El tortuoso camino de una ley de tránsito

El tortuoso camino de una ley de tránsito

Redacción Motor

05:00 a.m. 03 de diciembre del 2010

Carlos A. Camacho Marín
Redactor de EL TIEMPO

Varios factores se conjugaron para que la ley 1239 se convirtiera en el 'mejor peor ejemplo' de cómo se hacen las normas de tránsito en Colombia, y que al final haya solamente un perdedor: el ciudadano.

Bien o mal hecha la ley, que no es responsabilidad de los conductores, lo que ha quedado en evidencia es que el Código Nacional de Tránsito (CNT), sigue siendo una colcha de retazos, en muchos casos obsoleto y contradictorio.

Incluso desde su misma concepción. Desde que el CNT se elevó a nivel de código ha quedado a merced del Congreso, cuando éste debe ser un reglamento elaborado por expertos en tránsito.

"Debe ser un reglamento de normas de circulación, de comportamiento de peatones y conductores, del que hagan parte el registro nacional de conductores, de infractores y automotores. Es un reglamento más técnico que otra cosa", dice el ingeniero Carlos Torres.

El 'limbo' en el que está hoy el país por cuenta de los límites de velocidad, se inició hace más de tres años en el Congreso con la discusión de un proyecto de ley, sin mayor sustentación técnica y sin tener en cuenta la realidad de la infraestructura vial.

La sana intención del legislador era agilizar el tráfico en las carreteras plagadas de la doble línea amarilla, y llevar al país a moverse más rápido de acuerdo con las necesidades que impone la globalización, la ampliación de los mercados y teniendo en cuenta la cada vez más avanzada tecnología de los autos modernos, pues la idea que se vendió en ese momento era que Colombia tendría 'modernas vías de doble calzada'.

Hoy, como lo reconoció el propio ministro Germán Cardona, sabemos la triste realidad: solo hay pedazos de doble calzada: 20 kilómetros allí, otros 15 por allá, y lo peor, muchas de ellas embolatas por cuenta de fallas en la contratación. Razón tuvo la Universidad del Cauca cuando dictaminó que en el país no hay carreteras para andar a 120 kilómetros por hora.

Peor aún que ni siquiera las nuevas dobles calzadas tengan las condiciones técnicas y de seguridad para que sean consideradas como vías de velocidad, desconociendo otra Ley, la 1228 de 2008, que obliga a que en las carreteras de la red vial nacional se determinen "fajas mínimas de retiro obligatorio o áreas de exclusión".

Por eso, discutir sobre si el país tiene o no vías para andar a 120 kph no tiene sentido. Es una realidad que en Colombia no hay vías que cumplan con las normas mínimas de seguridad. El debate debe abrirse sobre la forma cómo se legisla en materia de tránsito y transporte.

Y todo esto pasó sin que el entonces ministro Andrés Uriel Gallego, y mucho menos funcionarios del MinTransporte o de los organismos de prevención levantaran su voz en el Congreso para oponerse con argumentos de peso a ese proyecto.

Así pasaron más de dos años. Y fue la justicia la que terminó dándoles la razón a muchos conductores que fueron sancionados con base en unos artículos que perdieron su vigencia en el CNT. Y con uno más contundente: la Ley empezó a regir desde el momento de su promulgación.

 carcam@eltiempo.com.co

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