Tercer 'capítulo' del homenaje de Bugatti a sus pilotos: Veyron Legend 'Meo' Constantini

Otra leyenda para la casa Bugatti, fue de la de Bartolomeo 'Meo' Constantini. El joven competidor veneciano, con el tiempo ganaría dos veces la legendaria carrera Targa Florio. Historia.

Redacción Motor

08:57 p.m. 05 de noviembre del 2013

Imágenes del Bugatti Legend ‘Meo Constantini’

El Bugatti Legend ‘Meo Constantini’, es una edición muy exclusiva del Bugatti Veyron 16,4 Grand Sport Vitesse, que costará 2,8 millones de dólares (aparte del envío y los impuestos).

Al igual que los otros Bugatti Legends, léase el Legend Jean Bugatti y el Legend Wimille, el de Meo Constantini solo existirá en una limitadísima edición de tres unidades. Para su decoración Bugatti recurrió al color azul, muy apreciado por el fabricante, llegando a ser el protagonista de la mayoría de los paneles de la carrocería, con fibra de carbono pulimentada y tinturada de dicho azul y en contraste con el aluminio brillante de las puertas y las aletas delanteras.

La recordación de Meo Constantini y la Targa Florio es constante en el auto. La firma del piloto aparece en el borde interno de los marcos de las ventanas laterales, en los apoyacabezas y en la tapa del depósito de combustible. A su vez, la silueta del trazado de la carrera siciliana se ha dibujado en el apoyabrazos y bajo el alerón móvil, apreciándose con todo lujo de detalles al desplegarse en una frenada intensa para contribuir como freno aerodinámico.

Mecánicamente el modelo usa el motor W16 de 8 litros del Grand Sport Vitesse, con 1.200 caballos de potencia; hace de 0 a 100 km/h en 2,6 segundos y logra una velocidad punta de 408 km/h… con capota descubierta.

DATO:
Este Bugatti Veyron 16.4 Grand Sport Vitesse tiene dibujada la silueta del recorrido de la Targa Florio en la base del alerón móvil que sirve de ‘aerofreno’.

El piloto Meo Constatini logró la mayoría de sus victorias con un Type 35, modelo laureado en más de 2.000 ocasiones. Por aquella época se creó un eslogan que rezaba “Race on Sunday, sell on Monday”, (córralo el domingo, véndalo el lunes) puesto que sobre la mesa de Ettore Bugatti se acumulaban cada lunes las reservas de los pilotos pudientes de la época que no dudaban en hacerse con un Bugatti tras sus victorias de cada fin de semana. 

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