José Clopatofsky
José Clopatofsky

Arranque 488 / Cuando la forma daña el fondo: el RUNT

El director de Revista Motor, José Clopatofsky, habla acerca del complicado proceso de autodeclaración que deben realizar los propietarios de vehículos públicos y particulares en el país.

05:00 a.m. 11 de mayo del 2009

El arranque del RUNT (Registro Único Nacional de Transporte) no pudo ser más calamitoso pues no se trata de algo que se inventaron a última hora, aunque lo parece, sino de un proceso que viene de siete años atrás, desde cuando se promulgó la ley que ordenó ese procedimiento. Desde 2002 hasta 2007, el gobierno -que es el Ministerio del Transporte en este caso- se tomó nada menos que cinco años para estudiar el RUNT, evaluarlo, debatirlo y financiarlo, luego de lo cual se publicó el reglamento de la ley y quedó implementado el asunto, con un plazo para que arrancara en mayo de 2008. A pesar de todo ese colchón de análisis y ponderaciones, se demoró un año adicional para funcionar, fecha que nos atañe en estos momentos.

Lo primero que hay que decir es que el RUNT es algo fundamental para el sector automotor pues toda su base de datos no es más, hasta ahora, que una sumatoria de papeles que han pasado muchísimos años al garete en estanterías de las secretarías de Tránsito. Con la privatización de algunos de esos servicios se logró ordenar, sistematizar y cuantificar toda esa documentación pero el archivo dista mucho de ser algo confiable y realista.

Hoy no se sabe con certeza cuántos vehículos operativos hay en Colombia y la prueba de ello son las cifras ridículamente desfasadas que se suelen mencionar cuando hablan de operaciones retorno o del consumo de gasolina que baja cuando aumenta la cantidad de carros y motos. Tampoco hay cifras precisas sobre las licencias de conducción y las escuelas y mucho menos de todos los demás aparatos como tractores, remolques y otros.

Un gran censo nacional automotor a través del RUNT es fundamental para la planeación del desarrollo del sector, de las vías y de sus usuarios y en el gran final de este proceso deberíamos llegar a consolidar unas estadísticas decentes que le permitan al gobierno trazar algunas políticas y directrices sobre bases científicas y no al tenor de las presiones de los transportadores o de las ocurrencias ocasionales de los funcionarios que les meten mano al automóvil particular y a sus dueños sin criterio ni racionalidad.

El primer paso, cuya efectividad es muy dudosa, es validar lo que dicen las tarjetas de tránsito de los automotores que pueden presentar, en miles de casos, inconsistencias en la información técnica, los seriales y tipología de los vehículos que sus dueños, ante el papeleo que puede significar cambiar alguna palabra de esas, los han dejado con el error de por vida. Pero más allá de estos puntos, va a surgir una gran incógnita con los carros que aparecen a nombre de personas que ya los vendieron, no han registrado los traspasos y siguen siendo responsables de sus impuestos hasta tanto no puedan acreditar a un nuevo propietario formalmente.

Ante los organismos fiscales y oficiales, las observaciones que un particular haga en el formulario del vehículo que consulte por Internet no pueden tener valor legal. Es imposible que una persona cambie, por ejemplo, el registro de un propietario mientras no acredite todos los papeles de la transacción comercial con toda la validación de la firma de los implicados y la obtención del respectivo paz y salvo tributario del carro. Por lo tanto, este formulario no es más que una encuesta extraoficial pues en ningún caso podría uno sobrescribir lo que figura en los papeles formales.

Es como si uno entrara a la página de la Registraduría y cambiara los datos e información de su cédula de ciudadanía. Sabiendo que el destino de esa información que están requiriendo no tiene ninguna consistencia oficial, menos explicable es que eso acarree multas elevadas, que fueron aprobadas a priori por la ley, cuando no había claridad sobre la forma como se debería desarrollar el proceso. Es algo que tiene cierto traparecido a los errores que cometieron en el mismo organismo cuando impusieron la revisión tecnico-mecánica y la empezaron por los carros ¡nuevos! que son precisamente los que no la necesitaban.

Pero aterrizando el tema, el RUNT es algo bueno, útil y fundamental. Los errores y debilidades son de forma y no de fondo.
Pero es imperdonable que a estas alturas, después de todo ese tiempo de "planeación y previsión" colapsen las vías de comunicación y que se hayan tenido que hacer cambios a última hora de los proveedores de los servicios de soporte en Internet.

Hubo deserción de los dos contratistas originales y el asunto terminó disperso entre varias firmas que no lograron tener la plataforma oportuna y correcta en el momento en el cual la lanzaron, simultáneamente con el anuncio de las multas y castigos a quienes no podían cumplir con la tarea por los problemas de los propios gestores del RUNT.

Con la experiencia de la famosa planilla PILA que pasó por las mismas fallas, no es lógico que se sigan dando estos errores. Ya que habían esperado todo ese tiempo, bien podrían haber tomado más días para probar y estar seguros de que el mecanismo era correcto.

El colapso de la famosa página espantó a los ciudadanos quienes, a pesar de todas las dudas, que tampoco fueron debidamente aclaradas con la anterioridad necesaria, prontamente quisieron hacer la tarea sin saber muy bien de qué se trataba ni para qué servía, pero su buena voluntad sale mal librada por estas fallas que le restan toda la credibilidad a una acción oficial que, por su mismo origen, ya despierta muchas dudas sobre su concepción y efectividad y le crea al RUNT un mal ambiente para el cual los antecedentes de las actuaciones del Ministerio de Transporte son un estímulo más para la desconfianza y nula credibilidad que tiene ante los usuarios, que más que usuarios, son maltratados ciudadanos para quienes tener automóvil es un pecado que se lo refriegan a diario con toda clase de restricciones, impuestos, papeleos y decisiones que solo parecen promover la inmovilidad.

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