José Clopatofsky
José Clopatofsky

Arranque 486 / El ciudadano se defiende

El director de Revista Motor, José Clopatofsky, comenta las acciones que actualmente se adelantan en diferentes frentes contra las polémicas medidas del Gobierno en materia de movilidad y cobros.

05:00 a.m. 13 de abril del 2009

 De una manera desordenada, pero sistemática, este gobierno dispara fórmulas y medidas sin coordinación y mínimo acierto contra el sector automotor.

Eso se viene sufriendo desde hace años y el mandato del doctor Uribe ha sido bastante maligno para sus intereses y convivencia, por lo cual los afectados comienzan a cerrar filas para defenderse de tanto ataque y perjuicios.

La pelea es muy desigual porque mientras el gobierno con un plumazo hace y deshace en minutos y con un discurso apaga los incendios que fabrica o con otro decreto peor que el anterior levanta paros, a los ciudadanos les toca recorrer un largo camino para interponer sus recursos por las vías legales y pacíficas.

Términos que los transportadores arreglan atravesando un par de camiones y por eso algunos de sus sectores son los únicos que han sacado dividendos de estas administraciones de la era Gallego.

Pero las cosas de los ciudadanos van andando. Se aprobó el aumento de los límites de velocidad pero fue necesario que el Tribunal Administrativo de Cundinamarca obligara al Ministerio, en términos perentorios, a poner en marcha la medida que en esa entidad archivaron en un cajón de mando medio. En el Senado, por la vía de citaciones y en otros ámbitos por la ruta de acciones populares, el tema de los precios de la gasolina se está cuestionando con sobradas razones mientras el gobierno ya se acerca a 500 mil millones de pesos en un fondo guardados dizque para las épocas malas, lo cual es un impuesto disfrazado y un cobro ilegal al tenor de las famosas fórmulas de liquidación que solo Minminas entiende, siempre a su favor. La gente está "mamada" de que le metan la mano al bolsillo sin compasión ni explicación en este temita de los combustibles.

También hay planteado un proyecto para rebajar las tarifas del SOAT que, como sabemos todos, representan recaudos muy superiores a los riesgos que pagan y hay millonadas de pesos guardadas en otros fondos sostenidos por automovilistas y motociclistas, con uso poco conocido.

Ni hablar del tema del funesto "samuelazo" pues ya se aprobó en primer debate de la Cámara la prohibición de pico y placa por más de siete horas a nivel nacional y la medida que tiene a la capital bloqueada y arruinados a muchos trabajadores que dependen del automóvil está atacada por demandas de todos los niveles. Que, seguramente, van a salir adelante luego de los risibles y desastrosos argumentos con los cuales ha defendido la medida la Secretaría de Movilidad, como el famoso carretazo que nos pretendió meter con el aumento del consumo de la gasolina cuando circulan menos carros.

Cosa que no se debía quedar ahí, pues no vale la disculpa de que fue un error del banco, ya que aterroriza que la entidad que guarda la plata de la ciudad cometa semejantes pifias, que la Secretaría de Hacienda se las pase enteras cuando un mínimo curso de aritmética delata su inconsistencia y que el Secretario de Movilidad la suelte a los cuatro vientos. Si así estudiaron el nuevo pico y placa de Bogotá, con razón metieron las patas hasta el fondo de este invierno y les ha salido tan mal.

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Cambio de tema pues el sector automotor, sus amigos y toda la sociedad colombiana, perdimos hace poco a una gran figura y ejemplar empresario con la muerte de don Chaid Neme. Más allá de que fuera el mayor autopartista del país y que su grupo industrial sea hoy un eje fundamental para el trabajo de millares de personas y gran motor del sector, don Chaid fue una leyenda y una lección de transparencia y rectitud.

Hizo sus empresas arrancando de ceros y siempre prefería visitarlas empezando por los tornos antes que por las oficinas de las gerencias pues allí estaba su gente a la cual hoy le hace enorme falta.

También meses atrás se apagó la vida de Ernesto Mejía Amaya, otro enorme empresario del Valle, cuyo tesón, empeño, visión y baterías también han jugado un papel fundamental en el sector de las autopartes y en la construcción de empresas colombianas como MAC, que hoy tiene sus bornes en muchos países del mundo.

Mucha falta harán estos pioneros. Pero su legado está en excelentes manos y si la sociedad sigue sus lecciones y ejemplos, progresaremos todos.

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