José Clopatofsky
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Arranque 518 / TLC con Corea: ¿buena o mala idea?

El director de revista Motor, José Clopatofsky, habla sobre los beneficios y los inconvenientes de la firma de este tratado con el país asiático y sus efectos sobre la industria automotriz nacional.

05:00 a.m. 06 de septiembre del 2010

Hace unos pocos días pasó por Bogotá, Jaime Ardila, hoy presidente de General Motors para toda Suramérica y con asiento en la junta directiva de la corporación, en el propio Detroit. Es el colombiano con más alto rango a nivel mundial en el sector automotor. Fue en el curso de su carrera presidente de Colmotores y luego de General Motors Brasil, para citar algunas de las escalas que enriquecen su disco duro.

Vino no solo a recoger las "vueltas" de su negocio en Colombia, afortunadamente jugosas y a "darle vuelta" al panorama del sector nacional que vive un año positivo en todos sus aspectos.
Resultados que no ocultan las preocupaciones de alguna parte de los actores sobre los tratados internacionales de comercio que el gobierno pasado estaba adelantando, y específicamente uno con Corea que tendría grandes repercusiones en el ámbito automotor colombiano.

Para Ardila, un potencial TLC con Corea, cuyas discusiones avanzan, es una "idea muy mala" según sus palabras textuales porque significa entregarles todo el mercado nacional de electrodomésticos y automotores a las marcas de ese país, a cambio de nada. "Corea no nos va a comprar ni una arveja ni nos puede proponer un intercambio compensatorio que justifique el gran sacrificio que haríamos", dijo Ardila, quien comparte la visión de que, si se abren las importaciones de carros desde ese país con cero arancel, la viabilidad de las industrias de ensamble local queda herida de muerte.

Ya con México se hizo un Tratado de Libre Comercio que, firmado hace 15 años, nunca se vio como un peligro para el ensamble nacional. Nadie le puso las proyecciones sobre la mesa en su momento y hoy tenemos carros provenientes de ese país a precios iguales a los nacionales porque no pagan aranceles. Y a cambio de ese regalo, México no nos compra ni un tornillo al sector de autopartes y ni siquiera componentes fabricados allá aplican para el porcentaje de integración nacional como sí sucedía con los que se intercambiaban con Venezuela y Ecuador. Repetir ese desfase no tendría explicación.

Hoy llegan de México los Nissan, Chevrolet, Ford, Chrysler, Volkswagen y próximamente Fiat y desde el año entrante en cantidad libre pues se acaban los cupos que se habían convenido.
México tiene un espectro más plural de marcas que el de Corea que solo tiene a Daewoo (General Motors), Hyundai y Kia que son un mismo grupo, a Samsung y Ssangyong.

A diferencia de lo que ha pasado con México, al llegar carros de Corea quedan en franca desventaja las ensambladoras de Mazda y Renault y todos los importadores de carros de otros países, que son igualmente importantes, respetables y numerosos. Mazda sufriría más porque no tiene alternativas de productos en su grupo y Renault, con algún pequeño alivio, sí piensa en su filial Samsung de la cual puede surtirse con algunos modelos, pero muy pocos, que no suplen su portafolio.

Colmotores juega con un pie en ambas canchas porque casi todo su oferta de carros y camionetas livianas proviene de su propia filial en Corea, caso en el cual no tendría sentido ensamblar acá los vehículos cuando los puede traer armados, con lo cual se ahorra todo el proceso de manufactura, proveedores, importaciones, ingeniería y demás actividades que involucran a más de 1.500 empleados que quedarían cesantes si GM resuelve su esquema de negocios y cierra la planta a cambio de una oficina de importaciones, de livianos costos y, seguramente, mayor rentabilidad. Esto sería extensible a Sofasa y CCA, que necesitan una protección para sus actividades al menos, a cambio del empleo bien pagado y garantizado que generan en momentos en que los cesantes crecen de manera alarmante.

Ardila le pide al Gobierno reflexionar sobre estos convenios y pensar en un nuevo esquema para la industria, que le permita pasar de ser una ensambladora a una fábrica completa de automotores, con perspectivas de exportación. "En General Motors está la plata para impulsar ese cambio y tengo toda la autoridad para hacerlo de manera autónoma. No necesito permisos ni consultas de juntas directivas para proceder con el empuje y apoyo económico que se requiera en este sentido", nos dijo de manera contundente. "Para nosotros está claro que el foco de desarrollo es Colombia porque es, en el área, el país con las garantías y la estabilidad necesarias para crecer. Estamos listos".

¿Estará listo el Gobierno a revisar todo este escenario pensando y construyendo la sana coexistencia de importadores, ensambladores y fabricantes con iguales oportunidades para todos, tal como se ve en las ventas actuales en las cuales se reparten el mercado por mitades y todos trabajan desde su marca por un mejor país?

FRASE
"A DIFERENCIA de lo que ha pasado con México, al llegar carros de Corea quedan en franca desventaja las ensambladoras de Mazda y Renault y todos los importadores de carros de otros países".

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