Use los sentidos para conocer un automóvil

Cada quién le conoce las 'mañas' a su propio vehículo y sabe, sin querer queriendo, cuándo le está fallando algo. Hay que saber oler, tocar, oír y ver el carro.

Redacción Motor

05:00 a.m. 10 de octubre del 2008

Cuando los miembros del equipo de Motor, Vehículos, Motor.com.co y MotorTV estuvimos en la Escuela de Pilotos Logan, fueron muchas las frases que el instructor Jorge Cortés nos lanzó para reflexionar sobre nuestra responsabilidad al volante. 

Nos llamó especialmente la atención una de ellas: "El carro es para ponérselo, como se pone uno un pantalón o una camisa". No solo nos dejó muy en claro que el vehículo sí es la extensión de... vaya uno a saber qué..., sino que el dominio sobre él solo es posible si se le conoce a la perfección.

A los carros hay que saber oírlos, olerlos, tocarlos y verlos y, como sucede con la pareja, aprender a identificar en ellos los cambios repentinos de 'humor'. Solo así es posible hacer un alto en la rutina, reconocer que "a este le está pasando algo" y lanzarse a buscar el problema. ¿Quién si no su propio dueño le conoce los resabios y sabe cuándo necesita de su total atención? 

Como ve, oye, siente y huele, no hay que acudir a cuanto mecánico para aprender a reconocer cuándo su carro le está pidiendo más atención. En principio, basta utilizar al menos cuatro sentidos para identificar el problema y, si se hace necesario, buscar ayuda externa con tan solo abrir la boca.

LA VISTA
Salpullido. Puntos café oscuro en las piezas metálicas (especialmente guardabarros y parachoques) es señal inequívoca de que a su carro 'se lo está tragando el óxido'.

Ejes chuecos. Si, como los bizcos, usted nota que una rueda delantera se ve perdida y la otra parece buscándola, hay problemas graves en suspensión y dirección.

Llantas cansadas. El desgaste disparejo en una de ellas es señal de que la dirección no está alineada. Si, al verlas a ras de piso, nota que una o varias lucen desparramadas, le están pidiendo a gritos... más aire.

Incontinencia. Los charcos de aceite y gasolina en el garaje pueden ser señal de que su motor ya está pidiendo más atención o quizá que el desgaste de las mangueras, propio de la edad, produce ese molesto goteo. 

Mirada perdida. Las luces del vehículo deben cubrir la calzada por donde circula. Si nota que uno de los lados está 'apagado' es porque tiene un ojo 'colombino'.   

EL OÍDO

Los chirridos. Pueden tener muchos orígenes. Los más frecuentes son el exceso de carga en el baúl, los materiales plásticos del tablero y las puertas que se expanden y contraen con los cambios de temperatura, elementos flojos dentro de la cabina o una puerta que se desajustó.

Las vibraciones. El protector del cárter que se soltó, el exhosto suelto está golpeando con la carrocería y el soporte del alternador desajustado son las vibraciones más comunes. Estas suelen ser cíclicas.

Los golpeteos mecánicos. Las exhostadas, que aparecen cuando la mezcla aire-gasolina es muy rica; el pistoneo o las detonaciones, que suelen asomar por mal manejo; el cascabeleo, que aparece en 'tierra caliente' por la presión atmosférica y el 'zapateo' de la suspensión, que es tanto más fuerte cuanto más grande se al pieza dañada, son los ruidos mecánicos más frecuentes.   

EL OLFATO

Caucho quemado. Las llantas, la correa y los frenos pueden generar ese olor. Bajando a 'tierra caliente' puede acentuarse porque estos elementos se calientan más de lo normal, especialmente si circula despacio.

Plástico quemado. Es un llamado de peligro porque lo más seguro es que se trate de los recubrimientos de los cables eléctricos.

Gasolina. Si es un olor penetrante, es decir, a combustible fresco, es porque hay un escape en alguna manguera del sistema. Si es a gasolina quemada, puede tratarse también de aceite o, peor aún, líquido de frenos. En este caso hay que parar de inmediato porque puede tratarse de una fuga.

Ácido. El agua con refrigerante produce un olor así e indica que en alguna parte del recorrido del líquido del radiador hay una fuga.

Huevo duro. Hoy los vehículos vienen con un catalizador, que filtra los gases dañinos que salen del motor. Ese catalizador puede soltar un olor a 'huevo duro', especialmente en sitios encerrados o en tráfico pesado.

Humo. El olor e 'exhosto' suele colarse cuando el tubo del sistema de escape del vehículo tiene alguna fisura, o el mismo 'tarro', que hace sonar más de la cuenta el motor del vehículo.

Olor a nuevo. Es característico por los pegantes y los materiales plásticos nuevos y va desapareciendo con el uso y el abuso.

EL TACTO

La cola. Es el centro de control del cuerpo del conductor. A través de ella se da cuenta si el vehículo se está moviendo adecuadamente, sin derrapar. También percibe la calidad del piso por donde va rodando y se lamenta con cada hueco que coge la suspensión. La cola es contacto clave entre el carro y su piloto.

Las manos. Si el timón se pone duro para maniobrar es porque una llanta delantera se pinchó; si pierde el control, quizá una llanta trasera le pasó lo mismo; si no se queda quieto sobre su eje, anda desalineado; si golpea las manos con cada hueco, los bujes de la dirección andan mal.

Los pies. El cambio en la dureza de clutch y acelerador es signo de que algo está fallando o está por fallar. Si, al aplicar el freno, su pie vibra o el pedal se va más largo de lo normal, es hora de revisarlo a fondo.

EL GUSTO
Es el que usted se da cuando compra el carro de sus sueños. Es en ese momento cuando usted siente que el carro la 'casa' bien, como la chaqueta que le hace el sastre a la medida o el vestido de baño al borde de la piscina, que, bien puesto, se convierte en su mejor cómplice. 
 

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