El torque en carne y huesos

¿Difícil entender el torque de un motor? ¿Por qué está tan de moda esa especificación en los vehículos? Pongámoslo en carne y huesos.

Redacción Vehículos

02:16 p.m. 04 de septiembre del 2015
El torque en carne y huesos

El torque en carne y huesos

Dos ciclistas de diferentes tamaños corporales, tipo Nairo y un holandés embalador, son tan opuestos como equivalentes. Ambos pueden tener los mismos kilovatios de potencia como los caballos de los motores. Por masa y desarrollo muscular son capaces de entregar un rendimiento de determinados kilovatios/hora y eso lo miden en el ciclismo.

A potencias iguales, hay aplicaciones y usos diferentes. Las piernas de Nairo pueden ser 15 centímetros más cortas que las del europeo. En consecuencia, cuando este haga presión sobre las bielas y los pedales, tiene mucha más palanca o fuerza. Ese es el torque.

Para que esas ‘patas largas o cortas’ den su máxima entrega, las podemos acoplar a unas bielas más largas y entonces en cada giro mueven con más fuerza los platos. También el motor tiene bielas, cuyo largo hace el mismo efecto. Enseguida, necesitamos convertir esos giros en movimiento de las ruedas y usamos platos o piñones en la cicla y la caja de velocidades en el auto. Dependiendo del número de dientes de ambos engranajes, la rueda de la bicicleta avanza más o menos por cada pedalazo, pero será cada vez más dura de mover a medida que la relación se alarga. Por eso el carro arranca fácil en primera con equis revoluciones, pero en quinta vibra y no se mueve.

Dependiendo de todas esas palancas, desde las propias hasta las mecánicas, Nairo y el holandés pueden lograr la misma eficiencia, bien sea subiendo o en plano. O vemos a alguien moviendo un bicitaxi con dos personas, sin mayor esfuerzo. O un camión subiendo con ene toneladas a bordo, todos con los mismos kilovatios o caballos, pero diferente cantidad de torque o fuerza.

El torque en carne y huesos

El torque en carne y huesos

O sea, es más interesante tener fuerza que potencia, pues esta última la podemos aplicar según las necesidades. Si el carro tiene buen torque, arranca fácil, sube como una pluma y corre dependiendo de las relaciones que le pongamos en su caja. De ahí que ahora se usen de cinco cambios para arriba, para poder aprovechar ese torque para arrancar como un bicitaxi y correr como un embalador. Todo en uno.

Dependiendo de esas conversiones, podemos hacer caminar el carro con poco acelerador y gastar menos o lograr que pique sin tener que poner el pedal derecho en el piso. La proporción entre caballos o potencia, torque o fuerza, y la cantidad de kilos que haya para mover, hace las diferencias de los motores y carros. Como en las bicicletas.

Nairo tiene mejores proporciones para mover su cuerpo subiendo, haciendo fuerza, pero seguramente el holandés multiplica mejor sus piernas en alta velocidad y embalajes. Así es el motor de su carro. ¿Qué prefiere?

Noticias recomendadas

Zona Comercial
report_error_form_error
Reporte enviado

¿Encontraste un error?

Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.