Volvo C30 2.0: La pinta no es lo de menos

El vehículo de entrada de la marca sueca se siente como un deportivo 'pura sangre' gracias a la suspensión rígida, el frente agresivo y su acertado diseño interior.

Redacción Motor

05:00 a.m. 13 de agosto del 2010

Le hace sentir al usuario exactamente lo que muestra. Al menos es lo que el conductor experimenta cuando abre las enormes puertas de este coupé, diseñado como vehículo urbano pero dirigido a satisfacer las exigencias de quienes quieren sentirse en un deportivo.

No en vano el Volvo C30 fue retocado recientemente por la casa matriz, la cual decidió darle a su auto de entrada una cara menos 'señorera' y mucho más agresiva, una cualidad que estaban pidiendo a gritos un sinnúmero de fanáticos de la marca que quieren ser vistos como vanguardistas e independientes.

Y les dieron gusto: parrilla con detalles cromados, luces envolventes, guarniciones deportivas (para la versión más equipada), rines de 17 pulgadas y un enorme vidrio trasero diferencian este vehículo de los demás de su tipo y lo enmarcan dentro del segmento de compactos deportivos.

Adentro, cuatro asientos tipo 'cupo' muy cómodos, una consola delgada que deja espacio en la parte de atrás para ocultar el teléfono celular (por ejemplo), relojes tipo 'racing' con detalles cromados y una palanca de cambios corta y precisa le dan la bienvenida al conductor.

La originalidad de este vehículo también se puede ver en la tapicería que, a diferencia de la de sus competidores, combina colores según el gusto de cada quién. El que manejamos tiene un interior con asientos color negro y alfombra color naranja, una amalgama que lo hace ver muy moderno y agresivo y no choca para nada con la estética general del carro.

Lo mismo se puede decir de los comandos del radio y el aire acondicionado bi-zona, los cuales se ubican en la consola central respetando perfectamente su forma pandeada y hace ver el interior del C30 como el de un verdadero 'juguete' futurista.

Una vez en marcha, la suavidad del motor contrasta con la suspensión y hacen sentir a los ocupantes en un deportivo 'pura sangre': no por el 'pique' (la versión turbo sí debe dejar a los ocupantes 'pegados' al asiento), pero sí por la dureza de la suspensión, propia de los compactos deportivos.

Nosotros probamos el básico (versión Standard) que, a diferencia del T5, con un potente motor de 2,5 litros turbo y 230 caballos de potencia, viene con un 2,0 litros de 145 caballos, consola elaborada en plástico, asientos en cuero, timón con control remoto para el radio, vidrios eléctricos, alarma y rines de aluminio de 17 pulgadas.

En Colombia se comercializan estas dos versiones, que vienen con paquetes Standard o Premium (2,0 litros) y Standard, Premium o Top (T5). La superior (Premium) equipa el C30 con todo: luces bi-xenón, asientos delanteros eléctricos con calefacción, sistema Bluetooth, sensores de parqueo y lluvia, llave inteligente y cubierta para el baúl (el que manejamos no la tiene y sí que le hace falta para cubrir los 'paquetes del mercado').

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