José Clopatofsky
José Clopatofsky

Arranque 478 / El Salón del Automóvil de Bogotá 2008 está mucho más aterrizado

El director de Revista Motor, José Clopatofsky, habla acerca de la realización de la realización de la última edición de esta cita donde las marcas importantes asistieron con sus productos estrella.

05:00 a.m. 10 de noviembre del 2008

¡Cómo cambian las cosas! Hace dos años el Salón del Automóvil
de Bogotá fue -como tituló MOTOR- de película. Nunca se había visto una explosión de lujo, de dimensiones, de colores y de poderío de ese calibre por parte del sector automotor. Aparecieron los grandes pabellones con decoraciones originales y lujosas;
había muchos carros nuevos, estaban floreciendo vehículos chinos en todos los rincones y el ataque hacia el comprador era
incesante en cada marca.

Ahora existen las mismas condiciones estéticas, quizás ofrecen modelos más sofisticados, pero todo dentro de un marco más ecuánime de las marcas y un enfoque mucho más dirigido a un gran salón que a una enorme feria de precios y gangas. En
suma, es un Salón mucho más aterrizado el que está abierto en Bogotá hasta el próximo lunes.

Lo más curioso es que ese cambio de estrategias y actitudes no se dio en el curso de los últimos dos años sino en el pasado par de meses cuando el dólar comenzó a trepar, se acabaron las promociones de los modelos 2008 que estaban colgados en los patios, los intereses de los créditos se congelaron, pero por lo alto, y los ánimos de los compradores quedaron a la expectativa de lo que va a pasar con estos cambios económicos mundiales y nacionales. A lo cual hay que sumarle la evidente apatía de la economía nacional, que ya no respira los mismos aires positivos y tampoco se le reconoce al Gobierno un impulso a las finanzas públicas. Por el contrario, estas bajan y se castiga más a las privadas.

Ese cambio hace que solo los automóviles nacionales y algunos de las gamas populares se vendan en pesos, mientras todos los demás se cotizan en dólares. Ahora toca ir a comprar, calculadora en mano, para hacer las cuentas y hasta hay anuncios de la tasa de cambios del día y la que aplica la marca al momento de hacer sonar la campana de las ventas. Ya no se multiplica por 1.700 sino por 2.200 y en muchos casos el resultado congela las aspiraciones de los compradores porque los carros han subido de precio de manera significativa, desde los coreanos hasta los americanos, pasando por europeos y japoneses.

Ello no quiere decir que el Salón esté estancado. Por el contrario. Entre los importados hay todavía oportunidades de negocios 'guardadas' por unidades liquidadas meses antes a una rata más favorable y alguno que otro modelo 2008 a precio de quema que
vale la pena ir a explorar.

Afortunadamente no todo es alza. Entre los nacionales y los importados de México, los precios de los carros siguen estables y a pelea visceral entre Chevrolet y Renault, léase ahora entre andero-Logan y Aveo, tiene resultados a favor del cliente porque
siguen compitiendo con precios de base tendientes a la baja. Mazda, en cambio, ha logrado mantenerse aislada de este pugilato
de rebajas de fábrica y vitrina, amparada por la buena popularidad y poca rivalidad que tiene la familia Mazda 2. En este caso, el producto ha resistido la 'corrosión' de los descuentos.

¿Es el momento de comprar? Naturalmente que al tenor de lo visto, la gran oportunidad de montarse en carro nuevo 'barato' pasó. Como es muy improbable que el dólar regrese por debajo de los 2.000 mil pesos -nadie se atreve a decir que no seguirá
subiendo- significa que es mejor adquirir hoy que mañana.

Sin embargo, queda la gran duda sobre cómo podrán afectar la crisis mundial y la elección de Obama en el comportamiento de la moneda americana ante nuestro vulnerable peso, situación que
tiene paralizadas las proyecciones del sector para el año entrante.
Sin embargo, navegando por encima de estas condiciones difíciles, la industria automotriz sigue fuerte y sólida institucionalmente. Va a tener el segundo mejor año de su historia con 220 mil unidades vendidas, si las cuentas se mantienen en el ritmo de los últimos meses. Muchos confían en que estos días de exposición y magnetismo hacia la clientela, con los nuevos  modelos en pasarela y el conocimiento de los clientes del momento económico, les den un empujón a las cifras de cierre de año. Claro que para nada ayudan las obtusas medidas del Gobierno con los peajes inútiles a los camiones -cuyas ventas han caído de manera dramática- o la restricción de las placas blancas para los pequeños vehículos utilitarios, todo por darle contentillo a cierto grupo de transportadores que manipulan al ministro del ramo atravesando tractomulas hasta que les 'cuadran' sus subsidios
y prebendas. Ellos SÍ gobiernan, todos lo sabemos.

Más allá de estas consideraciones, al Salón no hay que mirarlo como una simple vitrina de precios y modelos. Hay que ir a ver los nuevos carros, a estudiar las diferentes estrategias de mercadeo de las marcas, a gozar de la creatividad y el lujo de las exhibiciones, a gozarse las supermáquinas que están al alcance de la vista y las manos, y a darse un paseo excepcional por los callejones de esta industria fascinante que cada dos años vuelca en Corferias -que está en proceso de una urgente remodelación, por lo cual hay que tolerar ciertas incomodidades-
lo mejor de su saber para el mayor entender de sus seguidores, compradores o visitantes.

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