José Clopatofsky
José Clopatofsky

Arranque 492 / El mundo en un sentido y Colombia en contravía

El director de Motor, José Clopatofsky, comenta los inconvenientes que tendría la aplicación de la ley 1281 del 5 de enero de 2009 que impide matricular vehículos cuyo año sea diferente al presente.

05:00 a.m. 06 de julio del 2009

El asunto no puede pasar inadvertido pues ya prendió las alarmas internacionales. Por una de esas extrañas e incongruentes propuestas que periódica y consistentemente produce el Ministerio del Transporte, hace meses el Congreso convirtió en ley una norma absolutamente insólita pues contradice todas las políticas mundiales del comercio de automóviles nuevos.

Muy seguramente esta vez los legisladores estaban en el zoológico opuesto, pues el mico venía instalado en el articulado que presentó el gobierno y no fue de su autoría.

Resulta que, según la ley 1281 del 5 de enero de 2009, que no ha sido reglamentada para que rija formalmente, seguramente por su inconsistencia, a partir del próximo año no se podrán matricular en el país sino vehículos cuyo año-modelo sea el que se halle en curso. Es decir, como muchas marcas desde antes de finalizar el primer semestre anuncian y venden sus vehículos con nomenclatura del siguiente año, como es el caso actual cuando ya se ofrecen modelos 2010, en lo sucesivo esto no se podrá hacer.

Pero resulta que ese invento de los modelos anticipados no es un truco de los vendedores nacionales, sino una política mundial del comercio de automóviles que permite "adelantar" el modelo si este no sufre cambios en el tiempo restante de ese año en curso. Para ello, existe una nomenclatura mundial aprobada por la International Organization for Standarization (ISO), que de paso nuestro gobierno acaba de implantar como la oficial para todos los efectos legales, que con la ley desconoce. Esa nomenclatura es el VIN (Vehicle Identification Number) que consta de 17 dígitos, en los cuales la décima cifra o letra representa al año-modelo del vehículo. Hay una amplia explicación al respecto en el sitio de Wikipedia, en Internet.

Por consiguiente, acogiéndose a esta norma un fabricante le puede poner el VIN del año próximo a su modelo y venderlo como tal, razón por la cual siempre hemos dicho que más que el modelo del carro, hay que mirar la fecha de matrícula al comprar un usado pues es probable adquirir en enero del año entrante un 2010 que ya tiene más de seis meses de uso.

Siendo esta una práctica formal del comercio internacional, la ley que se inventó el Ministerio la prohíbe y según eso, el año entrante todos los carros que vengan con numeración equivalente al 2011, no se podrán vender en el país. Esto afecta no solo a los que lo hacen anticipadamente sino a las marcas que cambian de modelo, como es usual, en los últimos tres meses del año y que no podrán obtener ya un VIN internacional que les permita cumplir con ese peculiar requisito de nuestro país.

Más allá de que la ley pudo ser un capricho montañero, no se puede tratar anecdóticamente pues el asunto tiene hondas implicaciones tal como lo dijo el jefe del equipo negociador de un tratado de libre comercio que Colombia pretende establecer con la
Unión Europea. En declaraciones de Rupert Schlegelmilch, aparecidas en EL TIEMPO del pasado 26 de junio, afirmó que las normas del sector automotor son un obstáculo para avanzar en ese tratado. Dice: "Las importaciones de camiones son prácticamente cero por la póliza para chatarrización, que es un problema enorme para nuestra industria, lo mismo que la regla para matricular un coche. Tenemos un año para arreglar esta última situación que impide desde 2010 matricular vehículos importados cuyo modelo sea del año siguiente. También hay una legislación sobre biocombustibles que es bastante difícil de cumplir (obliga a que desde el primero de enero del 2012 todos los vehículos nuevos deben funcionar con un 85 por ciento de alcohol carburante)... Estos temas están un poco fuera de la negociación porque no podemos arreglar todo en este acuerdo. Le pedimos al Gobierno colombiano hacer un gesto de buena voluntad". El mensaje sobre las zancadillas no puede ser más claro.

De esos tres puntos neurálgicos, dos son autoría de Mintransporte que se inventó ese peaje o pólizas para los camiones, con los cuales destrabó un paro de los tantos que fabrica, a la vez bloqueó la venta de estos vehículos pues les recargó el precio de una manera absurda e injusta. Y, ahora, le está dando vueltas la reglamentación del año-modelo, que debería ser -si son sensatos (?)- un texto que desbarate y archive lo que dice la ley. El otro proviene del Ministerio de Minas, que anda totalmente contaminado con su política de etanol, que merece un espacio en el negocio de los biocombustibles pero nunca amerita una exclusividad como pretende generarla.

Muchas marcas de la más alta alcurnia y representatividad mundial, no tienen motores que anden con etanol al 85% porque no lo consideran un combustible de futuro ni tan interesante como acá se lo cree el Ejecutivo, que lo estima un producto tan universal como el Sello Negro en los cocteles capitalinos o el Old Parr en las parrandas vallenatas. Con esa norma colombiana, redactada de manera excluyente, se sienten marginadas del comercio, cosa que al tenor de las normas internacionales es un procedimiento incorrecto, como tantos otros que en el tema automotor (aranceles) ha tenido -y tiene- que cambiar el gobierno nacional si quiere ser miembro respetado y activo de esa comunidad.

En suma, por un lado el gobierno busca que lo inviten a todas las fiestas de las ventas mundiales pero localmente les impone a sus
mismos anfitriones unos requisitos desproporcionados y que van en contravía con los protocolos ya acordados para la convivencia del comercio mundial. Una vez más, de tantas, está demostrado que podemos tener un gran Presidente pero un muy mediocre gobierno cuando sus mandos medios actúan en contravía de lo que uno cree que piensa el jefe. Al menos esperamos que sea así, porque si el Primer Mandatario va en esa misma línea, estamos en la olla. 

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