Las trampas del Código Nacional de Tránsito

El Código Nacional de Tránsito está lleno de normas 'absurdas' que los ciudadanos no conocen ni saben como rigen.

Redacción Motor

08:55 p.m. 03 de agosto del 2012

No se extrañe si en un curso pedagógico de tránsito la primera recomendación que le hacen es: "Aquí venimos a actualizarnos en normas y leyes que cada día cambian y que no nos dan tiempo de entender".

De ahí en adelante, en los siguientes 90 minutos del curso, el conductor se entera de cosas absurdas de ese Código, pero también de una serie de buenos consejos para 'interactuar' en la vía, no sin antes ver aterrorizantes videos de accidentes de tránsito y malas maniobras en calles y carreteras. ¡¡¡Para que aprendan!!!

El Código Nacional de Tránsito (Ley 769 de 2002), ha tenido en los últimos nueve años cerca de 20 reformas, sin contar la que está en trámite en el Congreso. A eso hay que sumar una cantidad de decretos, resoluciones y modificaciones o anexos a esas mismas resoluciones que lo convierten en una especie de 'carpa de circo pobre', llena de remiendos que nadie conoce ni sabe cómo rige en el momento.

Para no ir tan lejos, los asistentes al curso pedagógico se enteran de que el equipo de carretera tiene diez elementos, entre los cuales se incluye un chaleco reflectivo.

Si usted busca la norma en el Código, no pierda el tiempo. No la va a encontrar, porque aunque la medida es buena y le ayuda a que otros conductores lo vean en caso de una varada en la noche, a alguien se le ocurrió 'anexar' esa exigencia a una resolución, la 3027 de 2010, que ni siquiera en Internet aparece actualizada.

Hay otras cosas realmente absurdas por las cuales pueden multar a un conductor si le falta uno solo de esos diez elementos. Si la linterna no tiene pilas o no funciona, y hay unas de campeonato: Si su carro no usa llanta de repuesto como muchos de los automóviles modernos.

La recomendación del instructor del curso para evitar un parte -porque seguramente el policía no va a entender que algunos autos no la necesitan- es que el propietario debe tener a la mano el certificado de homologación del vehículo, lo mismo para el caso de los autos que vienen de fábrica con luces HID, documento que reposa en el Ministerio del Transporte que homologa el vehículo con esas características cuando le da código para ser matriculado y lo autoriza a circular.

Así, el Código está plagado de trampas, entre otras cosas, porque los encargados de sus modificaciones desconocen abiertamente los desarrollos tecnológicos del automóvil.

Peor aún, es que la reforma que viene en camino ni siquiera se ocupa de estos problemas, ni en subsanar esas fallas que al final terminan pagando los conductores con cuantiosas multas, o porque el estado incumple o cambia a cada rato las reglas de juego. (Ver nota anexa).

Los que pagan los platos rotos
El martes pasado, un conductor fue detenido en un retén ambiental. Su Sprint pasó la prueba, pero el agente de tránsito le impuso un comparendo porque los números y letras se estaban borrando. ¿Tiene la culpa un conductor del desgaste natural o el uso de materiales deficientes en la elaboración de las placas? ¿Y si las retoca? No se puede porque es adulteración. La solución: pagar el parte y cambiar las placas. El usuario tendrá que pagar 140 mil pesos por el trámite.

report_error_form_error
Reporte enviado
¿Encontraste un error?
Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.