Veteranos al volante deben observar mayor cuidado al volante por la disminución de sus capacidades

A medida que un conductor va envejeciendo, crece la responsabilidad pero se reducen ciertas capacidades físicas y sicológicas clave para reaccionar.

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

Los accidentes de tránsito constituyen una de las primeras causas de muerte entre las personas mayores, bien sea como conductores, pasajeros o peatones. Desde el punto de vista estadístico, el porcentaje de mayor mortalidad se da en el grupo de los peatones, seguido por el de pasajeros y ¿por último¿ el de conductores.

En el caso de los heridos graves como consecuencia de un accidente de tránsito se sigue una distribución igual a la de los
muertos por accidentes, aunque en porcentaje inferior. Cuando se tiene en cuenta el lugar donde se producen (una carretera o una zona urbana) la siniestralidad de los peatones es mayor en las zonas urbanas, mientras que la de los pasajeros o conductores es mayor en las carreteras del país, según estadísticas del reporte sobre accidentalidad vial Colombia 2006 del Fondo de Prevención Vial.

Aunque sea el grupo de peatones el que presente una mayor morbilidad entre la gente mayor, no hay que olvidar que la mayoría de peatones son también conductores y que entre los conductores el grupo de mayor siniestralidad es el de los jóvenes menores de 24 años, seguido por el grupo de los mayores.

Los adultos mayores generalmente tienen una larga experiencia como conductores y, por lo general una actitud muy prudente al volante, ya que no suelen correr, no toman bebidas alcohólicas, utilizan con más frecuencia el cinturón de seguridad que el resto de los conductores y sus violaciones a las infracciones no son conscientes.

No obstante, las razones que llevan a este grupo de personas a tener accidentes están asociadas con una disminución de la capacidad sicofísica, normal en el proceso de envejecimiento:

1. Defectos de la visión.
2. Dificultad para discriminar y localizar los sonidos y disminución de la audición.
3. Fatiga y sueño más frecuentes.
4. Uso crónico de múltiples medicamentos.
5. La conducción es más lenta y dudosa, el tráfico les genera estrés y algunos desconocen las normas.

Los exámenes no mienten
Según estadísticas de los Centros de Reconocimiento de Conductores (CRC), en los cuales se realiza el examen de aptitud física, mental y de coordinación motriz para todos los conductores que vayan a sacar o refrendar su licencia de conducción, durante el periodo comprendido entre julio del 2006 y agosto del 2007 los exámenes practicados a conductores mayores en todo el país ¿en 50 centros¿ arrojaron resultados concordantes con los estudios existentes respecto a la conducción en adultos mayores.

En estos centros se valoraron 3.816 conductores de más de 55 años, desde julio de 2006, que fueron sometidos a las pruebas para valorar el estado de sus funciones físicas y visuales.
A estos participantes se les hicieron diversas pruebas; concretamente, sobre agudeza visual, sensibilidad al contraste, efectos del nivel de iluminación, contraste y agudeza durante un deslumbramiento, visión de color, campimetría (evaluación del campo visual periférico), estereopsis (visión de profundidad) efectos ante la atenuación de la luz, audición y varios aspectos de la coordinación motriz, como atención vigilante y resistencia a la monotonía, reflejos, coordinación bimanual, tiempos de reacción para frenar y examen médico general.

Cuestión de autonomía
Conducir es una importante manera de conservar la libertad y la independencia en las personas de más edad. Ellas están más propensas a tener incapacidades que restringen su movilidad y acceso al transporte público.

Adicionalmente, cuando han tenido automóvil durante la mayor parte de su vida, se sienten limitados sin sus vehículos y su calidad de vida se ve reducida. Así mismo, muchos son conductores de servicio público, quienes constituyen la mayoría de conductores mayores que buscan realizarse el examen de aptitud física, mental y de coordinación motriz.

Por tal razón expertos en el tema, como son los CRC, consideran que es importante proteger el derecho de conducir del individuo mientras tenga capacidad para hacerlo.

Sin embargo, muchos adultos mayores son los más reacios a hacerse los exámenes, como a aceptar los resultados de los mismos. ¿¡Manejo desde hace más de 30 años y ahora usted ¿jovencita¿ me dice que tengo que usar gafas!¿, es uno de los argumentos típicos de estas personas.

Los sicólogos de los CRC concluyen que una disminución en sus capacidades sicofísicas va en contra de su autoestima, y en algunos casos de su hombría, pues esta renuencia a dejar de manejar se presenta con mayor frecuencia entre adultos varones.
Con información de CRC. Asesoría, Carlos Báez, Keystone Colombia S.A.

CONSEJOS PARA LOS FAMILIARES
Como el hecho de conducir ofrece gran movilidad a todas las personas y en especial a los de edad avanzada, la actitud más correcta de los familiares es prestarles atención y vigilancia a sus mayores con el fin de evitar accidentes y no limitar, si no es necesario, su posibilidad de conducir.

Ante la aparición de señales de alarma ¿ya que son los familiares los primeros en detectar estos cambios que se demoran algunos años en presentarse¿ se debe intentar que dejen de conducir poco a poco, hasta que lo dejen del todo.

El consejo y el control de su médico pueden resultar muy positivos, y así mismo se evita el efecto traumático que tiene la no aprobación del examen de aptitud sicofísica y por lo tanto, la imposibilidad de obtener el pase para conducir.

SEÑALES DE ALARMA
A partir de los 55 años se produce un deterioro progresivo de las capacidades sicomotoras, que se hacen más evidentes a partir de los 65 y que son extremas después de los 75 años, ya que se produce una disminución de la capacidad de atención, la visión, la audición y los reflejos, lo que se traduce en pequeños despistes que son señales de alarma.

No respetan las señales.
No hacen pares ni ceden el paso.
Giran sin avisar.
Invaden continuamente el carril contrario.
Golpean el carro con cierta frecuencia por errores de cálculo al circular o al estacionar.
Dificultad para seguir una trayectoria en línea recta.
Realizan trayectos sin recordar como han sido.
Se presentan algunos signos de demencia, como pérdida de la memoria, cambios de personalidad, alteración de la capacidad de juicio y la coordinación motora, etc.


CONSEJOS PARA LOS CONDUCTORES ¿VETERANOS¿
Conduzca preferentemente durante el día. Evite el anochecer, la noche y el amanecer.
Realice trayectos cortos; descanse cada hora de conducción. Modere la velocidad.
Evite las situaciones conflictivas al conducir (discutir con otros conductores, pelear con el acompañante, etc.).
No conduzca inmediatamente después de comer.
Procure no conducir solo.
Si padece de enfermedades, ha sido operado, toma medicamentos, consulte a su médico a ver si puede conducir y cuándo puede hacerlo. Recuerde que todos los casos son diferentes.


MENOS MÚSCULO PARA REACCIONAR
La disminución en la velocidad de respuesta sicomotora se presenta con frecuencia con el envejecimiento. Según un estudio realizado en Inglaterra, y publicado por la revista Luchemos por la vida, las razones no son claras, pero se debe probablemente a la combinación de procesos degenerativos nerviosos ¿a nivel periférico y central¿ y musculares.

La fuerza motora es importante para conducir, aún en los vehículos con equipamiento servo-asistido y también esto se deteriora con la edad. Se da una pérdida de fibras musculares, la cual es mayor para las fibras de contracción rápida que para las de contracción lenta, un factor agravante para la disminución de la velocidad de respuesta sicomotora.

Se produce una reducción de la actividad de la miosina adenosina trifosfato, responsable de la estimulación, que también reduce la fuerza muscular. La medida básica de la función sicomotora es el cálculo del tiempo de reacción, o sea la velocidad de respuesta motora para responder a un simple estímulo. Este tiempo se alarga con el aumento de la edad.

En suma, las reducciones en las funciones músculo-esqueléticas incluyen la disminución de la fuerza muscular, la flexibilidad, la coordinación y la reducción en el tiempo de reacción. Todo esto influye en la calidad de la conducción.

SEGUNDO LUGAR EN ACCIDENTALIDAD
En Estados Unidos, los conductores entrados en años son más propensos a los accidentes a medida que tienen más edad, aunque conduzcan menos. La tasa de accidentes por kilómetro recorrido sube considerablemente para los conductores mayores de 65 años, y están involucrados en más accidentes por kilómetro recorrido que cualquier otro grupo de edad, excepto los adolescentes. Debido a que los conductores viejos son más frágiles, la tasa de mortalidad es 17 veces mayor que aquellos con edades comprendidas entre 25 y 64 años.


15 DECISIONES POR KILÓMETRO
Conducir es una actividad compleja y de decisiones rápidas. Involucra percibir información del tránsito, el estado del camino, los semáforos, las marcas y el comportamiento del auto. Hay que tomar decisiones rápidas en dicha información para luego actuar, en rápida sucesión. Un conductor toma en promedio 15 decisiones por kilómetro, con menos de medio segundo para actuar y evitar un choque. La edad afecta a los tres pasos de este proceso: percepción, decisión y acción.

LAS DOLENCIAS Y SUS CONSECUENCIAS
Está demostrado que conductores que sufren de epilepsia, enfermedades cardíacas, renales y diabetes mellitus tienen posibilidades mayores de provocar accidentes.

Las que alteran la conciencia
- Epilepsia.
- Diabetes Mellitas.
- Síncope cardiogénico.

Las que alteran el control de los movimientos

- Derrames cerebro-vasculares.
- Parkinson.
- Problemas de agudeza visual, campo visual y visión nocturna.
- Dolencias visuales (glaucoma, cataratas, etc.).
- Dolencias degenerativas de articulaciones (artritis, etc.).
- Demencia.
Fuente: Rosemary Morgan (Withington Hospital, Manchester, Reino Unido) y Debora King (Arrowe Park Hospital-Wirral, Mersey Side, Inglaterra).

Para tener en cuenta
** La mayoría de este tipo de conductores (68 por ciento) aprueba los 'test' de conducción con restricciones, como uso de lentes (52 por ciento), evitar conducir de noche (8 por ciento), no conducir vehículos públicos (2 por ciento) y otras (6 por ciento) menos frecuentes, como el uso de vehículos con adaptaciones especiales y presentar problemas auditivos.

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