José Clopatofsky
José Clopatofsky

Arranque 502 / ¿Usted no se cansa de echarle vainas en todos sus escritos al Gobierno?

El director de Revista Motor, José Clopatofsky, se refiere a la incansable labor que seguirá cumpliendo al criticar las medidas gubernamentales que le ponen zancadilla a la industria automotriz.

05:00 a.m. 14 de diciembre del 2009

¿Usted no se cansa de echarle vainas en todos sus escritos al Gobierno?

 Eso me lo preguntó hace poco un buen amigo seguidor de esta columna, pero en el sentido de que nunca fuera a aflojar esta tónica de observación y comentarios persistentes sobre la forma como el Gobierno del presidente Uribe y sus muy mediocres ministros ha sido funesta para el funcionamiento del sector automotor. Porque es imposible hablar de su desarrollo o futuro dentro de la camisa de fuerza en la cual pretenden que caminen.

No podemos detenernos porque es la misión del periodista, cuando tiene un espacio de opinión como éste, seguir acuciosamente los desarrollos de las políticas que afectan, para bien o para mal, a los actores de nuestro tema, tanto empresarios como usuarios. Y menos cuando hay tantas medidas que han atentado directa e innecesariamente contra sus intereses y muchas decisiones del Ejecutivo, bien intencionadas, como el RUNT, han sido malogradas por su torpe ejecución con un enorme perjuicio para el ciudadano y la industria automotriz. Y esto sin que el Gobierno al menos se sonroje o dé alguna explicación diferente a las displicentes y desacomedidas que ha intentado expresar el Mintransporte, cuyo retiro finalmente se rumora, después de siete años de cobrarle con morbosa efectividad penaltis al sector que debería impulsar y proteger.

Lo doloroso es que no es solamente la gestión del ministro Gallego la que se cuestiona. También en el Ministerio de Comercio Exterior dejaron correr la ley que impide la venta de modelos de año anticipado con discriminación favorable a las ensambladoras y perjuicios evidentes a importadores, en contra de todas las normas del comercio internacional a cuyos beneficios queremos suscribirnos dándoles patadas a los acuerdos mundiales que rigen estos negocios.

Ahora es el Ministerio de Ambiente el que se atraviesa. Un muy conocido importador de vehículos de la más avanzada tecnología nos permitió ver los requerimientos que ha recibido para homologar sus nuevos modelos. Por ejemplo, le exigieron un certificado especial de la fábrica en el que conste que su carro es de inyección, cuando es claro que el carburador desapareció hace más de 15 años de la industria. Luego, exigieron la prueba de que la inyección es multipunto, lo cual es un sistema universal y si fuera monopunto no tiene ninguna incidencia en la homologación de emisiones pues son motores certificados al tenor de las más severas normas internacionales. Además de que se puede hacer visualmente sobre cualquier motor.

La última perla fue pedir un certificado de que 'el turbo no contamina' como si ese aparato tuviera algo que ver en las emisiones, caso en el cual lo que hace es reducirlas de manera importante.

Uno no se alcanza a imaginar el 'oso' que le significa al importador pedir esas certificaciones ante su fabricante, que pensará que está vendiendo carros en un país prehistórico en tecnología. Sobra decir que exige esos documentos en español pues no debe estar a su alcance un idioma mundial como el inglés y lo pide independiente para cada modelo de carro que tenga el mismo motor. Cada certificado toma más de cien páginas originales, consumo de papel que al Ministerio de Ambiente le debía preocupar si tan minucioso es en el cuidado del medio.

En el mundo entero los autos se homologan con los certificados de los laboratorios internacionales donde consta que cumplen con la norma Euro IV, que es un papel de una página y que goza de todo el respeto y validez. Menos acá, donde ahora para obtener la clasificación de un vehículo como apto para ser vendido, se necesitan cantidades de papeles ridículos. Rigor que me gustaría mucho saber cómo hacen para acatarlo ciertos carros chinos y de otros orígenes de vieja tecnología, que no pasan siquiera las pruebas de choque y seguridad y, lo que es peor, se venden acá hasta para taxis, a la buena de Dios.

No sé si el presidente Uribe atendió mi respetuoso llamado para que leyera la anterior columna sobre la catastrófica gestión alrededor del RUNT. Si lo hizo y no tomó medidas directas para corregir esos problemas, medidas que no son diferentes a poner funcionarios competentes y entendidos para empezar a desenredar la pita, es lamentable comprobar que este es el Gobierno del 'desambiente' total para la industria y para un sector que no es de su agrado como otros de la economía que sí navegan en los favores y prebendas estatales.

Y si no tuvo la oportunidad de leerlo, como parece ser, eso explica que no pare nunca de ' echarle vainas' a un Gobierno que, definitivamente, ya no marcha sobre ruedas.

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MOTOR volverá a circular el 27 de enero de 2010. A los 1.399.123
lectores de la revista que nos acaba de certificar el Estudio General de Medios de fin de año, con un crecimiento del 22% (cifra en la cual nos encantaría agregar al presidente Uribe), les deseamos las mejores fiestas y que ojalá nos llegue un 2010 más vivible y seguro al volante de nuestros vehículos.

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