José Clopatofsky
José Clopatofsky

Arranque 501 / Presidente Uribe, por favor lea esto...

El director de Revista Motor, José Clopatofsky, dirige su editorial al Presidente para que una vez más ponga sus ojos en las decisiones y aplicaciones erradas que ha tenido el Ministerio de Transporte

05:00 a.m. 23 de noviembre del 2009

Uno debería pensar que después de todos los descalabros y reveses que han tenido la gran mayoría de las propuestas del Ministerio del Transporte en los siete años de presencia del doctor Gallego en su cabeza, al menos con el RUNT iban a acertar, gracias a los cuatro años de atraso que lleva su proyecto y al colapso que sufrió cuando se puso en marcha la inscripción de vehículos, que conceptualmente ya era un procedimiento bastante cuestionable y resultó ser un dolor de cabeza para quienes quisieron hacerlo en los tiempos pedidos.

Pero, parece mentira, volvieron a fallar en materia mucho más grave y punible al actuar de la manera más irresponsable con el proyecto y de una forma absolutamente descarada con los ciudadanos que se vieron enormemente perjudicados con la debacle que vivimos en los trámites y matrículas hace dos semanas.

Lo más desconcertante son la arrogancia y desprecio con los cuales el ministro Gallego salió a defender su nueva metida de patas con el sector automotor y sus usuarios, una más en la larga cadena de errores que su despacho ha venido acumulando sin que el Presidente de la República se percate de ellos. O los ignore con la misma desfachatez y olimpismo como lo hace el Ministro y que ya están colmando la paciencia de todos los damnificados, que fueron millares.

El Ministerio, para involucrar directamente en la barbaridad que hicieron a todos sus funcionarios y adicionalmente a las empresas externas que están vinculadas al RUNT para hacer ¿funcionar¿ sus mecanismos de sistemas y demás, también le acaban de causar enormes -léase bien, enormes- pérdidas financieras a todo el sector del automóvil, al erario que no tuvo recaudos y a la imagen del RUNT pues es un muy buen proyecto que se está autodescalificando.

Todo porque el Ministerio dio la orden de arrancar esos trámites bajo las nuevas normas, a sabiendas de que no todas las oficinas de tránsito tienen los sistemas adecuados para comunicarse, que las bases de datos no han fluido, que solo una de las 16 entidades del Gobierno que deben reportar informaciones al RUNT lo ha hecho y que era imposible técnicamente que eso funcionara. Pero al Ministro eso no le importó y soltó sus resoluciones para crear un caos imperdonable y se excusa con las bondades teóricas del RUNT, si algún día funciona, es decir, equivocando totalmente los medios con el fin.

Simultáneamente, se empieza a conocer que las conexiones entre las empresas que han estado trabajando esto con los visibles desaciertos técnicos son cuestionables y hacen parte de una cadena de arreglos para la cual los sistemas y comunicaciones sí fluyen detrás de las millonarias sumas que se están pagando por estos procesos, en los cuales los computadores no reconocen la eñe, por ejemplo. ¿Serán confiables?

El Ministro dijo que el RUNT es para acabar con las "vagabunderías y corrupción" que hay en las documentaciones de los automóviles, pero sería bueno que quienes lo acompañan en este cuento también fueran perfectamente transparentes. Y que el funcionario nos explique qué se ha hecho para sanear ese mundo sucio que delata, frente al cual lleva siete años sentado sin tomar medidas de hecho y mediatas pues un funcionario no puede permitir que, no a sus espaldas, sino con su total conocimiento, se viva esta calamidad moral a la espera de que algún día el RUNT funcione. Está confundiendo, doctor Gallego, la autopsia con la medicina.

Todos sabemos que el ministro Gallego es un hombre probo y bien intencionado, pero muy mal direccionado en materia de transporte y movilidad. El Presidente le tiene enorme confianza pues en sus manos circulan contratos de cuantías enormes y él es un experto en obras públicas, lo cual no supone habilidades para lo otro, como lo hemos vivido. La fusión del Ministerio del Transporte con el de Obras ha sido calamitosa, al menos por quien empalma las funciones.

Presidente Uribe, por favor, lea este texto y los cientos similares que se han escrito con ocasión de estos nuevos errores del Ministerio del Transporte que usted tanto protege. Acá no escribimos al tenor de rencillas políticas sino en el nombre de miles y miles de ciudadanos perjudicados, como por ejemplo, todos los dueños de vehículos de servicio público que debieron comprar unos equipos que costaron medio millón de pesos cada uno dizque para indicar la velocidad, que han servido para NADA .
Como para citarle una nimiedad entre tantas cosas malas que han decidido.

Yo entiendo que a usted, según su propio pedido, le interesa una ¿hecatombe¿ para lanzar su tercera presidencia. Pero no la propicie ni la tolere en este ámbito donde con un simple cambio de dirección hacia lo sensato y lógico, puede ganar más votos de los que está aplastando con los magros favores que le hace a la gente la actuación de este Ministerio, el cual tiene a todo el sector automotor gravemente perjudicado y a los ciudadanos desesperados.

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