José Clopatofsky
José Clopatofsky

Arranque / El automóvil cambia de ruedas

El director de revista Motor, José Clopatofsky, comenta sobre el rápido repunte de la industria automotriz a nivel mundial y el crecimiento de las ventas en mercados emergentes.

05:00 a.m. 07 de marzo del 2011

  ... Pero sigue caminando saludablemente, aunque las medidas de sus apoyos hayan variado y también sus rumbos. Eso se deduce luego de estar durante todos los episodios de lanzamientos y presentaciones de la semana pasada en el Salón de Ginebra. Hace dos años, se creía que la industria había tocado fondo y que difícilmente solucionaría sus calamidades financieras e institucionales. En Ginebra, en cambio, todo era optimismo aunque los motivos son diferentes y la forma de alcanzarlo fue muy penosa.

Ese campanazo de alerta, que hizo temer hasta por el futuro de la colosal General Motors, salvada con una tremenda inyección de dinero de su gobierno que, se pensaba, terminaría en su nacionalización, a tal punto que hasta su presidente fue nombrado desde la Casa Blanca y no en el salón de juntas de Detroit.

Más sorprendente que ese resbalón de 30 pisos fue su recuperación pues hace poco tiempo pagó esas millonadas que le inyectaron para sacarla a flote y regresó a su autonomía y rentabilidad, luego de una reorganización que dejó en claro que sus problemas eran de gestión y visión, pues no de otra manera se recuperan esas platas y se sale de una crisis en cosa de meses.

Esa reingeniería de GM de alguna manera y en diferentes profundidades se hizo en las otras empresas, a lo cual hubo que sumar el replanteamiento de muchos obstáculos de calidad en los vehículos que también movieron los cimientos de la infalible Toyota y sembraron más dudas sobre el horizonte de la industria automotriz.

Si cambiaron las empresas, más se movió la geografía de las ventas. En 2005, las colocaciones de vehículos en los mercados tradicionales como Europa y Estados Unidos eran el doble de lo que se vendía en los países considerados de crecimiento potencial. En 2010, los vendedores encontraron igual número de clientes en otras partes del mundo por el crecimiento del mercado chino (+33%), el indio (+32%), el ruso (+30%) y Brasil (11%), países llamados como el grupo BRIC. Las cifras de Europa muestran una baja en ese mismo período del 5.5%, total al cual Alemania aportó una escandalosa caída del 23.4%.

Ese panorama indica que ahora los esfuerzos de los constructores tradicionales ya no están dirigidos a recuperar sus frentes domésticos sino en moverse en las zonas donde el mundo está creciendo y devorando automóviles. En China se vendieron 13.8 millones de vehículos en 2009 y se cree que en 2020 podrán comprar 40 millones de aparatos cada 12 meses, si el país los resiste y tienen cómo y dónde moverlos. Vendiendo a través de sus socios en China, todos los fabricantes conocidos están tranquilos sobre su futuro, así rueden sobre una marca diferente de llantas.

Los chinos, que son el eje del desarrollo mundial y cuyos hábitos marcan pauta no solamente en compras de carritos populares, están moviendo el mercado del lujo. En 2010, Ferrari les vendió 300 ejemplares y ya tienen 1.000 unidades rodando en ese país.
Porsche puso 14.785 deportivos en solo un año, Jaguar 2.655, Land Rover 23.459 y 500 chinos estrenaron Rolls Royce. Nada mal.

Por eso, no es sorprendente saber que Peugeot y Citroën están haciendo la planta más grande del mundo, para entregar 750.000 carros por año y que VW cuenta con sus negocios en China para ser el primer fabricante en pocos años y va a generar 40 mil nuevos puestos de trabajo, de los cuales 35 mil en la propia China.
Toyota va a poner muchos millones para crecer desde Tailandia y Argentina, y General Motors, además de engordarse con sus socios chinos SAIC y Wuling, dispara desde Corea sus productos de la tecnología económica "low cost".

Cada cual, a su manera, se está acomodando y los mismos chinos parecen concentrados en su territorio pues solo una marca, BYD, puso sus carros en Ginebra donde la industria mundial dio una lujosa muestra de su salud, de haber asimilado la terapia intensiva que les cayó súbitamente a sus finanzas y con la lección aprendida trabaja ahora con las ruedas en la tierra y no en las fantasías de los millones vaporosos o de los carros irrealizables.

"La industria del automóvil trabaja ahora con las llantas en la tierra y no rodando en las fantasías de los millones vaporosos o de los carros irrealizables".

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