Las zonas grises de la reforma al Código Nacional de Tránsito

La seguridad vial es el tema fundamental de esta nueva propuesta pero habrá que ajustar y aclarar el alcance de las normas que se modificarían porque hay vacíos que no se pueden dejar sin regulación.

Redacción Motor

05:36 a.m. 02 de diciembre del 2011

La seguridad vial y el uso de elementos de protección para conductores, pasajeros y motociclistas son los elementos clave de la nueva reforma al Código Nacional de Tránsito, que el Ministerio de Transporte radicó esta semana en la Cámara de Representantes.

Aunque la discusión y aprobación del proyecto quedan para la segunda parte de este periodo legislativo que comienza en marzo del 2012, desde ya se puede decir que los debates serán bastante agitados. Por un lado, por el alcance mismo de las propuestas, y por el otro, por lo que éstas puedan implicar en materia de costos.

Pero, además, la reforma necesitará ajustes en su redacción, más precisión, e incluir aspectos importante para evitar que algunas normas generen confusión o su aplicación quede a la libre interpretación de las autoridades, como está ocurriendo hoy con las luces de alta descarga (HID), los límites de velocidad y la revisión técnico-mecánica, por citar algunos casos.

A pesar de esos 'detalles', la reforma impone medidas de seguridad que finalmente lo que buscan es salvar vidas y reducir la accidentalidad en un 50 por ciento en los próximos 10 años, que es la meta que se fijó el Gobierno.
 
 
Luz roja
Motos: vuelven los números de la placa en chaqueta y casco.
Licencias de conducción: se impone la revalidación cada dos años.
Cupos para particulares: el Gobierno Nacional podrá regular el ingreso de vehículos automotores por incremento al servicio particular.
 
Luz amarilla
Airbag: no está claro si aplica a partir del 2013 o el 2014.
Motos: ¿quién asumirá el costo de entregar dos cascos y la chaqueta reflectiva?
Límites de velocidad: no hay señalización clara y concesionarios e Invías no ha cumplido con instalarla.
 
Luz verde
Airbag y ABS obligatorios.
Cinturones: obligatorio su uso para todos los ocupantes de un auto, en ciudad y carretera.
Motos: casco certificado y ropa reflectiva. Obligatoria para motociclistas.
Concesionarios estarán obligados a entregar dos cascos y una chaqueta reflectiva.
Se prohibe transportar menores de 7 años en motos.
Licencias de conducción: unificadas y por puntos.
Límites de velocidad:
vuelve a la máxima de 80 kph en carreteras.
Luces: se prohíbe llevar luces exteriores de intensidad diferente
a las de fábrica. No permitirían adaptaciones.
 
 
Llega la hora de acabar con normas confusas  

El Código Nacional de Tránsito (Ley 769 de 2002), ha tenido en los últimos nueve años 18 reformas, sumadas a una gran cantidad de decretos y resoluciones que terminaron convirtiéndolo en una colcha de retazos, razón por la cual el Ministerio de Transporte decidió poner orden con una nueva reforma. 

Reforma que a todas luces se ajusta más a las nuevas tecnologías, al desarrollo de la industria automotriz y sus adelantos, pero, sobre todo apunta a un tema clave que fue ignorado en el pasado, la seguridad vial. 

No obstante, las buenas intenciones, el problema del CNT es que contiene normas contradictorias, enrevesadas o que no son muy claras y quedan a la libre aplicación de las autoridades, con lo cual, quien termina pagando los platos rotos, o mejor, las multas, es el conductor. 

El caso más diciente es el de los límites de velocidad. El Congreso, con poco sustento técnico aprobó hace dos años una ley que los amplió a 120 kph en carreteras. Luego un estudio reveló que nuestras vías no estaban diseñadas para esa velocidad, y el ministro Germán Cardona, sin mediar ninguna resolución, decreto o reforma  a la ley, anunció por los medios que la velocidad máxima permitida es de 100 kph.  

Pero también dijo que en donde hubiera señalización, se debería respetar ese límite. Aquí el problema es que no hay señales y que los que tienen la obligación de instalarlas han desconocido hasta las directrices del propio Ministerio, que les fijo unos plazos que se vencieron hace mucho rato. 

Entre tanto, hoy los conductores no saben a ciencia cierta cuál es la velocidad máxima permitida, y el asunto quedó en manos de la Policía de Carreteras que en algunas vías impone comparendos por ir a más de 80, y en otras por ir a más de 100. 

La nueva reforma también trae otros puntos que pueden terminar perjudicando a los conductores. Señala que no se pueden modificar las luces originales de un vehículo, pero en las carreteras, los policías no tienen cómo probar cuando las luces de alta descarga (HID) son de fábrica o fueron adaptadas. 

Lo mismo ocurre con los vidrios entintados con los que casi todos los carros modernos vienen de fábrica pues su función, además de proteger de los rayos solares, es ayudar a mantener un ambiente más fresco dentro del habitáculo y menos contaminación por el menor uso de los aires acondicionados. 

Esas inconsistencias sumadas al poco conocimiento técnico que tienen los agentes de tránsito en muchas regiones son las que miles de lectores de esta sección piden que sean solucionadas y esta reforma al CNT es la gran oportunidad si se corrigen sus vacíos y se le agregan buenas normas en los debates que se darán el año entrante en el Congreso.

report_error_form_error
Reporte enviado
¿Encontraste un error?
Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.