El tráfico no ahoga a los alcaldes europeos

Las ciudades más importantes del Viejo Continente están tomando medidas creativas para encausarlo. Eso sí, ninguna pretende coartar el derecho a usar el carro.

Redacción Motor

07:16 p.m. 07 de octubre del 2011

Cuando hablan de cobrar impuestos de acuerdo con el tiempo de uso, el horario o el sitio de la ciudad por donde se circula; de controlar la explosión de parqueaderos privados; de promover medios alternativos de transporte para trayectos cortos o de incentivar el trabajo desde la casa, están pensando en soluciones creativas.

Actualmente, alcaldes de localidades como Londres, París, Viena o Roma 'se la están jugando toda' con medidas impulsadas por la razón y no por el corazón, pues saben que ya se les acabó el tiempo para encausar el desbordamiento de vehículos que inundaron sin control las grandes ciudades del mundo.

Londres, cuyo plan para reducir el tráfico es calificado por los expertos como "riesgoso y controversial", es visto por las autoridades como 'la última esperanza' que tiene la ciudad para volver a moverse: llegó a los 3 kph en hora pico.

La alcaldía instaló alrededor de 700 cámaras de video en puntos equidistantes del centro de la ciudad y marcados con una enorme 'C' en el piso. Todo el que cruce por allí está obligado a pagar un peaje hasta las 12 de la noche o de lo contrario recibe una multa considerable que se puede duplicar si insiste en no cancelar.

Allí, como en diferentes ciudades de Europa, están en curso mecanismos para que el usuario pague impuestos de acuerdo no solo con el tamaño del carro, sino con el número de horas que circula por la calle; si lo hace en hora pico, el valor se incrementa y si su desplazamiento diario no implica pasar por zonas de alto tráfico, paga menos que aquel que usa las vías más congestionadas. 

París, por ejemplo, lleva varios años tomando medidas sencillas, como la construcción de carriles exclusivos para los buses y las bicicletas, el incremento, en tiempo, del paso de semáforo para los peatones y el alquiler de ciclas para trayectos cortos. Con ello está agilizando en algo la velocidad de desplazamiento de todos: peatones, ciclistas, servicio público y carros.

Algo similar hizo Estrasburgo (Francia) al construir una red de tranvías que hoy es ejemplo para Europa: hace 10 años logró ingresar a ese sistema de transporte casi 200 mil personas sin que se redujeran los pasajeros de buses y metro y sin prohibir el uso del vehículo.

Las 'medias tintas'
En el año 2003, Zürich (Suiza) empezó a condicionar la construcción de nuevos parqueaderos a la demolición de otros y Atenas (Grecia) implementó el pico y placa, lo que incrementó considerablemente el parque automotor de la ciudad.

Mientras tanto, Oslo (Noruega) se dedicó a la construcción de modernos puentes y túneles para reducir el tiempo de desplazamiento de sus ciudadanos, una medida que por sí sola no soluciona el problema del tráfico como le consta a Inglaterra, que pensó su autopista urbana M25 a 30 años, pero 10 años después empezó a colapsar.

El tráfico no es de ahora
En el año 125 A.D., Roma estaba ahogada por el tráfico de gente y vehículos halados por caballos. Esto obligó a Julio César a emitir las primeras leyes de prohibición de parqueo y establecer un límite máximo de carros en el centro de la ciudad.

En el Siglo XIX, las ciudades tenían un alto volumen de tráfico y requirieron de las autoridades y los ingenieros viales soluciones rápidas y concretas. Fue así como nacieron las glorietas, con la misión de organizar el tráfico en los cruces y evitar accidentes. Hoy, esa tarea les corresponde a los semáforos.

Zanahoria y garrote
Otra tarea de los alcaldes 'pilos' consiste en convencer a los conductores de que conducir un carro es un acto puramente emocional, que de ellos depende, en gran medida que la ciudad funcione.

Para lograrlo, les ofrecen alternativas diferentes con el fin de poder movilizarse sin problema (transporte público decente) y sin hacerlos sentir 'miserables' por tener carro, pues saben que el vehículo es una especie de santuario para ellos.

Eso sí, las reglas de convivencia son cada día más estrictas y el costo por usar el carro cada vez mayor en el mundo entero.

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