José Clopatofsky
José Clopatofsky

Arranque / Nos llegaron los chinos

El director de Revista Motor, José Clopatofsky, comenta sobre el protagonismo que cobran los vehículos chinos que ahora llegan al país con diseños atractivos y más calidad que en el pasado.

05:00 a.m. 08 de noviembre del 2010

Un Salón del Automóvil como el que estamos viviendo en Bogotá, con más de 900 vehículos de todo tipo que se agrupan bajo el logotipo de 40 y tantas marcas, no se puede ver bajo una óptica simplista de precios o lanzamientos de modelos. También es reflejo del estado de la economía nacional, cuya salud todos palpamos de alguna manera en los bolsillos propios y ajenos pero que bajo los reflectores de una exposición de este calibre tiene unos signos mucho más evidentes. Ninguna marca de autos invertiría lo que cuesta estar en el salón si sus finanzas no soportaran este despliegue de fuerzas y chequeras.

Mucho menos lo haría si no viera perspectivas positivas de ventas y comercio que ameritaran esta demostración pública de sus ambiciones y productos, codo a codo, mano a mano con la competencia.

También nos permite ver cómo se está moviendo el mundo del automóvil. Ya no estamos ante una exposición de carros cuya edad ya exige relevo y se dirigen a mercados tercermundistas que se descrestan con cualquier cosa, sino frente a una presentación de las últimas novedades mundiales de cada marca, casi todas en simultánea con el nacimiento en sus países de origen y varias como anticipo para América Latina.

Además de que hay en el salón supercarros para la venta cuyas facturas rondan los 800 y más millones de pesos,existen también en la base de la pirámide ofertas más que atractivas y bien tipificadas. Vemos claramente el tradicionalismo de los europeos, la refinación de los coreanos, la estabilidad de las casas japonesas, los músculos de los tradicionales autos americanos y una enorme oferta de carros populares y de las gamas de precios de arranque, en la cual se mezclan todos, con descuentos y financiaciones magnéticas, de todas las marcas y orígenes.

Sin embargo, objetivamente, la muestra más sorprendente e interesante la constituyen los carros chinos de la nueva generación. Aunque todavía nos llegan muchos modelos reciclados pero mejor confeccionados, se aprecia que ya están saliendo de la era de la copialina y de fusilar viejos modelos japoneses de los cuales tomaron sus motores y cabinas. Ahora se observan dos tendencias muy precisas en lo que la industria de ese país nos prepara.

Por un lado, están -en China- todos los carros de estándar mundial de última generación de todas las marcas internacionales. Son autos, camionetas y camiones cuya única diferencia es el origen con respecto a los modelos que conocemos pero que están destinados al enorme mercado doméstico y los mismos productores cuidan las actividades de sus filiales y no los exportan. Bien sea porque no dan abasto con lo que piden esos millones de compradores o porque internacionalmente no lograrían un precio competitivo.

Por el otro, las enormes plantas de ese país han acometido el desarrollo, diseño y construcción de autos con maquinarias de su propia concepción. Ya vemos en el salón carros totalmente diferentes y con una visión propia de sus carrocerías y hasta propuestas mecánicas distintas con los últimos avances, de alta eficiencia y, obviamente, con una oferta de accesorios o equipos de seguridad que en su gama de precios es muy atractiva.

Esos vehículos ya están en un nivel más internacional
de terminados mecánicos y han subido tremendamente la calidad de muchas de las piezas. Los interiores son básicos pero bien hechos, aunque abusan de los colores claros que tendrán una pésima e inevitable vejez. Las carrocerías -en los carros buenos- ahora sí son simétricas, las líneas cuadran perfectamente, los espacios entre las piezas son coherentes, las pinturas nada desmerecen y, en general, representan un gran salto en la competitividad.

En este grupo de nuevos autos chinos, los destacados son los pequeños que se van a ofrecer entre los 19 y 22 millones de pesos, donde el factor precio es un gran diferencial y atractivo, en especial porque los autos nacionales de esa gama, o cuestan mucho más, o ya están fatigados en el mercado.

Falta ver, por supuesto, su resistencia mecánica y confiabilidad, pero es difícil pensar que el desarrollo y avance se remiten únicamente a la presentación y a los juguetes que les ponen, porque si pretenden penetrar en plazas internacionales y exigentes en requisitos de emisiones y sobre todo de seguridad en impactos, tema en el cual hasta las fechas cercanas no han logrado ser homologados en países donde se respetan y se imponen las normas de protección a los ocupantes y peatones, tienen que estar en otro nivel de manufactura y responsabilidad.

¿Serán los carros chinos grandes protagonistas de las ventas de ahora en adelante? No es previsible una invasión general pero crecerán en autos populares de gama baja si con el correr de los meses no les salen a la luz pública debilidades que son inesperadas en la vitrina de estrenos.

La proliferación de marcas ya pasó por la necesaria decantación y ahora juegan más agrupadas y en manos de firmas muy sólidas que no están aventurando sino tomando de la mano esta nueva oportunidad comercial de la cual el usuario puede tener beneficios si, como dijimos, los vehículos funcionan bien y mantienen ese diferencial de precio que haga justificable el riesgo de meterse en lo aún desconocido.

FALTA VER su resistencia mecánica y confiabilidad, pero es difícil pensar que el desarrollo y avance se remite únicamente a la presentación y a los accesorios que les ponen.

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