José Clopatofsky
José Clopatofsky

Arranque 493 / El Gobierno y sus manejos sobre el automóvil: un oso mundial

El director de Revista Motor, José Clopatofsky, explica la inviabilidad de los proyectos que las autoridades pretenden aplicar en la industria automotriz con desconocimiento del manejo mundial.

05:00 a.m. 27 de julio del 2009

Si ya es bien difícil explicarles a las grandes fábricas de automóviles que en Colombia no entendemos cómo es el cuento de los años/modelo de los carros y queremos inventarnos una estúpida norma que bloqueará toda la venta de vehículos nuevos a partir del próximo año, están en vigencia y proceso de implementación otros requisitos no menos ridículos y mucho más antitécnicos.

Por ejemplo, pretenden ahora que toda llanta que se venda en el país traiga sus inscripciones en español, cuando el inglés es el idioma técnico mundial reconocido para su homologación. Alguien que no tiene la más mínima idea de cómo se fabrica una rueda, cree que esas marcas se hacen como poner a fritar papas en una cacerola, cuando se trata de moldes que valen cientos de miles de dólares cada uno, en los cuales simultáneamente se imprimen el labrado y las inscripciones técnicas laterales en una sola operación al tiempo con la vulcanización. O sea, nuestros "técnicos" quieren reinventar la llanta con esta norma que no se puede cumplir, pues nadie en el mundo del caucho va a hacer ruedas para el capricho de un funcionario colombiano o para un mercado que representa el 0.3% del consumo mundial de automotores.

Eso no es todo. Otra ley quería controlar la capacidad de los tanques de gasolina de todos los vehículos que vengan a Colombia, como si Mercedes, BMW, Volvo y todas las marcas que acá circulan no supieran calcularlos y protegerlos, tal como se evidencia en el uso de millones de automóviles nacionales que funcionan sin problemas. Además, si quieren poner el 75% de etanol en los tanques, deberían saber que ese combustible se gasta a una rata que es más del doble de la gasolina, luego más bien necesitan depósitos más grandes para no ir de estación en estación cada 80 kilómetros.

Fue tan evidente esta metida de patas que, ante la protesta unánime y consternada de todos los importadores, a última hora, y cuando estas líneas estaban en la ruta hacia la imprenta, resolvieron que la norma solo se aplicará a camiones y vehículos con tanques adicionales para evitar el contrabando de gasolina. El texto inicial contemplaba fijar el tamaño de los depósitos de acuerdo a la cilindrada de los motores, como si a los ingenieros de las fábricas no se les hubiera ocurrido el asunto. ¡Por ahí iban embalados!

También pretenden que todos los cinturones de seguridad vengan contramarcados con etiquetas de la aprobación del Icontec, que hasta donde sé, no tiene ni una sola posibilidad de hacerles las pruebas pertinentes, pues acá solo conozco un laboratorio dedicado al tema, que no es propiamente del instituto. Mejor dicho, habrá cinturones de seguridad exclusivos para Colombia, como si los que traen los carros no han sido recontraprobados y validados por gente que sí sabe del tema y no lo hace por un accidente mediático.

Están también exigiendo que todos los materiales de frenos pasen pruebas de fricción cuando creo que las pastillas de Porsche y las de cualquier marca seria, son lo mejor que se consigue en el mercado mundial, tanto para carros nuevos como para reposición. Pero no. Acá, con lijas y pruebas de escuela primaria, pues el único laboratorio completo que existe también es privado, pretenden aprobar lo que viene validado. En cambio, sí venden en todas las vitrinas pastillas de frenos de 15 mil pesos, sin ningún control ni vigilancia y la mayoría de esas piezas del mercado
van a los vehículos de transporte público donde el riesgo y posibilidades de accidentalidad son máximos. Precisamente por lo que el gobierno siempre define como "falla mecánica".

¿Por qué no van los funcionarios del Ministerio, del Icontec o los que se quieren graduar en ingeniería de escritorio a ver las zonas donde reparan frenos de camiones y buses en todo el país, en plena calle, sin ningún control? Allá es donde hay que meter las narices y actuar.

Hay otra más risible. Ahora todos los parabrisas deberán dizque pasar la prueba de "acristalamiento" que consiste en soportar el impacto de un balín para comprobar que no se rompe, cuando precisamente esta pieza tiene una fabricación de dos láminas de vidrio con un plástico intermedioque permite que haya una fractura en una capa pero no implique ningún peligro para los ocupantes.

Pero no hacen nada para que los buses no usen vidrio crudo de ventana en los laterales, que los taxis no tengan cristales de  división que pueden ser una guillotina o que vendan parabrisas en vidrio templado los cuales se desintegran con cualquier golpe y bloquean la visibilidad. Esos sí, bienvenidos. Los buenos y seguros a control, como si las grandes vidrieras del mundo mandaran a Colombia autos con vidrios de celofán.

Uno puede imaginarse que en el fondo de la conciencia de muchos funcionarios pudieron haberse despertado remordimientos por haber homologado vehículos que no pasan las emisiones de gases (muchos diésel), que no cumplen las normas de seguridad internacionales de choque (muchos chinos), que permiten hacer y matricular buses escalera que son un monumento a la inseguridad y una invitación a la tragedia, que dejan que las fuerzas militares transporten a sus efectivos en los platones de los pick ups, en fin, que acá haya un caos técnico con su asentimiento y falta de conocimientos.

Pero pretender subsanar ahora esas debilidades con estas ridiculeces, que además de frenar la industria serán el hazmerreír mundial, es solamente la demostración de ignorancia más patética.

No me atrevería, primero por respeto a su dignidad y segundo porque parece ser un hombre conocedor, serio y lógico, que hasta tuvo en sus manos nada menos que el control del sistema aeronáutico colombiano, a incluir al presidente Uribe en esta mediocridad de sus funcionarios.

Pero si no hace nada, si no interviene para que cesen los abusos contra el sector automotor en muchas de las esferas de su gobierno, porque en materia de comercio exterior, aranceles y otras medidas internas de la tolerancia con el negocio del transporte, donde su gestión es también lamentable, hay que considerar que comparte plenamente estas decisiones montañeras y que en esta materia, ese es su nivel de competencia.

Me resisto a creerlo, pero es la última ancla de sensatez a la cual el sector acude, pues ya agotó infructuosamente todas las instancias de la burocracia sin resultados diferentes a los descritos.

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