José Clopatofsky
José Clopatofsky

Arranque 480 / "Fasten your safety belt"

El director de Revista Motor, José Clopatofsky, explica el panorama que tendrá que enfrentar la industria automotriz durante el próximo año. Se vivirán muchos ajustes.

05:00 a.m. 09 de diciembre del 2008

 Quién se iba a imaginar que terminaríamos el año, que empezó boyante, con los cinturones apretados y los pronósticos reducidos para el 2009. No es solo cosa del sector automotor cuyas ventas declinaron internamente de una manera notoria en el curso de estos doce meses, y dramáticamente para las tres ensambladoras
por el recorte de sus ventas a Venezuela. El país está en vacas flacas.

Para completar el frenadón a nuestro medio, lo que se esperaba que fuera el periodo de recuperación con el apoyo del Salón del Automóvil y la temporada de fin de año, no parece haber sido una pisada en el acelerador.

Por el contrario. Aunque a muchas marcas se les enderezó el caminado, el derrumbe de las pirámides también influyó  negativamente pues mucha gente perdió su plata y la liquidez con lo cual las perspectivas de clientes se redujeron. Y las mismas pirámides como DMG eran grandes compradoras directas de vehículos nuevos y generadoras de tráfico de usados.

Pero a lo jugado, historia, y a lo por venir, ojalá le lleguen mejores vientos. La industria habla de todas maneras de un escenario inferior al de las 220 mil unidades que más o menos se matricularon este año. Para 2009, hay quienes hablan de 170, otros de 180 mil y unos dan algo más. Es, de todas maneras, una cantidad enorme de oportunidades de negocios, y esta es la palabra clave.

Porque con la lección aprendida de este 2008, durante el cual muchos actores del sector se pasaron de optimistas y acumularon
grandes inventarios que tuvieron que feriar casi al costo, muy seguramente van a jugar con más cautela buscando ganar más, así sea vendiendo menos unidades. En ese sentido, no esperemos grandes promociones ni rebajas pues los inventarios van a ser racionales, especialmente en las marcas importadas para las cuales el costo de su capital de trabajo se creció en un 30% si sigue el dólar en los pisos de los últimos días. No es lo mismo traer 100 carros de 20.000 dólares cada uno liquidados a 1.700 pesos que pagarlos al cambio de 2.400. La diferencia de inversión es nada menos que ¡1.400 millones de pesos! Con esas cuantías no se juega ni se arriesga.

No habrá factores externos que jueguen en el sector diferentes a los precios del dólar o las tasas de interés pero esas son unas variables que siempre han existido. Lo que sucede es que este año el dólar tuvo un papel impensado a favor de los compradores pero es difícil volverlo a ver en los niveles de los 1.700 pesos. Al menos, eso dicen los que saben de economía, que suele ser la ciencia con más estudiosos y sabios pero que se encarga siempre de `darles en el coco` con su comportamiento muchas veces previsible pero rara vez advertido oportunamente. ¿Qué tal General Motors y Ford al borde del colapso pidiendo cacao en el congreso americano y Chrysler buscando a las carreras 7.000 millones de dólares prestados para sobrevivir? Si alguien hace diez meses hubiera escrito esta situación, lo habrían colgado. Como también si uno hubiera dicho que DMG pretendía comprar a CNN con la plata de los campesinos de Nariño y Putumayo. Y todo eso pasó en 90 días.

En fin. Con el 2009 ad portas, lo único que hay que hacer es seguir trabajando, produciendo, haciéndoles frente a los momentos apretados que llegan aunque podemos darnos por bien servidos en el sentido de que la crisis mundial no ha golpeado de manera notoria al ciudadano del común. Pero no dejará de tener repercusiones en inversión extranjera, en los mercados de importación y exportación y el comportamiento de nuestra moneda así como en los costos de ponerla en manos del público.

De todas maneras, los colombianos estamos acostumbrados a vivir entre dificultades y a ganarles espacio a los enemigos de la subversión, a los corruptos que cohabitan con tantos millones de personas de bien, a los avivatos, a los traficantes de droga y, de alguna manera también, a la difícil y lenta gestión de los gobiernos.

Si podemos con esos cánceres, los otros problemas no nos deben amilanar pues son de una cuantía manejable con tesón, empeño y fe en el futuro, que son virtudes innatas en nosotros. Como también una costumbre cíclica pasar por momentos en los cuales es obligatorio ajustar los cinturones, como en los aviones, para despegar y, sobre todo, para aterrizajes como el que estamos viviendo.

Por eso, al cerrar la última revista de este año, no podemos menos que desearles un periodo de vacaciones tranquilo y feliz. Que gocen sus carros, que ojalá puedan viajar sin tener que pasarse las horas en medio de conos o haciendo filas en los peajes o con el alma en vilo porque iban a 80,5 kilómetros por hora (esa velocidad sigue vigente pues nadie ha hecho nada por subirla a pesar de que la ley ahora lo permite). Por lo menos, ya a los bogotanos nos dieron un mensaje decente para esta Navidad: la prioridad de la policía será ayudar a desarrollar el tráfico antes que
dedicarse a poner comparendos. General Moore: ¿Muy difícil que esa sea la misma actitud de la Policía de Carreteras? También nos soltaron una inexplicable amenaza: "en enero los comparendos vuelven a ser la prioridad".

Bueno, ese del gobierno (?) del mundo del automóvil, es el tema de siempre, como lo es también por esta época darles las gracias por su compañía como lectores y televidentes en todos los productos de nuestra área periodística.

Volvemos el próximo 28 de enero con MOTOR para acometer otro año de labores en el cual, si Dios quiere, llegaremos a la revista 500 en la ruta hacia los 30 años de publicación, que se cumplirán en 2011, cuando ojalá todas las recesiones sean historia y los cinturones vuelvan a ajustar en su sitio habitual.

¡Feliz Navidad y mejor 2009!
¡Abrazo a todos!

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