller.

Lo malo del asunto es cuando los funcionarios no están debidamente entrenados o sus bases de datos están desactualizadas.

“Al improvisar, un técnico no solo puede demorarse mucho en diagnosticar y obligar a que el cliente pague más por ‘mano de obra’, sino que puede dañar otros sistemas del carro”, aclara el experto Jorge Rodríguez.

¿Es fácil ‘entrar’?

No necesariamente. “Pero sí se facilita a través de los sistemas inalámbricos del vehículo, como el Bluetooth, la llave de encendido, la unidad de advertencia de presión de llantas, el reconocimiento por voz o los sistemas ‘Android’ o Wifi, cada vez más comunes, especialmente en vehículos en gama alta”, dice Jorge Rodríguez, el experto consultado.

Lo que ya es realidad

Apertura de puertas y encendido sin la llave.

Ajuste de la suspensión de acuerdo con el terreno por el que se está circulando.

Cambio de relación de caja y paso de automático a modo manual con solo apretar un botón.

Reconocimiento por voz para radio y teléfono.

Parqueo en paralelo sin que el conductor tenga que maniobrar el timón.

Identificación del nivel de cansancio y de conducción errática.

Accionamiento automático de luces y limpiaparabrisas.

Y muchos etcéteras.

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